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Historia sobre ruedas | El orgullo de circular en un Lada cubano

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Por Carmen Menéndez
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Gente con banderas cubanas en un Lada en La Habana
Gente con banderas cubanas en un Lada en La Habana   -   Derechos de autor  AP Photo/Ramon Espinosa
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Son populares, resistentes y no entienden de modas. Son los Lada cubanos, vehículos que hoy se han convertido en auténticas joyas sobre ruedas.

Algunos han sido testigos de más de medio siglo de historia, pero siguen rodando gracias a los esfuerzos y el ingenio de sus propietarios.

"Yo lo cuido como si fuera mi hijo"

"Son los carros que tenemos al alcance de las manos -explica Carlos Rodríguez, presidente del Club Lada Cuba-. Son los carros que podemos lograr tener. Entonces es por eso que les tenemos tanto cariño. Y es complicado tener un lada en Cuba y eso nosotros lo cuidamos bastante. Porque yo lo cuido como si fuera mi hijo".

El año pasado, estos locos por los coches soviéticos crearon el Lada Club, que ya tiene 140 miembros. Obtener las piezas de recambio es una odisea. Llegan desde Rusia o Panamá utilizando mulas, es decir, personas que las transportan hasta la isla. Cuando no queda más remedio, las fabrican a mano.

Con razón tener un Lada que funcione es un orgullo. El que nos muestra Alexander Aguirre es de 1976.

"Cuando voy por la calle, que todo el mundo me empieza a mirar, es una satisfacción. Con el esfuerzo que uno ha hecho, vas y lo mantienes así tan original. Vaya que te motiva a seguir haciéndole cosas", afirma.

Viejos vehículos que se venden en el mercado por 25.000 dólares

Las sanciones de Estados Unidos, que comenzaron en los sesenta, pusieron fin a las importaciones de vehículos de fabricación estadounidense. Cuba recurrió entonces a los soviéticos. Los primeros Lada llegaron a finales de los 60 y principios de los 70. En la actualidad, su valor puede alcanzar los 20 o 25.000 dólares.

Los hay de tantos colores como gustos, han aguantado penurias y sobrevivido. Más que soviéticos, estos Lada parecen hoy un puro producto cubano.