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El amargo retorno a la tierra de muchos cubanos

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Un campesino camina llevando un buey con una soga por un campo cubano.
Un campesino camina llevando un buey con una soga por un campo cubano.   -   Derechos de autor  Franklin Reyes/AP
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Viñales añora la prosperidad perdida. La pandemia ha robado el maná del turismo a este municipio del oeste de Cuba que fue poblado por colonos tabacaleros canarios a principios del siglo XIX. Sin embargo, enterró su tradición agrícola hace décadas para dedicarse a actividades relacionadas con el turismo, mucho más rentables:

"Desde que tengo uso, conocimiento y razón, Viñales ha sido una zona turística", explica Yusmani García mientras conduce un carruaje turístico vacío por las calles de la ciudad.

De hecho, llegó un momento en que ocho de cada diez trabajadores de este municipio de algo menos de 30.000 habitantes se dedicaban al turismo. En Viñales, florecieron cafés, restaurantes y casas de huéspedes como la de Carlos Millo:

"Hubo un momento determinado en que había tantos turistas que ni siquiera había habitaciones para ellos. Hay una anécdota de unos turistas que se quedaron en el parque a dormir porque querían estar en Viñales", recuerda.

Incluso quienes se dedicaban al campo hicieron de su actividad una atracción turística. Es lo que hizo Eduardo Hernández, propietario de una granja de tabaco:

"Yo, como campesino, les doy una explicación sobre de qué año es la finca, los productos que se siembran, le doy una explicación sobre el tabaco, que es lo que más se siembra en la finca", explica.

Pero la noche de la pandemia se hace eterna. Forzados por la situación, muchos habitantes de Viñales han retomado la tradición de sus padres y abuelos de levantarse al alba para labrar los campos, sembrar y recoger la cosecha. No es mucho, pero permite sobrevivir:

"Lo que vamos a hacer en la tierra va a ser como autoconsumo. Vamos a tener también una entrada monetaria básica. Nada más que eso", cuenta Carlos Millo a la vez que faena en el campo.

Mientras que unos reaprenden el arte de cultivar la tierra, otros vuelven hincar las rodillas y realizar duros trabajos tradicionales como medio de subsistencia:

"De un coche de alquiler que tenía para trabajar con el turismo a trabajar con el vapor de candela este... esto es un trabajo duro", lamenta mientras pone las herraduras a un caballo.

Yusmani Garcia espera con resignación y callos en las manos a que se acabe de una vez por todas la pandemia y regrese el turismo a la isla. Son tiempos duros y los cubanos son expertos en capear este tipo de situaciones con paciencia y filosofía:

"Yo pienso como campesino y como persona que esto ha sido una enseñanza para Viñales. Que la gente tenía que saber que era necesario trabajar las fincas", sentencia con sabiduría campesina Eduardo Hernández.

Una enseñanza de la que Cuba guardará un amargo recuerdo. El turismo es el principal pilar económico de la isla y una de las pocas fuentes de prosperidad para muchos ciudadanos.

Editor de vídeo • Isidro Murga