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El debate republicano, presente en España 90 años después de la II República

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Por Antonia Méndez Ardila (EFE)
El rey Felipe VI de España en una foto de archivo del 11 de marzo de 2021.
El rey Felipe VI de España en una foto de archivo del 11 de marzo de 2021.   -   Derechos de autor  AP Photo/Manu Fernandez
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Hace 90 años se proclamó la II República en España y ahora, pasado el tiempo, partidos republicanos como Unidas Podemos (izquierda), y los independentistas catalanes y vascos impulsan el debate político a favor de esa forma de Estado, ante el desgaste de la imagen de la monarquía por las presuntas irregularidades fiscales de Juan Carlos I.

1931: Intento de cambio político

La proclamación de la II República el 14 de abril de 1931 supuso un intento de cambio político y de modernización de España, un país que en ese momento era pobre y analfabeto, con el 40 % de su población activa dedicada a la agricultura y donde un tercio de españoles no sabía leer ni escribir.

Sin embargo, los proyectos transformadores se vieron frustrados por una fuerte polarización política entre los partidarios de las reformas, e incluso de la revolución, y la España más tradicional, que degeneró en violencia.

La república española fue el escenario del enfrentamiento de las grandes ideologías del siglo XX: el comunismo y el fascismo, y para muchos historiadores, la antesala de lo que se vio pocos años después en la II Guerra Mundial.

Pero la II República "no solo fue la historia de un fracaso, de un conflicto, sino que hubo realizaciones importantes como la educación, la ciencia y la cultura", explica a EFE el presidente de la Institución Libre de Enseñanza (ILE), José García-Velasco.

La Institución, creada en 1876, fue uno de los pilares en los que se inspiró la reforma educativa de 1931, un proyecto de modernización de la sociedad a través de la enseñanza.

La república también llevó a cabo otras transformaciones sociales, como la reducción de la jornada laboral a ocho horas, la aprobación de la ley del divorcio o el reconocimiento del derecho al voto de las mujeres.

Un fin trágico

Sin embargo, la experiencia republicana, tras escasos cinco años, desembocó en una guerra civil (1936-1939) que acabó en una dictadura y un duro exilio para miles de españoles republicanos perdedores de la contienda (en torno al medio millón).

México, Argentina, Chile o Estados Unidos fueron destinos habituales del exilio español, donde médicos, profesores, arquitectos o cineastas aportaron riqueza cultural y artística a estos países.

En el debate público español

La república como forma de Estado vuelve al debate político en España, sobre todo de la mano de una nueva formación de izquierda, Unidas Podemos, que integra el gobierno de coalición presidido por los socialistas.

Su líder, Pablo Iglesias, hasta hace dos semanas vicepresidente segundo del Ejecutivo, plantea este debate sin ambages, e insiste con frecuencia en que el "horizonte republicano" está cada vez más cerca.

Y a él se unen los partidos nacionalistas catalanes y vascos, que asocian república a sus aspiraciones independentistas e identifican monarquía con el centralismo.

Sin embargo, este debate estuvo aparcado en España durante años, ya que durante la llamada Transición, periodo entre la dictadura franquista y la democracia consolidada, los partidos de izquierda, tradicionalmente republicanos (socialistas y comunistas), orillaron esa cuestión a favor de la consolidación democrática, y aceptaron la monarquía, encarnada en la persona del rey Juan Carlos I.

Durante los años ochenta y noventa del siglo pasado, en el país se acuñó el término “juancarlista”, que definía a las personas que no eran monárquicas de convicción, pero admitían al monarca sin cuestionarlo como garantía de estabilidad democrática.

Pero en los últimos años, los escándalos por presuntas irregularidades financieras protagonizados por Juan Carlos de Borbón, que le llevaron en 2020 a vivir fuera de España, deterioraron la imagen de la institución, incluso pese a que desde 2014 es su hijo, Felipe VI, quien está en el trono.

No obstante, el objetivo de una III República no cuenta con el apoyo de los socialistas (PSOE), que se muestran más como defensores de la institucionalidad establecida, pese a que tradicionalmente ha sido un partido republicano.

En los últimos meses, se publicaron varias encuestas sobre la inclinación de los españoles por la monarquía o la república, con resultados variados; sin embargo, no hay datos del oficial Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que en sus sondeos no pregunta por este asunto desde 2015.

"Hay una cosa clara: la derecha es monárquica y la izquierda es republicana, y los votantes monárquicos o republicanos del PSOE son los que decantan la balanza. El del PSOE no es un republicanismo identitario, sino más romántico e histórico", declara a EFE la politóloga Cristina Monge.