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El reconocimiento del genocidio armenio en la UE

Por Bryan Carter  & Aida Sanchez Alonso
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Turkey in 1915 when Armenians were marched long distances and said to have been massacred
Turkey in 1915 when Armenians were marched long distances and said to have been massacred   -   Derechos de autor  ASSOCIATED PRESS/AP1915
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La decisión de Estados Unidos de reconocer oficialmente el genocidio armenio está atizando un debate que lleva años vivo en la Unión Europea. Dieciséis estados miembros, así como el parlamento europeo, reconocen actualmente el genocidio. España no lo reconoce. Otros 13 países en el mundo, además de los EEUU, también lo hacen.

La comunidad armenia de Bélgica da la bienvenida a estos reconocimientos, pero dice que la educación sobre el genocidio y la lucha contra el negacionismo son aún más importantes.

“No todos los acontecimientos históricos necesitan ser reconocidos por todos los parlamentos para que se entiendan como hechos. El genocidio armenio es simplemente un hecho. Ya no se trata de una campaña de reconocimiento político, sobre todo ahora que Estados Unidos lo ha reconocido. Ahora se trata de comprender las consecuencias de la negación y rechazar la negación y las políticas agresivas de Turquía hacia Armenia", asegura el presidente de Comité de Armenios en Bélgica, Nicolas Tavitian.

Entre 1915 y 1916, se estima que un millón y medio de armenios fueron asesinados o murieron de hambre a manos de los turcos otomanos. A pesar del amplio consenso académico de que estas atrocidades equivalían a un genocidio, el estado turco siempre ha rechazado el término y el número de víctimas, argumentando que se produjeron asesinatos en masa en ambos bandos.

Esta opinión es ampliamente compartida por la comunidad turca de Bruselas. Los residentes aquí creen que el reconocimiento del genocidio armenio es un arma política utilizada por Occidente para debilitar a Turquía. "Esta es una decisión política. Turquía está progresando, se está volviendo más poderosa, especialmente en el sector de armas, por lo que hay un poco de envidia", ha defendido Mesut Turkoz, que vive en Bruselas.

El presidente turco Erdogan ha criticado la decisión de Estados Unidos, pero hasta ahora se ha abstenido de tomar medidas importantes contra su aliado en la OTAN. Algo similar a lo que ya ocurrió cuando varios países europeos reconocieron el genocidio.

Según la profesora de política turca de la Universidad Libre de Bruselas, Seda Gürkan, la reacción de Turquía tiene una base emocional, y Ankara no puede permitirse reaccionar de forma firme. "__Turquía se está volviendo cada vez más solitaria en las relaciones internacionales y sus relaciones con países de la región, como Rusia, Israel pero también con la Unión Europea, son muy problemáticas y su economía es muy frágil. Entonces, es un momento en el que Turquía necesita a sus socios, necesita desesperadamente a sus socios, por lo que no deberíamos esperar una reacción muy contundente de Turquía", ha explicado la profesora.

En lugar de una reacción diplomática, este experto sostiene que Turquía podría utilizar la cuestión armenia para avivar el nacionalismo a nivel nacional. Algo que finalmente podría deteriorar sus relaciones con Occidente y con el vecino país de Armenia.