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Isabel Díaz Ayuso: la presidenta de Madrid que capitalizó el hartazgo de la pandemia

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Por Pablo Ramiro
Isabel Díaz Ayuso tras ser elegida presidenta este martes.
Isabel Díaz Ayuso tras ser elegida presidenta este martes.   -   Derechos de autor  Bernat Armangue/Copyright 2019 The Associated Press. All rights reserved.

Isabel Díaz Ayuso, del conservador Partido Popular, ha arrasado en las elecciones regionales de Madrid doblando los escaños que obtuvo en 2019. Para algunos, se trata de una persona falta de talento y aptitud que ha llegado allí por casualidad, para otros, es un referente en la gestión de la pandemia en la Comunidad de Madrid que ha sabido plantar cara a las políticas del presidente socialista Pedro Sánchez.

Pero, ¿quién es Isabel Díaz Ayuso? Aquí un pequeño repaso de la historia de la presidenta de la Comunidad de Madrid que un día gestionó la cuenta de Twitter de Pecas, el perro de la expresidenta Esperanza Aguirre.

Un animal político

Isabel Natividad Díaz Ayuso es de Madrid. Nació en 1978 en Chamberí, un icónico y céntrico barrio de la capital española donde predomina la clase media-alta. Estudió comunicación en la Universidad Complutense de Madrid y un máster en protocolo. Aunque en el portal de transparencia de la Comunidad aseguran que “ha trabajado en departamentos de comunicación de varias empresas y fundaciones”, lo cierto es que en su cuenta de Linkedin solo aparecen dos empresas en las que, por las fechas, debió trabajar durante sus estudios universitarios. Y es que la vida profesional de Ayuso ha ido siempre de la mano de la política.

La presidenta es un animal político que ha ido creciendo de la mano de su partido, al que se afilió en 2005. Estuvo a cargo de la comunicación de la expresidenta Cristina Cifuentes en las elecciones de 2015, pero antes, en 2011, ya había sido diputada en la Asamblea de Madrid. Fue entonces cuando abrió la cuenta del perro de Aguirre, Pecas, que se coló en la campaña de su dueña para las elecciones a la alcaldía de la ciudad.

El año 2019 perdió frente al PSOE en las elecciones de Madrid. Logró gobernar con el apoyo de Ciudadanos, pero su pacto con Ciudadanos no salió como esperaba. Cuando Ayuso se dió cuenta de que el Partido Socialista planeaba una moción de censura con el respaldo de su socio de gobierno, la presidenta decidió adelantar elecciones. Una jugada arriesgada, pero que le ha llevado a repetir mandato con una muy holgada mayoría.

“Libertad”, el confuso mantra que ha llevado a Ayuso a la presidencia

“Soy consciente de que tengo mucho voto prestado”, aseguraba Ayuso la mañana del miércoles frente al periodista Carlos Herrera. Y es que Ayuso se ha erigido como garante de las libertades que, según la propia presidenta, el Gobierno de Pedro Sánchez estaba limitando a los españoles justificándose con la pandemia.

La relación entre el Gobierno central y la Comunidad de Madrid ha sido un constante tira y afloja desde la llegada del virus a Europa. La presidenta de la región ha discutido o no ha cumplido muchas de las medidas impuestas por la Moncloa durante el Estado de Alarma que termina el próximo 9 de mayo. La tensión subió hasta tal punto que la presidencia de la Comunidad y la Moncloa llegaron a culparse mutuamente de la situación epidemiológica de la región, que tiene una incidencia muy por encima de la media del país, aunque no es la que peor datos maneja.

Con las medidas menos restrictivas de todo España, y puede que de Europa (fue muy sonada la llegada de jóvenes franceses a Madrid que festejaban y bebían en las calles para disfrutar de la ciudad “sin restricciones”), Ayuso se ha ganado la simpatía de la restauración (muy golpeada por las restricciones) y de muchos jóvenes, ofreciendo Madrid como un paraíso de “libertad” en el que se puede disfrutar de una vida al margen de la pandemia.

Sea esto un espejismo o no, lo cierto es que en esta campaña, aprovechando la baja situación anímica de la población tras la pandemia y el confinamiento, la presidenta de la comunidad ha logrado 65 escaños (a solo tres de la mayoría absoluta), y ahora tendrá que negociar si gobernar o no con la extrema derecha, que ya ha ofrecido su apoyo.