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La Comisión Europea aboga por unificar la fiscalidad de las empresas

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La Comisión Europea aboga por unificar la fiscalidad de las empresas
Derechos de autor  Christophe Licoppe/ EU/Christophe Licoppe
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La Comisión Europea ha desvelado sus planes para crear un sistema unificado de impuestos corporativos a nivel comunitario.

Defiende la necesidad de adaptarse al nuevo entorno económico, más globalizado y más digital, porque cada año se pierden miles de millones de euros a causa de las lagunas legales que favorecen la elusión fiscal.

Y también porque el dinero es más necesario que nunca. "Tenemos 2 grandes razones para impulsar el proyecto: uno es la situación pospandémica y la necesidad de contar con recursos públicos sólidos. Y después la necesidad de rediseñar un sistema tributario que fue pensado para responder a la situación del siglo anterior: pre-digital y en cierto modo pre-globalización", ha explicado Paolo Gentiloni, comisario europeo de Economía.

Bruselas quiere evitar que los gobiernos europeos compitan entre sí adoptando tipos impositivos bajos. Y para ello propone la creación de una nueva herramienta llamada BEFIT. Se trata de un conjunto de reglas corporativas que permitirían gravar al mismo nivel en todo el bloque comunitario y también reasignar los beneficios empresariales entre los países de la UE.

Oxfam, una oenegé que lucha por la justicia fiscal, cree que puede ayudar a detener las practicas agresivas en materia fiscal.

"Los beneficios de una empresa se calcularán una sola vez a nivel de UE según una fórmula que hay que definir. Y se definirá por ejemplo en función de las ventas, del número de empleados... Según esta fórmula los beneficios se asignarán a los Estados miembros. Habrá un sistema más justo para distribuir las ganancias. Y habrá la posibilidad de gravar donde se desarrolla la economía real”, opina Chiara Putaturo, de Oxfam.

En el pasado, las propuestas de la UE para fijar normas fiscales fracasaron, con países como Irlanda, Luxemburgo o Países Bajos defendiendo su derecho a mantener sus tasas impositivas bajas.

Pero ahora hay razones para creer que podría funcionar, porque el problema no se limita a Europa.

Hay en marcha una negociación global a nivel de la OCDE para que que los gigantes tecnológicos paguen más impuestos. Y la administración estadounidense ya ha hecho una propuesta para fijar la tasa mínima en el 21%.

Un indicio de que se necesita dinero a ambos lados del Atlántico para financiar los planes de recuperación.