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Skeikh Jarrah: el pequeño barrio de Jerusalén Este con un gran impacto en la escalada de violencia

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Por Luke Hurst
Residentes palestinos del disputado barrio de Jerusalén Este
Residentes palestinos del disputado barrio de Jerusalén Este   -   Derechos de autor  Maya Alleruzzo/Copyright 2021 The Associated Press. All rights reserved
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La guerra entre los militantes palestinos de Gaza e Israel, que comenzó la semana pasada, ha llegado a un alto el fuego tras dejar un importante rastro de víctimas civiles y militares. Sobre todo entre los palestinos de Gaza.

Una de las chispas que encendió la mecha del último conflicto provino de un pequeño barrio de Jerusalén Este, donde los colonos israelíes están maniobrando para desalojar a las familias palestinas.

Los colonos y sus partidarios han calificado lo que está ocurriendo en Sheikh Jarrah como una mera disputa por la propiedad.

Pero las protestas que estallaron en la zona han resonado en todo Israel, Cisjordania y Gaza, desde donde se lanzaron los primeros cohetes hacia Israel el pasado lunes.

"Vemos que no es un asunto menor", dice Aviv Tatarsky, investigador de Ir Amim, una ONG israelí centrada en el conflicto de Jerusalén.

De hecho, según él, la disputa ha "desestabilizado completamente la región", provocando la muerte y la destrucción que se está viendo en Gaza e Israel, y obligando a la comunidad internacional a implicarse.

Entonces, ¿Cómo se ha pasado de un conflicto por el desalojo de ocho familias palestinas de un pequeño barrio a la última guerra israelo-palestina?

Refugiados amenazados de desalojo en un barrio palestino

El Organismo de Ayuda y Obras Públicas para los refugiados palestinos en Oriente Próximo (UNRWA) explica que las personas que se enfrentan al desalojo de sus hogares en Sheikh Jarrah son refugiados palestinos, alojados allí desde finales de la década de 1950.

Tras la pérdida de sus propiedades en el conflicto de 1948, que dejó a muchos palestinos como apátridas, estos refugiados fueron trasladados a Sheikh Jarrah con el apoyo del gobierno jordano y de la UNRWA, la agencia de la ONU para los refugiados palestinos

El riesgo de desalojo volvió a aparecer para estas familias palestinas cuando un tribunal israelí falló a favor de una organización de colonos, que reclama la propiedad del terreno.

La decisión final estaba prevista para el 10 de mayo, Día de Jerusalén en Israel, que conmemora la conquista de Jerusalén tras la Guerra de los Seis Días de 1967.

Sin embargo, tras las protestas y los crecientes disturbios, el Tribunal Supremo aplazó la decisión, y aún no se ha fijado una nueva fecha.

"Lo que ha ocurrido en el último mes es bastante sorprendente", dice Tatarsky a Euronews.

"Cómo una protesta y una resistencia de base han conseguido que el gobierno israelí dé un paso atrás".

Junto con las protestas, Sheikh Jarrah ha sido escenario de violencia en los últimos días.

La policía israelí dijo que un conductor palestino embistió el domingo un puesto de control israelí, hiriendo a seis agentes antes de que el atacante fuera abatido.

Los disturbios allí, junto con los violentos enfrentamientos en la mezquita de Al-Aqsa en la Ciudad Vieja, llevaron las tensiones a un punto de ebullición en los días previos al 10 de mayo.

Entonces, comenzaron los cohetes y los ataques aéreos.

El desequilibrio de poder no puede ser mayor

Tatarsky explica que la reclamación de la propiedad de los edificios por parte de los colonos se debe a las leyes israelíes, ante las que los refugiados palestinos son casi impotentes.

Israel puede decidir quitar el derecho de residencia a los palestinos que, por ejemplo abandonan la ciudad durante cierto tiempo. No se les concede el estatuto de ciudadanos de pleno derecho sino una suerte de "permiso de residencia". Permanente pero revocable.

En 2009 se produjeron intentos de desalojo similares, que provocaron enormes protestas y atrajeron la atención y la presión internacional sobre la situación. "Desde entonces, Israel tuvo que dejar de desalojar a las familias allí", afirma.

Pero los colonos y el gobierno israelí se han envalentonado desde entonces con las políticas y declaraciones de la reciente presidencia estadounidense de Donald Trump.

"Con el respaldo que dio al gobierno de derecha, Israel reanudó muchos proyectos de colonos alrededor de la Ciudad Vieja y en Sheikh Jarrah que antes no podía seguir adelante", dice Tatarsky.

Lo que ocurre en Sheikh Jarrah es sólo una instantánea de una tendencia más amplia.

Según la UNRWA, hay casi 1.000 palestinos, casi la mitad de ellos niños, que corren el riesgo de ser desalojados por la fuerza en todo Jerusalén Este.

Y está ocurriendo, según la agencia, "en el contexto de la construcción y expansión de asentamientos israelíes, ilegales según el derecho internacional humanitario."

Tatarsky afirma que su ONG conoce a 200 familias palestinas que se enfrentan a demandas de desalojo por parte de organizaciones de colonos.

"Y, por supuesto, en las últimas décadas decenas de familias ya han sido desalojadas", dice, señalando que los desalojos causan daños de gran alcance a todo el barrio, no sólo a las familias directamente implicadas.

"El desequilibrio de poder no puede ser mayor", afirma.

"Por un lado está el Estado de Israel con todo su poder, y por otro los residentes palestinos que no lo son saben que no tienen un Estado, nadie les apoya, son familias pobres para empezar".

Con los ojos del mundo de nuevo puestos en el conflicto palestino-israelí, Tatarsky espera que la comunidad internacional pueda esta vez adoptar una postura, "después de bastantes años en los que han preferido no hacer mucho".

La situación de Sheikh Jarrah no está directamente relacionada con la guerra que se libra en Gaza, "pero ha provocado lo que está ocurriendo ahora en Gaza y se mantendrá después de un alto el fuego", afirma.

Aunque todavía no está claro cuándo tomará una decisión el Tribunal Supremo, Tatarsky espera que las protestas y la indignación de la comunidad internacional puedan volver a poner en pausa los desalojos en Sheikh Jarrah, y en otros lugares.