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El trabajo de Bulgaria para limpiar sus playas de aguas residuales

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Por Euronews
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El trabajo de Bulgaria para limpiar sus playas de aguas residuales
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Varna es la tercera ciudad más grande de Bulgaria y el corazón de su turismo estival. La urbe está plagada de complejos turísticos. Allí, la gestión del agua es fundamental. Las viejas instalaciones de tratamiento de las aguas y una regulación inadecuada hacen imposible hacer frente a la cantidad de turistas. Pero la reconstrucción está en marcha. El último ejemplo es una planta que data de 1983 y que ha sido renovada.

"La planta se ha modernizado y se aumentó su capacidad en 2020. Ahora, las instalaciones tienen una capacidad mucho mayor; equivalente a las necesidades de una población de más de 72 000 habitantes. La antigua instalación solamente tenía capacidad para gestionar la demanda de una población de alrededor de 14 000 habitantes", declara Ivanka Borissova, miembro del equipo de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Golden Sands.

En el proyecto, se tuvo en cuenta el vertido de agua a una distancia de 2 200 metros de la costa. La antigua legislación era de apenas 700 metros pero, a menudo, se producían fugas a menos de 200 metros de las playas.

"Esta planta de tratamiento de agua es totalmente nueva y su diseño es innovador. Está contenida en hormigón para que los olores no resulten tan fuertes para los veraneantes cercanos. Esto contrasta, en gran medida, con la situación, hace un par de décadas, en la costa búlgara", afirma Damian Vodenitcharov, corresponsal de Euronews en Bulgaria.

Como recordatorio sombrío, hace un año se produjo una enorme fuga de aguas residuales en el lago que divide Varna en dos partes. El entonces ministro de Ecología, Emil Dimitrov, lo calificó de "desastre medioambiental". En los vídeos submarinos enviados a los medios de comunicación nacionales, la gigantesca fuga es claramente visible. El problema no se solucionó durante más de 9 meses, e incluso se produjeron nuevas fugas. La tubería que canaliza las aguas residuales a través de los distintos barrios, hasta las instalaciones de tratamiento de aguas, debería estar soterrada bajo el fondo marino, pero todavía no lo está. Las autoridades siguen sin aclarar los plazos para hacerlo.

"Esperamos que la solución técnica para la zanja se presente a finales de mayo. Se ha detenido la contaminación ambiental. Todas las aguas residuales de la estación de bombeo de Asparuhovo están siendo canalizadas a la instalación de tratamiento de aguas", señala Hristo Ivanov, teniente de alcalde de Varna.

Salvo algunos complejos turísticos en el extremo sur de la costa, las playas búlgaras están ahora libres de aguas residuales. Pero los sistemas de alcantarillado y abastecimiento de agua, de todo el país, siguen necesitando una inversión de más de 5 000 millones de euros para cumplir con las normas europeas.