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La lucha contra la censura y por la libertad de prensa en Eslovenia

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La lucha contra la censura y por la libertad de prensa en Eslovenia
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Todos los viernes, desde hace un año, en Liubliana, la capital eslovena, cientos de manifestantes, muchos de ellos en bicicleta, se congregan frente al Parlamento para mostrar su descontento con el Gobierno. Uno de esos viernes, parte de la movilización se centró en la causa palestina, como reacción al apoyo de Eslovenia a Israel durante el último episodio de violencia registrado en Oriente Próximo. Pero, como cada semana desde hace un año, un tema recurrente estaba en el orden del día: la defensa de la libertad de prensa.

"Este Gobierno de Eslovenia no está haciendo nada bueno por nosotros. Intentan destruirlo todo. Intentan destruir los medios de comunicación. Yo, como futura periodista, estoy triste. Estoy enfadada y triste", declara Sara Štiglic.

Este hombre es un famoso periodista de investigación. Tras cuestionar la legitimidad y la gestión de la unidad de crisis creada por el Gobierno al inicio de la pandemia, se convirtió en objeto de una violenta campaña de desprestigio en las redes sociales. La ofensiva se lanzó después de que se publicara un tuit anónimo insultando al periodista en la cuenta oficial de Twitter de la unidad de crisis.

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"Después de ese tuit, el mecanismo de propaganda del Gobierno esloveno empezó a escribir artículos sobre mí, diciendo que era un periodista del llamado 'Estado profundo', que era un mentiroso. Y luego recibí decenas de amenazas; amenazas de muerte", afirma Blaž Zgaga, periodista de investigación.

Alertada por varias organizaciones internacionales de defensa de la libertad de prensa, la Comisión Europea había pedido al Gobierno esloveno que garantizara la seguridad del periodista.

"Casi todas esas amenazas cesaron inmediatamente. Como si alguien hubiera pulsado el botón de apagado. Lo que es un claro indicio de que alguien le dio al botón la primera vez", añade Blaž Zgaga.

El controvertido y ultraconservador primer ministro esloveno, Janez Jansa, está en el punto de mira. Lleva un año en el poder y no ha dejado de criticar a los medios de comunicación, a los que acusa, en la página web del Gobierno, de tener el 'monopolio de la mentira'. En las redes sociales, el político, apodado Mariscal ‘Twitto’, no pierde la oportunidad de arremeter contra todos aquellos cuya labor desaprueba. Más allá de esta ofensiva digital, se está librando una batalla a gran escala. Entre las últimas polémicas, la suspensión de los fondos públicos destinados a la Agencia Nacional de Prensa, la STA, por la que la Comisión Europea ha expresado su preocupación. El Gobierno afirma que bloqueó los fondos porque no había recibido las pruebas necesarias de la Agencia de Noticias. Esta afirmación es falsa, según los funcionarios de la STA. Sin los fondos, que representan la mitad de los ingresos del organismo, su futuro está amenazado, asegura la redactora jefa.

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"Este es el año en que Eslovenia preside el Consejo de la Unión Europea, y el año que marca el 30º aniversario de la independencia del país. La inestabilidad financiera amenaza la ejecución de varios proyectos editoriales y también las inversiones en el desarrollo de la propia agencia, previstas para este año", señala Barbara Štrukelj, redactora jefa de la Agencia de Prensa de Eslovenia.

Otro tema polémico es la pérdida de fondos públicos, este año, para varios medios de comunicación, algunos de los cuales son conocidos por ser críticos con el Gobierno. Acusaciones que el Ministerio de Cultura, encargado de los medios de comunicación, refuta. La asignación de fondos ha dependido únicamente de la calidad de los proyectos presentados por los candidatos, y no de su orientación política, aseguran nuestros interlocutores.

"Se trata de una licitación. Los medios de comunicación tienen que competir entre sí para conseguir los fondos. Con los Gobiernos anteriores, todos los medios de comunicación recibían algo. Pero, un comité de expertos del Ministerio decidió que estos debían asignarse, ahora, en función de los méritos", explica Mitja Iršič, oficial de Relaciones Públicas del Ministerio de Cultura de Eslovenia.

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"Nuestro objetivo es facilitar la creación de contenidos para garantizar el pluralismo y la diversidad de puntos de vista sobre diferentes temas", declara Uršula Menih Dokl, directora general de la Dirección de Medios de Comunicación del Ministerio de Cultura.

Según muchos periodistas eslovenos, este objetivo es, más bien, una cuestión de control estatal de los medios de comunicación. Esta idea está muy extendida en la televisión pública, la ‘oveja negra’ del primer ministro; a la que acusa regularmente de difundir información falsa con el objetivo de desestabilizar al Gobierno.

Las mujeres son un objetivo recurrente. Son objeto de invectivas cada vez que su trabajo desagrada al jefe del Ejecutivo. Entre ellas, se encuentra una de las presentadoras estrella de la cadena, que se enfrenta a violentos ataques en las redes sociales, difundidos por los medios de comunicación afiliados al partido del primer ministro, el SDS.

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"Es una presión muy peligrosa porque, ahora, cuando pienso en los temas que quiero tratar en mi programa, pienso en las consecuencias, en los ataques que podría provocar. Y, por eso, recurrimos a temas menos arriesgados. Así que, este tipo de ataques también conducen a la autocensura, que ya es un gran problema en Eslovenia", afirma Jelena Aščić, periodista y presentadora de RTV Slovenija.

Un problema al que uno de sus colegas, presentador del programa parlamentario de la cadena, quiere restar importancia. Los ataques en las redes sociales son parte inherente de la profesión, señala, y niega cualquier presión del poder.

"Los periodistas de los medios de comunicación pueden ser críticos. También critican al Gobierno actual. No hay freno para eso, ni consecuencias. Hubo presiones a los periodistas, pero desde el Gobierno anterior. Antes que nada, había y sigue habiendo un gran problema de presión sobre los periodistas por parte de los propietarios de los medios de comunicación", señala Igor Pirkovič, periodista y presentador de RTV Slovenija.

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Una alusión a la concentración de medios de comunicación en Eslovenia, que el Estado denuncia como antigubernamental. Los aliados del Gobierno han creado sus propias redes, con la ayuda de inversores húngaros cercanos al Ejecutivo de Victor Orbán. Uno de ellos es el canal Nova24, al que a veces se acusa de coquetear con la extrema derecha. Su redactor jefe presenta un programa llamado "¿Quién te miente? ", lanzado al principio de la pandemia.

"Era irreal la cantidad de noticias falsas que había, y sigue habiendo, en nuestros principales medios de comunicación. Así que, lo que hago es aceptar la manipulación o la mentira. Muestro la otra parte, la verdad o si hay manipulación", explica Boris Tomašič, director de programación y editor jefe de Nova24TV.

A la izquierda de la pantalla, en la imagen, este hombre es uno de los objetivos favoritos del canal. Periodista de investigación, es autor de un informe sobre un sonado escándalo relacionado con la financiación del partido de Janez Jansa y una persona cercana al primer ministro.

Tanto él como los dos periodistas de su medio de comunicación en línea, llamado "Sin censura", son blanco de 39 denuncias judiciales por difamación por parte de esa persona, que a su vez, está siendo investigada por presunto blanqueo de capitales.

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"¡Su objetivo es claro! Quieren destruirnos profesional y personalmente. Quieren que cerremos, que dejemos de trabajar. Ese es su objetivo. No tenemos miedo y seguiremos trabajando. Y, eso es lo que les molesta. No queremos hacer propaganda para nadie. Solamente queremos hacer nuestro trabajo en paz, porque vivimos en un país libre y democrático", declara Primož Cirman, periodista de investigación.

Pocos días después de la grabación del reportaje de Euronews, decenas de miles de personas salieron a las calles de Liubliana para exigir, de nuevo, la salida de Janez Jansa del poder y la organización de elecciones anticipadas en Eslovenia.