Última hora
This content is not available in your region

Crisis política en Túnez | Clamor internacional para que se restablezca la estabilidad institucional

Access to the comments Comentarios
Por Carmen Menéndez
euronews_icons_loading
Entrada del Parlamento de Túnez, bloqueada por un blindado y una alambrada
Entrada del Parlamento de Túnez, bloqueada por un blindado y una alambrada   -   Derechos de autor  Hassene Dridi/Copyright 2021 The Associated Press. All rights reserved
Tamaño de texto Aa Aa

Rusia, la Unión Europea, la Unión Africana... todos reclaman una solución rápida y pacífica de la crisis política en Túnez. Una crisis que estalló el domingo, cuando el presidente, Kais Said, se atribuyó plenos poderes, tras cesar al primer ministro y suspender el Parlamento.

El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, ha pedido en un comunicado que se "restablezca la estabilidad institucional en Túnez lo antes posible y, en particular, la reanudación de la actividad parlamentaria, el respeto de los derechos fundamentales y la abstención de toda forma de violencia".

La portavoz de la Comisión Europea, Ana Pisonero, ha puesto sobre la mesa el apoyo económico de la UE al país. "Entre las prioridades de nuestra asociación están la promoción de la buena gobernanza y del Estado de Derecho -señaló-. También la inversión, el estímulo del crecimiento económico y la creación de empleos, en especial, para los jóvenes".

Rusia ha expresado su esperanza de que la situación en Túnez "se solucione en el marco de la legalidad vigente en el país". En cuanto a la Unión Africana, ha llamado al "diálogo político" para resolver la crisis.

El partido islamista Ennahda apuesta por unas elecciones anticipadas

El presidente tunecino comenzó este martes a mantener contactos para resolver la crisis, mientras la oposición, liderada por el partido islamista Ennahda, asegura estar dispuesta a celebrar elecciones anticipadas con el fin de proteger la democracia y evitar un régimen autocrático.

En Túnez, la profunda crisis política, económica y social va de la mano de una enorme crisis sanitaria. El país magrebí es el segundo más golpeado por la COVID-19 de África, con tasas de mortalidad diarias entre las más altas del mundo.