Miles de personas se congregaron en el centro de Sofía el miércoles, desafiando temperaturas bajo cero para exigir elecciones limpias, mientras el país se encamina a otros comicios nacionales.
La protesta llegó tras manifestaciones anteriores desencadenadas por un proyecto de presupuesto para 2026 que muchos temían que agravara la presión del coste de la vida.
Aunque el Gobierno retiró después el plan, la indignación se ha convertido en peticiones para que la coalición dimita. Los manifestantes acusaron a Gobiernos anteriores de compra de votos y manipulación de resultados, y criticaron la negativa a implantar el voto con máquinas en unas posibles elecciones anticipadas.
Muchos señalaron además la influencia del empresario y político sancionado Delyan Peevski, cuyo partido ha respaldado a la coalición saliente.
Tras varias elecciones sin lograr estabilidad, Bulgaria afronta de nuevo la incertidumbre después de años de bloqueo.