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El futuro del teletrabajo en la UE

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Por Pedro Sacadura
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A woman works from home in Vertou, outside Nantes, France
A woman works from home in Vertou, outside Nantes, France   -   Derechos de autor  LOIC VENANCE/AFP
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¿Será remoto el futuro del trabajo? Los empleados de AXA Bank Bélgica quieren ser pioneros y para ellos la respuesta está clara. A partir del 1 de septiembre pueden decidir si trabajar desde casa o desde la oficina cuando quieran como parte de un acuerdo sindical. Se acerca el fin de la pandemia y las empresas europeas están preparando nuevos planes de trabajo. “Es posible que estés trabajando en un proyecto cinco días desde casa una semana, y luego vengas a la oficina tres días la siguiente semana, para reunirte con compañeros, para presentar lo que has estado preparando. Nuestra forma de trabajar evita situaciones extremas. No tendrás un compañero que nunca se presente en el trabajo", explica Wim Pauwels, portavoz de la empresa.

Parece que los obstáculos a trabajar desde casa están cayendo. El 66% de los trabajadores cree que en el futuro las empresas deberían permitir un trabajo más flexible. Los partidarios del teletrabajo apuntan a una media de 2 días y medio desde casa. En Europa, los países más reticentes son Bélgica y Francia que piden una media de 1,9 días

Desde una perspectiva europea los expertos aseguran que estas tendencias muestran que ha llegado el momento de crear un marco para formas de trabajo híbridas dentro del mercado único. Algo que ayudaría a evitar el caos."El nuevo régimen de teletrabajo conlleva riesgos, tanto para los empleados como para los empresarios. Lo que tenemos actualmente es en realidad un Acuerdo Marco Europeo de Teletrabajo que se remonta a 2002. Después de 20 años de desarrollo tecnológico y la pandemia de por medio, creo que es justo decir que ha llegado el momento de actualizarlo", explica el investigador del Instituto Bruegel Mario Mariniello.

El desgaste profesional, la falta de cohesión social y la desvinculación del puesto de trabajo son algunos de los riesgos. Y a nivel europeo queda por resolver quien asume los costes operativos, como internet o el material de oficina.

La Comisión Europea y el Parlamento Europeo están ultimando ahora sus propias políticas de teletrabajo en un debate que se prevé intenso.