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Sin familia y esperando en hoteles: la dura realidad de los niños refugiados de Reino Unido

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Por Euronews en español
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Sin familia y solos: la dura realidad de decenas de niños refugiados
Sin familia y solos: la dura realidad de decenas de niños refugiados   -   Derechos de autor  Euronews

En Kent, al sur del Reino Unido, decenas de niños refugiados están aprendiendo a vivir su nueva vida. Han llegado hasta aquí, por tierra y por mar, solos; uno de ellos hace apenas dos semanas, sin padres ni familiar alguno.

Lo han hecho huyendo de países como Siria, Eritrea o Afganistán, por lo que han sido testigos de cosas que nadie debería haber visto o vivido. Bridget Chapman, del Kent Refugee Action Network, nos recuerda cual era inicialmente el cometido de estos niños:

"Iban a ser obligados a luchar", revela Bridget. "Contamos con jóvenes de Afganistán a los que, habiendo cumplido los 14 años, se les dijo que iban a ser reclutados por los talibanes, por lo que la familia hizo todo lo posible para ponerlos a salvo".

Bridget reconoce que "siempre me sorprende cómo pueden superar lo que les ha sucedido y parecer alegres, aunque hay momentos en los que estemos charlando y de pronto se abren. Han visto cómo disparaban a sus padres delante de ellos, han visto cómo se ahogaban sus compañeros de viaje... Y eso les deja una huella tremenda".

Los voluntarios de este centro enseñan a los jóvenes algunas de las habilidades más necesarias para poder ser independiente: cocinar, limpiar, hacer un presupuesto, tener relaciones sanas.

Hadi tiene ahora 21 años, y llegó aquí desde Afganistán hace cinco. "Nadie se va por gusto, nadie se arriesga por gusto a venir a otro país", recuerda Hadi. "Todo el mundo sabe lo que pasa en Afganistán. Yo tengo familia allí, pero no sé dónde. Cuando llegué aquí perdí el contacto con ellos. Disfruto de mi vida y trabajo todo el tiempo", confiesa Hadi. "No pienso mucho en todo aquello pero nunca lo olvidaré, lo recordaré siempre".

Hoteles como solución

Se calcula que uno de cada 10 solicitantes de asilo que cruzan el canal de la Mancha en pateras es un niño no acompañado. Una vez que llegan aquí y son acogidos por las autoridades para tramitar sus solicitudes, el calvario no termina.

Y es que el Gobierno británico no ha proporcionado suficientes alojamientos adecuados; Los activistas afirman que muchos niños están siendo alojados en hoteles que han sido cerrados y readaptados.

Alojar a menores de edad en lugares como estos, vigilados por guardias de seguridad, no es desde luego lo más apropiado, y se espera que a partir del próximo mes esté legalmente prohibido hacerlo.

"Llevamos más de un año documentando la situación de estos alojamientos", recuerdan desde Humans for Rights Network. "La mayoría de los guardias de seguridad que dirigen estos alojamientos tienen muy poca formación o experiencia sobre cómo gestionar un alojamiento que alberga a personas muy vulnerables".

Desde el Gobierno británico prometen estar decididos a acabar con esta medida lo antes posible, aunque los activistas no dan mucha credibilidad a dichas promesas. Toca seguir esperando.