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La iniciativa de una enfermera para socorrer a sus vecinos tras las letales inundaciones de Alemania

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Por Carolin Kuter  & Marta Rodríguez Martínez
La enfermera alemana Sarah Branse y sus ayudantes en el almacén utilizado por la organización de ayuda.
La enfermera alemana Sarah Branse y sus ayudantes en el almacén utilizado por la organización de ayuda.   -   Derechos de autor  Sarah Branse
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Seis semanas después de que Alemania sufriera la peor catástrofe por inundaciones en décadas, los focos de los medios empiezan a retirarse de las localidades afectadas aunque la situación sigue siendo crítica, por lo que algunos residentes se han cansado de esperar y han entrado en acción.

Una de ellas es Sara Branse, una enfermera de cuidados intensivos que ha levantado con sus propios medios un centro de logística para abastecer a sus vecinos.

Branse vive con su familia en la ciudad de Bad Neuenahr-Ahrweiler, uno de los epicentros de la catástrofe. Cuenta a Euronews que tuvo la fortuna de que su vivienda estuviera situada en una colina. Pero la tragedia le tocó muy de cerca: ocho personas murieron en la calle justo debajo de la suya.

El día de la inundación, ella y su marido se dieron cuenta poco después de medianoche de que no había electricidad. Pero como esto ocurre a menudo, no se preocuparon y se fueron a dormir.

"Por la mañana nos despertamos con un terrible olor tóxico, olía a aceite usado, no podíamos ni definirlo", rememora Branse. Entonces leyeron en Facebook lo que había ocurrido: "La gente murió mientras dormíamos y no nos dimos cuenta".

AP Photo/Bram Janssen
En esta foto de archivo del 19 de julio de 2021, varias personas descansan tras limpiar los escombros de la catástrofe de las inundaciones en Bad Neuenahr-Ahrweiler, Alemania.AP Photo/Bram Janssen

Más de 180 personas murieron a causa de las intensas lluvias de los pasados 14 y 15 de julio en las regiones alemanas de Renania-Palatinado y Renania del Norte-Westfalia. Allí vive Branse, en la riviera izquierda del Rin, en el valle del Aahr, famoso por su producción de vino, el más impactado por las inundaciones.

Para este enfermera, estaba claro: no podía quedarse de brazos cruzados, tenía que hacer algo. Ayudó a evacuar su hospital. Junto con su cuñada, encontró un hotel que estaba dispuesto a acoger pacientes, pero no había transporte porque los servicios oficiales de emergencia ya no se sentían responsables, dice Branse. A través de un llamamiento en Facebook, encontraron conductores privados de las zonas menos afectadas dispuestos a entrar en acción.

Pero la voluntad de ayuda de un conductor fue aún más allá, precisa Branse: "una de estas personas me llamó esa misma noche y me preguntó qué más necesitábamos. Dije que no teníamos agua, que no teníamos electricidad: 'necesitamos agua potable, necesitamos quemadores de gas para poder calentar la comida'".

Branse también se valió de la red social Facebook para pedir a sus vecinos que iniciaran una colecta de agua potable, alimentos y artículos de droguería para ayudar a aquellos más afectados por las pérdidas de la inundación.

Las donaciones no tardaron en llegaron y las almacenaron inicialmente en pabellones. Esto sirvió de ejemplo en otros puntos afectados de Alemania, dice Branse: "cada vez recibimos más entregas". Como se preveían fuertes lluvias, el vecindario trasladó el almacén al garaje de la enfermera que no paró de llenarse.

Sarah Branse
Inmediatamente después de la inundación, el vecindario almacenó los suministros de ayuda en pabellones.Sarah Branse

Ahora los suministros de socorro se recolectan en un almacén proporcionado gratuitamente por una empresa de energía. Hace tiempo que empezó a distribuir no solo agua potable, papel higiénico y alimentos enlatados, sino también lavadoras, calefactores radiantes y equipos de perforación.

Branse ha creado un pequeño centro logístico. Coordina las peticiones de ayuda y las ofertas de donaciones a través de la página de Facebook "Wunscherfüller Ahr".

Recluta a familiares, amigos y conocidos como ayudantes. Pero todo está coordinado por ella.

Esta enfermera alemana, madre de un hijo, confiesa que saca horas para liderar esta iniciativa de las que se priva de sueño. "Anoche eran las dos y media cuando he subido online todas las peticiones de ayuda, todas las donaciones, todas las fotos y los informes", dice.

Se pasa el día en el campamento, respondiendo a las llamadas, entregando bienes y recogiendo donaciones. "Es totalmente caótico organizarlo todo. Porque mucha gente necesita muchas cosas diferentes".

Sara Branse
Sara Branse coordinando las donaciones en el centro de logística que ha levantado.Sara Branse

Un mes y medio después de la inundación, su vida ha cambiado por completo, dice Branse: "no solo soy enfermera de cuidados intensivos, sino también la persona de contacto para los afectados en casi 70 kilómetros del río Ahr. Llego a mis límites, pero también alcanzo dimensiones que nunca pensé que podría alcanzar. De momento me va bien, pero noto lo agotada que estoy".

Pero sabe que ahora no es el momento de parar: todo está por reconstruir, mientras el fin de verano y la llegada del frío les pisa los talones.

Sin embargo, le embarga una sensación de frustración, porque mientras ellos están sumidos en medio de una crisis histórica, la catástrofe de las inundaciones casi se ha olvidado en el resto de Alemania: "se está convirtiendo en algo normal para la gente, y no debe convertirse en eso".