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Tierra, fuego y agua: cómo el cambio climático está convirtiendo a europeos en migrantes
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Tierra, fuego y agua: cómo el cambio climático está convirtiendo a europeos en migrantes

El cambio climático podría dejarte sin hogar de la noche a la mañana, aquí mismo, en Europa.

Inundaciones repentinas, corrimientos de tierra e incendios forestales desencadenados por largas olas de calor son algunos de los fenómenos meteorológicos extremos cada vez más comunes debido a nuestro clima cambiante.

Y si destruyen todo lo que tienes, podrías acabar convertido en migrante climático, como Iris, o Anne y Jean o Álvaro, Magdalena, Ana y Zekira o Julie y Chris. Todos se vieron obligados a abandonar sus hogares. Son solo algunos de los europeos desplazados por el clima que ya están entre nosotros, pero sus historias hasta ahora no han sido contadas.

"Es una realidad en Europa, no algo que sucederá en siglos", dice Dina Ionesco, que dirige el departamento de Migración y el Cambio climático en la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Los migrantes ambientales son personas o grupos de personas que, predominantemente por razones de cambios súbitos o progresivos en el medio ambiente que afectan negativamente a sus vidas o condiciones de vida, se ven obligados a abandonar sus hogares habituales, o deciden hacerlo, ya sea de manera temporal o permanente, y que se desplazan dentro de su país o al extranjero
OIM, 2011:33

Para encontrar a los migrantes ambientales de Europa, viajamos a los países que han experimentado el mayor número de desplazamientos debido a los fenómenos climáticos extremos en el continente, según los datos proporcionados por el Centro de Monitoreo de los Desplazamientos Internos (IDMC, por sus siglas en inglés): Bosnia y Herzegovina, España, Francia y Alemania.

También fuimos a Moldavia - clasificado como el país más vulnerable al cambio climático de Europa - y a Portugal, el país europeo con el mayor número anual de incendios forestales desde 2015.

"Los desplazados debido a los desastres climáticos son un fenómeno mundial, incluso en los países de altos ingresos como los de Europa", dice Alexandra Bilak, directora del IDMC.

Número de desplazados en Europa por eventos climáticos (2008-2019)

Fuente: IDMC

Más eventos climáticos extremos, más peligrosos, más a menudo

Los eventos climáticos que causan desplazamientos en Europa se han duplicado con creces en los últimos cuatro años, pasando de 43 en 2016 a 100 en 2019. En el segundo mes de este año, las tormentas Gloria, Brendan, Ciara y Dennis ya han causado estragos en las costas norte y oeste del continente.

El cambio climático agrava los fenómenos meteorológicos extremos, haciéndolos más mortíferos y aumentando las posibilidades de que ocurran en todas las latitudes. "Nuestras proyecciones climáticas muestran que los eventos que ahora clasificamos como extremos serán más frecuentes en el futuro, se convertirán en la nueva norma", dice Gianmaria Sannino de la Agencia Nacional Italiana para las Nuevas Tecnologías, la Energía y el Desarrollo Económico Sostenible (ENEA).

Fuente: IDMC

Cada número esconde una historia humana

Detrás de cada desastre que se convierte en un número de una base de datos, hay personas que lo han perdido todo. La mayoría en Europa se las arregla para reconstruir sus hogares y regresar. Pero algunos no son tan afortunados.

Las estadísticas dicen que hay más olas de calor en España ahora que nunca antes, con una duración media de 15 días en los últimos cinco años en comparación con una media de cinco días entre 1975 y 2014. Pero los números no cuentan historias como la de Álvaro García Río-Miranda.

Marta Rodríguez Martínez
Álvaro García Río-Miranda, un cabrero de 30 años, fotografiado en Descargamaría, Sierra de Gata, en noviembre de 2019Marta Rodríguez Martínez

En 2015, este cabrero de 30 años acababa de empezar a trabajar en Sierra de Gata, Extremadura, en la frontera de España con Portugal, cuando un incendio forestal mató a la mitad de su rebaño. Al no poder permitirse asegurar sus animales, como muchos jóvenes ganaderos en España, se vio obligado a trasladarse al extranjero en busca de una nueva forma de ganarse la vida.

El fuego fue alimentado por la ola de calor más larga jamás registrada en el país. "Estuve corriendo con mis cabras durante cuatro días, no sabía dónde ponerlas”, recuerda Álvaro. “Casi se queman vivas en el pueblo".

Hasta que no te pasa a ti, no entiendes el poder devastador del fuego
Álvaro García-Río Miranda

Las inundaciones repentinas también ocurren más cerca de casa de lo que podríamos imaginar, provocando estragos en localidades europeas tanto como en las islas tropicales.

En 2010, La Faute-sur-Mer, un tranquilo pueblo de jubilados en la costa atlántica de Francia, fue devastado por una inundación agravada por la subida del nivel del mar. El agua mató a 29 personas y desplazó a otros cientos. Elisabeth Tabary perdió a su marido y a su nieto cuando su casa se inundó en mitad de la noche.

Un hombre perdió a su mujer, su esposa y dos hijos esa misma noche. Mientras que Elisabeth se quedó, reacia a dejar atrás el recuerdo de su familia, él no ha vuelto nunca.

AP David Vincent
Las calles inundadas de La Faute sur Mer, en la costa atlántica, al suroeste de Francia después de la tormenta Xynthia, el lunes 1 de marzo de 2010.AP David Vincent

700.000 desplazados por el clima en Europa en la última década

Ha habido 700.000 historias de pérdidas de este tipo en Europa en la última década. Y, por naturaleza, las avalanchas, tormentas, inundaciones e incendios forestales a menudo golpean el mismo lugar varias veces.

"No estoy seguro de que un solo episodio promueva el desplazamiento de población", dice Yves Tramblay, investigador del Instituto Francés de Investigación para el Desarrollo, especializado en peligros hidrológicos. "Sin embargo, creo que si estos episodios se repiten en las mismas zonas que se ven frecuentemente afectadas, pueden realmente empujar a la gente a reubicarse en otro lugar, si tienen la posibilidad".

Después de algunos años en el extranjero, Álvaro le dio a Sierra de Gata otra oportunidad y regresó con una nueva manada de cabras. Pero la constante amenaza de fuego lo volvió paranoico cada verano. Sabiendo que no podría sobrevivir otro incendio, decidió irse a Suiza, esta vez para siempre.

Los países con más dezplazados por eventos climáticos en Europa

Fuente: IDMC

¿Te llamarías a ti mismo migrante climático?

El impacto del cambio climático en Europa es un fenómeno lo suficientemente reciente como para que a la mayoría de los migrantes climáticos no se les ocurra que eso es lo que son. Tampoco hay una definición oficial. Beatriz Felipe, investigadora española de migraciones climáticas, dice: "En informes, estudios y artículos científicos encuentras que se utilizan diferentes definiciones: desplazados, refugiados, migrantes, etc. Esto lleva a una gran confusión".

La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación de 2009 determinó que los migrantes también tienden a subestimar el clima como factor de su situación. La mayoría explica su desplazamiento en términos de pobreza, pasando por alto a menudo la causa fundamental del deterioro de sus hogares y tierras, y la consiguiente pérdida de productividad.

"Incluso en aquellos casos en los que está muy claro que los impactos climáticos están impulsando directamente la migración de las personas -como las sequías graves- la gente difícilmente lo reconocerá", dice Felipe.

Patricia De Melo MOREIRA/AFP
Un hombre observa un incendio forestal en Anciao, Leiria, centro de Portugal, el 18 de junio de 2017Patricia De Melo MOREIRA/AFP

Tras una catastrófica inundación en 2014, Ana, una mujer bosnia que prefiere no usar su verdadero nombre, se trasladó de Domaljevac, un pequeño pueblo en la frontera de Bosnia y Herzegovina y Croacia, a Alemania.

Cuando el río Sava rompió los diques después de tres semanas de lluvias torrenciales, el 98% de su localidad natal quedó sumergida y su casa recién construida acabó en ruinas.

"Estos acontecimientos me cambiaron profundamente, aunque siempre quise quedarme a vivir aquí", dice por teléfono desde su casa en Fráncfort, donde se reunió con su marido e hijo. "Las inundaciones me hicieron pensar en lo que podría ofrecer a mi hijo en ese pueblo, en Bosnia, dentro de dos, tres o diez años".

Sin embargo, dice que no está segura de que la inundación fuera la única razón para mudarse al extranjero. Fue "la gota que colmó el vaso", afirma.

El hecho de que la migración después de un fenómeno meteorológico extremo pueda parecer, e incluso sentirse, voluntaria, en particular cuando los migrantes en cuestión no tienen problemas económicos, contribuye a la falta de claridad. Como señala un informe de la OIM, la migración ambiental es a veces forzada, a veces voluntaria y, con mayor frecuencia, en algún punto entremedias.

Cuando estás obligado a hacer algo porque es lo correcto, no es lo mismo que tomar una decisión porque quieres
Anne Birault
Residente desplazada (La Faute-sur-Mer, France)

¿Cómo se puede probar la persecución por el cambio climático?

El uso del término "refugiado climático" crea mucho revuelo, según Maeve Patterson de la Agencia de Refugiados de la ONU (ACNUR), "pero también mucha confusión, ya que no existe en el derecho internacional".

Es necesario demostrar la persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad, opinión política o pertenencia a un grupo social determinado para solicitar la condición de refugiado. "Pero no se puede demostrar la persecución por el cambio climático", dice Ionesco, de la OIM.

Señala que actualmente hay un debate internacional sobre la necesidad de diferenciar a los refugiados climáticos de los migrantes climáticos. La posición de la OIM es que la apertura de la Convención de Refugiados de 1951 para incluir situaciones relacionadas con el cambio climático podría debilitar la integridad de la actual condición de refugiado.

Ionesco cree que las políticas migratorias existentes -como la protección temporal que se da a alguien que cruza una frontera a causa de un desastre natural- pueden ser parte de la respuesta.

Si bien la condición de refugiado también depende de que la persona haya cruzado una frontera, Patterson señala que el cambio climático "típicamente crea desplazamientos internos antes de llegar a un nivel en el que desplaza a las personas a través de fronteras".

En la mayoría de los países, las leyes pertinentes sobre el desplazamiento interno, si es que existen, se centran en las consecuencias de conflictos armados, como en el caso de Bosnia y Herzegovina. Sus leyes se elaboraron tras el Acuerdo de Dayton, el acuerdo de paz que puso fin a la guerra de Bosnia. Si bien algunos de los principios se aplican al desplazamiento por desastres naturales, no se han atendido en gran medida en la legislación nacional.

Cortesía de Miroslav Lucić.
El municipio bosnio de Domaljevac-Šamac, sumergido en agua, después de que los diques se rompieran en la inundación de 2014.Cortesía de Miroslav Lucić.

El reto legal

La mayoría de los migrantes climáticos que entrevistamos nos dijeron que el cambio climático - en sus distintas expresiones - fue uno de los muchos factores que provocaron su decisión de irse. Esto hace que sea difícil aislarlo como principal impulsor de la migración y lo que complica aún más llevarlo a los tribunales.

"Si estás expuesto a un producto químico y te da cáncer, te costará defender ante el tribunal que el cáncer fue producido por los agentes químicos", dice Corinne Lepage, exministra francesa de Medio Ambiente y la abogada ambientalista más destacada del país, que representó a las víctimas de la tormenta Xynthia de 2010 en La Faute-sur-Mer cuando demandaron con éxito al alcalde de la ciudad.

"Es parecido para el clima: incluso si hay una fuerte presunción, es muy difícil probar que estas cosas no habrían sucedido de otra manera".

Lepage dice que el caso de La Faute-Sur-Mer debería servir de lección en materia de legislación sobre el cambio climático, y añade que queda trabajo por hacer, dada la falta de legislación existente en Francia para gestionar los desastres cada vez más comunes relacionados con el clima.

En este campo, Europa va a la zaga de África. La Unión Africana ha aprobado una amplia, y jurídicamente vinculante, convención para la protección y asistencia a los desplazados internos en África. Conocida también como la Convención de Kampala, en ella se reconoce que el cambio climático es un desastre provocado por el hombre que crea desplazamientos. La Unión Europea no tiene un documento equivalente para todo el bloque.

"Salvo Finlandia, Italia y Suecia, ningún país europeo reconoce un elemento climático en su sistema de protección", dice Jean-Christophe Dumont de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Esto dificulta que haya un marco jurídico común de la UE para la protección del medio ambiente, añade.

Victor Ciobanu
Una casa en ruinas en el pueblo abandonado de Cotul Morii, en Moldavia, Noviembre de 2019.Victor Ciobanu

El ejemplo moldavo

Moldavia, el país más pobre de Europa y el más vulnerable al cambio climático, carece de una definición clara para los desplazados internos en su marco legislativo.

Las leyes que rigen la migración en el país se centran en los refugiados y los solicitantes de asilo y el término "personas desplazadas" se refiere únicamente a los extranjeros.

Preguntado sobre cómo adaptar las políticas del país para incorporar la creciente realidad del cambio climático, el presidente de Moldavia Igor Dodon dijo a Euronews: "La cuestión no es solo de un país o nación, sino global". Añadió que tienen varios planes nacionales para mitigar sus efectos en su país, pero no mencionó ninguno específicamente.

Según la ONU, Moldavia sufrió once sequías entre 1990 y 2015, que costaron al país más de mil millones de euros.

Es muy problemático decir cuántas personas han migrado debido a las condiciones climáticas
Vasile Scorpan
Director de la Oficina de Cambio Climático de Moldavia

La verdadera escala de un fenómeno poco difundido

Estudios e informes de los últimos años han unido los puntos entre migración, cambio climático y degradación del medio ambiente. Sin embargo, todos ellos citan a Europa sólo como "receptora" de migrantes climáticos.

"En la imaginación común, las corrientes migratorias sólo provienen de África o de países en vías de desarrollo", dice el científico italiano Sannino.

La dificultad de realizar un seguimiento del desplazamiento de personas de un país europeo a otro, como la migración de Ana de Bosnia y Herzegovina a Alemania, hace que los medios de comunicación y las instituciones académicas no informen de manera suficiente.

"Incluso si hay niveles de preparación mucho más altos en los países europeos que en otros, en realidad hay menos información disponible", dice Alexandra Bilak del IDMC. "No sólo sobre el número de personas que se desplazan cada año, sino también sobre lo que les sucede a largo plazo".

Este área está claramente poco investigada, admite Dumont de la OCDE, y cita las razones de esta falta de información que van desde la escala relativamente pequeña de los desplazamientos hasta la ausencia de informes oficiales sobre los flujos de retorno después de un desastre, y la falta de definición jurídica a nivel nacional e internacional.

AFP
André Pais, de 21 años, residente en Pedrógão Grande, frente a su camión quemado en Barraca da Boavista, el 9 de agosto de 2017, después de un incendio forestal mortalAFP

Una cuestión económica

"Tememos que los riesgos de los desplazamientos por desastres exacerben las desigualdades socioeconómicas", dice Bilak. Explica que las familias de bajos ingresos están desproporcionadamente expuestas a esos eventos climáticos extremos y corren un mayor riesgo de ser desplazadas por ellos, y de permanecer lejos de sus hogares durante períodos de tiempo más largos.

En Bosnia y Herzegovina central, muchos de los afectados por la inundación de 2014 eran personas mayores que vivían con una pensión anual de 2.500 euros. Los corrimientos de tierra destruyeron sus casas, causando hasta 50.000 euros de daños en algunos casos.

El relator especial de las Naciones Unidas sobre Pobreza Extrema y Derechos Humanos, Philip Alston, cree que la humanidad se dirige hacia el "apartheid climático".

"Nos preocupa que muchos hogares de bajos ingresos estén comprando terrenos más baratos para construir casas menos costosas en zonas que van a ser más vulnerables a este tipo de eventos en el futuro, y por lo tanto este patrón de pobreza y vulnerabilidad sólo se perpetuará y exacerbará por estos eventos en el futuro", dice Bilak.

Karl-Josef Hildenbrand - Dpa/AFP
Señales urbanas sumergidas en las inundaciones de Deggendorf, en el sur de Alemania, el 5 de junio de 2013.Karl-Josef Hildenbrand - Dpa/AFP

Sin embargo, incluso en Baviera, en el sudeste de Alemania, una de las regiones más ricas de Europa, algunos residentes no pueden permitirse asegurar sus casas contra los efectos de los fenómenos climáticos. El jubilado alemán Karl Bretzendorfer tardó más de seis años en reconstruir su casa después de las inundaciones de 2013. Si vuelve a suceder, no obtendrá ayuda financiera para hacerlo: en 2019, el gobierno regional de Baviera detuvo el apoyo económico público a las víctimas de desastres naturales sin seguro privado de hogar. Contratarlo le costaría a Karl 1.000 euros al año, lo que significaría más de un mes de su pensión de 850 euros mensuales.

A medida que los eventos relacionados con el cambio climático se hagan más frecuentes, la capacidad de ayudar económicamente a sus víctimas será un reto para los gobiernos europeos.

"Creo que el problema de hoy es un problema de coste, porque en Francia la mayor parte de los trabajos de protección de las casas contra el mar, de reparación de viviendas y de indemnización están cubiertos por el sector público, y creo que estamos alcanzando el final del sistema", dice Catherine Meur-Férec, experta en geografía costera de la Universidad de Bretaña Occidental.

"Aunque la responsabilidad principal tiene que recaer en los gobiernos nacionales, creemos que el sector privado y las compañías de seguros podrían desempeñar un papel más importante", añade Bilak.

¿Adónde van los migrantes climáticos de Europa?

En la mayoría de los casos, los desplazamientos debidos al cambio climático se producen dentro de las fronteras del país afectado. Sin embargo, a pesar de que se ven obligados a abandonar sus hogares y trabajos, los desplazados internos "suelen ser las personas más olvidadas y desatendidas en las numerosas emergencias olvidadas y desatendidas en todo el mundo", según los Principios Rectores de los Desplazamientos Internos, un conjunto de directrices internacionales que todos los países deben respetar en virtud del derecho internacional humanitario.

Los desplazados internos suelen ser refugiados en todo menos en el nombre, pero se considera que son los parientes pobres de los refugiados: su vulnerabilidad y visibilidad son menos dignas de ser noticia, aunque sólo sea porque no han tenido que cruzar una frontera
IDMC

Después de la tragedia de Xynthia, Anne y Jean perdieron su casa en La Faute-sur-Mer. A diferencia de muchos otros europeos, fueron compensados económicamente por el Estado francés. Decidieron mudarse a 30 kilómetros, en lugar de vivir con el temor de que otra tormenta les despertara por la noche.

Lillo Montalto Monella
Anne y Jean Birault, antiguos residentes de La Faute-sur-Mer, decidieron mudarse después de perder su casa la noche de la tormenta XynthiaLillo Montalto Monella

Pero para ellos, no es una cuestión de distancia. Dicen que el dinero no puede comprar lo que perdieron cuando dejaron su casa y los recuerdos de años de felicidad familiar.

Muchas víctimas de fenómenos climáticos extremos se ven obligadas a mudarse con familiares y a veces tienen que cruzar fronteras para ello. Ionesco explica: "Muy a menudo, las personas ya están en una historia de migración muy compleja, con partes de sus familias viviendo en diferentes países".

"A una amiga mía la vino a buscar su marido el día de la inundación", recuerda Ivana, una enfermera bosnia de Domaljevac que prefiere no utilizar su nombre real. "Vino a buscarla desde Alemania, ella se subió al coche y se fue. Y su casa ni siquiera se inundó. Para ella fue simplemente el detonante para irse y no volver nunca más".

Según Ionesco, el debate a nivel internacional no sólo tiene que ser político, sino también técnico, lo que incluye, por ejemplo, poner a disposición de los desplazados a causa del cambio climático servicios consulares adecuados.

"Debería corresponder a los gobiernos nacionales, como primeros responsables, comenzar con la recopilación de datos, con el seguimiento de esta situación a lo largo del tiempo y luego establecer el tipo de sistemas adecuados para reubicar o compensar a las personas".

¿Hacia un nuevo éxodo urbano?

Las zonas rurales son por naturaleza más vulnerables que las ciudades al cambio climático, ya que "las actividades económicas humanas están más ligadas a la tierra, que se ve afectada por las inundaciones y las sequías", afirma la investigadora española Beatriz Felipe. "Al final, si la tierra ya no provee, la gente tiene que adaptarse o irse".

Bilak señala que, como resultado, las personas que viven en zonas rurales tenderán a ir hacia las zonas urbanas, por lo que las ciudades tendrán que estar mejor preparadas para este flujo de personas.

Victor Ciobanu
Una mujer recoge maiz en Cotul Morii, Moldavia, en Noviembre 2019Victor Ciobanu

Además, la despoblación de las zonas rurales y la vulnerabilidad al cambio climático son procesos que se refuerzan mutuamente.

La lección aprendida en la comarca española de Sierra de Gata después del incendio de 2015 puede aplicarse en toda Europa. "Aquí, las montañas no tienen bosques vírgenes. Es un paisaje humanizado que se ha ido modificando a lo largo de miles de años", dice Carmen Hernández Mancha, periodista medioambiental local. "Para que sea saludable y resista el cambio climático y los incendios, necesita que la gente viva allí".

El legado emocional

Cuando, un año después de la inundación que destruyó su casa en la Faute-sur-Mer, un tsunami azotó Japón, Anne "comenzó a temblar desde la parte superior de mi cabeza hasta los pies".

Patricia de Melo Moreira, AFP
Eduardo Abreu (derecha), 62, y Luisilda Malheiro (izquierda), 62, perdieron casi todos sus animales en el incendio en Figueiro dos Vinhos, Portugal, de junio de 2017Patricia de Melo Moreira, AFP

En Portugal, Julie Jennings y Chris Nilton, jubilados británicos que sobrevivieron a los incendios forestales de 2017 en Pedrógão Grande, están ahora migrando a la costa. Julie no consigue convivir con el aumento del calor en la región, y la amenaza de incendio no les deja dormir por las noches. Mientras empaquetan sus pertenencias, hablan de problemas de insomnio, y de sentir miedo y ansiedad.

Después de perderlo todo en la inundación de 2013 en Baviera, Iris Hirschauer decidió mudarse con su familia a un pueblo vecino para evitar que se repitiera el trauma que habían sufrido. "No queremos que nos vuelvan a evacuar nunca más y tener que depender de extraños", dice.

Cortesía de El Periódico de Extremadura: Toni Gudiel.
Una niña descansa tras ser evacuada de un pueblo de Sierra de Gata, España, tras el incendio de 2015.Cortesía de El Periódico de Extremadura: Toni Gudiel.

En Bosnia y Herzegovina, Šefik Čolić, de 68 años, perdió su casa en los corrimientos de tierra de 2014 y fue reubicado tres veces antes de instalarse finalmente en una ciudad decadente a pocos kilómetros de su hogar. Dice que él y su esposa "necesitaron asistencia psicológica por un tiempo".

Marco Carlone
Šefik Čolić en su nueva casa cerca de Topčić Polje, en Bosnia y Herzegovina central. “Aquí es un barrio diferente, gente diferente. Ya no es como antes", dijo a Euronews.Marco Carlone

Desarraigados: los desafíos de la reubicación

En 2012, Francia elaboró una estrategia nacional sobre la posibilidad de reubicar las comunidades costeras que se consideren en peligro por el avance de la erosión costera. "Pero hay una resistencia muy fuerte a nivel local, incluso con una compensación adecuada", dice Catherine Meur-Férec de la Universidad de Bretaña Occidental.

"En Francia", explica el científico Freddy Vinet, "estamos en una cultura en la que la gente está muy apegada a su propiedad privada, a su tierra y a su casa. No existe una tradición de movilidad". Dice que se habla de dejar lugares donde generaciones enteras de familias han vivido y sido enterradas.

AP
Una mujer va en bicicleta por el cementerio de Orašje, Bosnia y Herzegovina, una de las ciudades más afectadas por el diluvio "bíblico" de 2014.AP

"Sabemos que los niveles del mar están aumentando, así que la verdadera cuestión es, ¿cómo nos retiramos de la costa y reconstruimos nuestras vidas con el mínimo impacto social y económico?”, se pregunta Laurent Huger, teniente de alcalde de La Faute-sur-Mer. “No tenemos absolutamente ningún medio para financiar un retiro masivo de la costa".

"Los procesos de reubicación son muy dolorosos, delicados y muy sensibles políticamente", comenta Bilak. "Tienen que ser tratados y gestionados de una manera muy inclusiva y consultiva. Hay mucho trabajo preparatorio que debe hacerse para concienciar a la población y permitirles prever esta opción en el futuro. Y es necesario que se tengan en cuenta las necesidades muy específicas de los segmentos más vulnerables de la población: los ancianos, las mujeres y los niños".

Algunas comunidades se resisten a mudarse a cualquier precio.

En Cotul Morii, un pueblo moldavo en la frontera con Rumanía, conocimos a familias que han estado viviendo en un pueblo fantasma durante más de una década. Después de una catastrófica inundación, el gobierno de Moldavia les construyó nuevas casas en un pueblo a 15 km de distancia, pero se negaron a abandonar sus hogares.

"Se ha dicho muy poco sobre los que no pueden emigrar, porque no tienen recursos, y sobre los que no quieren irse", dice Felipe. "Dentro de la planificación de las reubicaciones, hay que tener en cuenta los derechos de las personas que no quieren irse".

Una oportunidad para construir sociedades más resistentes

Según Felipe: "En Europa tenemos las posibilidades técnicas y económicas para adaptarnos al cambio climático, sólo nos falta la voluntad política".

Bilak añade que los gobiernos europeos todavía necesitan mejores mapas y políticas de riesgo de inundaciones, además de trabajar en los mecanismos de compensación para asegurar que los residentes desplazados puedan regresar a sus hogares de forma segura o reconstruir sus vidas en otro lugar, en zonas más seguras.

Después de fenómenos meteorológicos extremos, los gobiernos a menudo se apresuran a anunciar que todo se ha reconstruido exactamente como estaba, tranquilizando a sus poblaciones diciendo que el ‘statu quo’ se ha restablecido. En Serbia y en Bosnia y Herzegovina, las orillas de los ríos no se construyeron más altas después del desastre de 2014, dice Vladimir Djurdjevic, climatólogo de la Universidad de Belgrado.

"No se dan cuenta de que, como tenemos que esperar más inundaciones, y más grandes, cuando se reconstruyen las cosas como antes, no se está protegiendo a la gente del impacto futuro".

Pero comunidades más resistentes pueden resurgir de las cenizas. Cuando preguntamos a los residentes de Sierra de Gata sobre las secuelas del incendio de 2015, muchos usan la palabra "oportunidad".

Marta Rodríguez
Rodrigo "Bongui" Ibarrondo, fundador de Reforest Accion, en las montañas de Sierra de Gata.Marta Rodríguez

Un hombre de la localidad, Rodrigo 'Bongui' Ibarrondo, inició un programa para reforestar las zonas quemadas con especies de árboles más resistentes al fuego. "El paisaje pedía a gritos un cambio y lo que está claro es que los monocultivos de pinos fueron el factor que hizo que los incendios se produjeran a esa magnitud", dice.

En La Faute-sur-Mer, el teniente de alcalde Huger dice: "Hemos creado una red que, en caso de tormenta, todos los vecinos tienen la obligación de vigilar a los más mayores o a los discapacitados".

Victor Ciobanu
Ion Sandu, residente del viejo Cotul Morii, en Moldavia, posa frente a la casa que se negó a abandonarVictor Ciobanu

Mientras que en la capital moldava, Chisinau, es difícil encontrar jóvenes que crean que el cambio climático está afectando realmente sus vidas, en el pueblo de Cotul Morii, que desapareció bajo el agua en 2010, los ancianos son muy conscientes de ello.

Ion Sandu, de 85 años, escribió un poema en 2017 al despertarse y ver nieve en su patio en abril.

El invierno llega en la víspera de mayo

Y se asienta en mi tierra natal

El invierno llega en abril

Y sólo nos trae frío

¿Qué culpa tendría

un pequeño tulipán?

Que yace bajo la nieve

Queriendo un poco de calor

Y los árboles florecieron

Una rica cosecha anunciada

Una noche todo se congeló

Qué tragedia.

Tal vez el clima ha cambiado

O tal vez el mundo se ha estropeado.

Su casa se inundó en 2010 y él y su esposa, que ya ha fallecido, tuvieron que ser evacuados por el ejército. Cuando el gobierno le ofreció una vivienda en el pueblo nuevo que había construido para los afectados, se negó a abandonar la casa en la que había vivido toda su vida. La heredó cuando sus padres murieron, y prometió a su padre que cuidaría de su viñedo.

Si la casa se inunda de nuevo, esta vez no será evacuado, porque el pueblo en el que vive oficialmente ya no existe.

Europe's Climate Migrants es una investigación desarrollada con el apoyo de: