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Cómo el cambio climático causó un segundo éxodo masivo en Bosnia y Herzegovina
Derechos de autor  Miroslav Lucic

Cómo el cambio climático causó un segundo éxodo masivo en Bosnia y Herzegovina

"En 2014, cuando llegaron las inundaciones y arrasaron la planta baja de nuestra casa recién construida, empezamos a hablar frecuentemente de mudarnos a Alemania".

Ana (quien prefiere no usar su nombre real) y su hijo hicieron las maletas y, gracias a su pasaporte croata, se fueron de su ciudad natal, Domaljevac, para reunirse con su marido en Fráncfort, donde viven juntos desde entonces.

"Esos acontecimientos me cambiaron profundamente", dijo a Euronews. "Siempre quise quedarme".

Ivana (también nombre ficticio), una enfermera del hospital de Domaljevac, recuerda a otros que huyeron de las inundaciones: "El marido una amiga mía vino a recogerla el primer día de las inundaciones, vino a buscarla desde Alemania. Se subió al coche y se fue, su casa ni siquiera se inundó. Para ella fue el detonante. Se fue y nunca volvió".

El desbordamiento del río Sava en 2014 será recordado por generaciones, y no sólo por aquellos que dejaron los Balcanes para siempre. Este fenómeno climático extremo afectó a alrededor de un millón de personas en Bosnia y Herzegovina, un tercio de la población total. Provocó 90.000 desplazados y causó daños por valor de 2.000 millones de euros, el equivalente a casi el 15% del PIB del país. El balance de muertos en Bosnia y Herzegovina, Serbia y Croacia fue de 79 personas.

El Polo Norte, el calentamiento global y su impacto real en Europa

La inundación de los Balcanes en 2014 está directamente relacionada con el cambio climático.

"El planeta está conectado en un enorme sistema climático, por lo que los grandes cambios en algunas partes del globo pueden tener consecuencias drásticas en otras", explica Vladimir Đurđević, climatólogo de la Universidad de Belgrado.

El calentamiento del Polo Norte, dice, desencadena cambios drásticos en la circulación atmosférica. En pocas palabras, esto significa que el aumento de las temperaturas en un lugar puede afectar a los patrones de viento a miles de kilómetros de distancia.

NASA/ Worldview
El ciclón sobre los Balcanes el 15 de mayo de 2014NASA/ Worldview

En mayo de 2014 un potente ciclón tocó tierra en los Balcanes. Lo más inusual es que permaneció en la región durante mucho tiempo, trayendo enormes acumulaciones de precipitaciones, muy persistentes; en algunas zonas llovió durante 21 días consecutivos.

El suelo estaba completamente saturado de agua. Esto causó inundaciones súbitas, erosión y corrimientos de tierra, que destruyeron hogares y centros de trabajo a lo largo y ancho de todos los cursos de agua.

La catastrófica inundación a lo largo del río Sava y sus afluentes fue descrita como "bíblica" por los medios de comuniación serbios.

Elvis BarukčIć/AFP
Habitantes rescatan caballos y ponis en la aldea inundada de Domaljevac, cerca de Orašje, en el norte de Bosnia, el 23 de mayo de 2014Elvis BarukčIć/AFPELVIS BARUKCIC

Los ríos más caudalosos de Bosnia y Serbia rompieron sus diques: el Bosna, el Vrbas, el Una y el Sava, el mayor afluente del Danubio. El nivel del agua no disminuyó durante tres días.

Durante la crisis, las autoridades temieron que los daños pudieran exceder los causados durante todo el conflicto de los Balcanes en el que se enfrentaron bosnios, serbios y croatas entre 1992 y 1995.

¿Los primeros migrantes climáticos internacionales de Europa?

La emigración que siguió no es solo una historia bosnia, tuvo consecuencias en toda Europa.

En la frontera bosnia con Croacia, hay pueblos enteros que son mayoritariamente católicos croatas; sin embargo, al conducir por los alrededores, no es raro ver mezquitas o iglesias ortodoxas serbias.

El pasaporte croata, que sólo está disponible para los croatas bosnios, abre las puertas de la Unión Europea, pero no es un lujo que tengan la mayoría de los bosnios. Después de las inundaciones, muchos de los afortunados que tienen uno se fueron a buscar oportunidades en países como Austria, Alemania, Suiza e Italia.

Puede que las inundaciones no hayan sido el único factor que empujó a la gente a abandonar el país, pero para muchos fue el punto de inflexión. "Las inundaciones fueron la gota que colmó el vaso en nuestra decisión", admite Ana.

"Es una migración climática", sugiere Miroslav Lucić, teniente de alcalde de Domaljevac-Šamac, que confirma una tendencia creciente de migraciones hacia el exterior después de 2014. "En los años 90 hubo una emigración provocada por la guerra. Partes de nuestra comunidad local fueron básicamente aniquiladas. Luego la gente regresó y comenzó a vivir normalmente y siguió adelante con sus vidas. Entonces ocurrieron las inundaciones y retrocedieron varios años. La gente no tuvo una sensación de seguridad para que sus familias siguieran viviendo aquí".

Es una migración climática
Miroslav Lucić
Teniente de alcalde de Domaljevac-Šamac

Domaljevac, como muchos otros pueblos de la pequeña región de Posavska, quedó casi completamente sumergida por el agua: el 95,5% de sus casas se vieron afectadas por las inundaciones.

En esta zona "la emigración comenzó tan pronto como se declaró una emergencia por desastre natural", explica Tihomir Bijelić, editor principal y director de Radio Orašje, una emisora local. "A menudo, los miembros varones de las familias ya estaban trabajando en el extranjero: después de las inundaciones, el resto de miembros de la familia siguieron su ejemplo".

Las autoridades de Bosnia y Herzegovina no tienen datos del número de personas que emigran, pero el Banco Mundial estima que el número de bosnios que viven fuera del país equivale a casi la mitad de toda la población.

En 2014, las agencias internacionales de noticias escribieron que el desastre "desencadenó el peor éxodo desde la guerra".

Ivo Marković, presidente de la municipalidad de Kopanice, estima que entre el 15 y el 20 por ciento de los residentes locales se mudaron. La población asciende ahora a 280 personas.

Lillo Montalto Monella
Dražen Mikić, secretario de la Cruz Roja en Orašje. Dos de sus tres hijos se mudaron al extranjero después de las inundaciones de 2014.Lillo Montalto Monella

Muchos de los que se quedaron no recibieron ninguna ayuda del Estado.

Mara, una pensionista que vive en la aldea de Vidovice, justo al lado de Kopanice, tiene ocho hijas que viven todas en el extranjero. Dice que "no recibió ni un solo marco (moneda local)".

En Orašje, una localidad más grande a pocos kilómetros de distancia, el ayuntamiento dijo a Euronews que no existían datos estadísticos pero que "probablemente la mitad de la población en edad de trabajar se había marchado. Las inundaciones solo habían sido el detonante".

Lillo Montalto Monella
Mara, jubilada de Vidovice, eligió quedarse.Lillo Montalto Monella

La combinación de su complicada situación política y su ubicación entre países vecinos más ricos deja a Bosnia y Herzegovina en una posición difícil para hacer frente a su crisis demográfica, según Balkan Insight. Conduciendo por el campo, es imposible ignorar el gran número de casas vacías, cerradas.

“Me siento como un emigrante en mi propio país”: los desplazados internos reconstruyen sus vidas

En las montañas de Bosnia y Herzegovina central y oriental, donde hay una mayoría de población musulmana bosnia, los mismos eventos climáticos extremos desencadenaron corrimientos de tierra que destruyeron pueblos enteros.

Sulejman Omerbašić/AP
Habitantes intentan excavar un coche atrapado en el barro causado por un corrimiento de tierra en el pueblo de Topcic Polje, Martes 20 de mayo de 2014.Sulejman Omerbašić/APSulejman Omerbasic

Las localidades pequeñas, como Maglaj, se enfrentaron a facturas de reconstrucción de hasta 85 millones de euros. Para ponerlo en contexto, el presupuesto anual del municipio es de sólo 4 millones de euros.

El desplazamiento en estas áreas fue principalmente interno. Los miembros de estas comunidades no tenían la opción de mudarse al extranjero, así que se quedaron, o en algunos casos se trasladaron a tan solo unos pocos kilómetros de distancia, reubicados por el Estado en barriadas construidas para tal fin, funcionales pero sin historia.

"El apoyo financiero de las autoridades fue muy bajo porque no lo habían previsto. Nunca esperaron un desastre de tan gran escala. Ninguna autoridad de Bosnia tenía presupuesto para eso", dice Alen Ćosić, un representante local de la misión de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

Muhamed Jusufović, presidente del consejo municipal de Žepče, que perdió todo un barrio en el pueblo de Željezno Polje -hoy una zona fantasma de la ciudad-, dijo a Euronews que el ingreso anual promedio era de entre 4.000 y 5.000 marcos bosnioherzegovinos (2.500 euros), mientras que los daños sufridos por los residentes "eran de entre 50.000 y 100.000 marcos (50.000 euros)".

Lillo Montalto Monella
Casas destruidas por el alud de lodo de 2014 a lo largo de la carretera que conecta Topčić Polje y Žepče.Lillo Montalto Monella

Un residente de esta zona admite que sólo pudo reconstruir su casa gracias a "donaciones privadas de algunas personas ricas de Mostar", en el sur del país.

El pensionista Šefik Čolić, de 68 años, vivía en la parte de arriba de la colina, en Žepče; después de los corrimientos de tierra, las donaciones internacionales le permitieron reubicarse en la zona de abajo, en un pueblo recién construido a orillas del río Bosna. Se mudó tres veces antes de establecerse finalmente con su mujer. "Ya nada es como antes", dice. "Mi mujer y yo necesitamos asistencia psicológica durante un tiempo".

En otras zonas de Bosnia y Herzegovina, como Kalesija, la reconstrucción sólo fue posible gracias a un esfuerzo conjunto de la Cruz Roja, la Organización para las Migraciones de la ONU (OIM), la financiación del gobierno federal y las donaciones de familias bosnias que viven en el extranjero.

"Personalmente, me siento como una emigrante porque tuve que mudarme de mi hogar, aunque me quedé en mi propio país", dice Zekira Ikanović, cuya casa en Hrasno Gornje fue destruida por un corrimiento de tierra el 15 de mayo de 2014.

Ella y su familia tuvieron que vivir en cuarteles militares durante seis meses; luego se les asignó un alojamiento colectivo durante dos años antes de poder finalmente construir una casa nueva en Memići, a 40 kilómetros de su hogar original, gracias a las donaciones.

Miroslav Lucić
Domaljevac durante las inundaciones de 2014.Miroslav Lucić

Zekira hoy está desempleada; su marido era granjero pero tuvo que buscar un nuevo empleo con el que se dedica a hacer reparaciones a viviendas, lo que le obliga a viajar la mayor parte del tiempo.

"Habíamos pedido un préstamo bancario para construir nuestra casa anterior, pero luego fue destruida, e incluso entonces tuve que seguir pagando el préstamo hasta que se pagó por completo. Vinieron a buscarme", dice Zekira.

Sin preparación y mal equipados para un desastre de gran escala

"Antes de 2014, nunca había oído que alguien tuviera que mudarse por un desastre natural", dice Zekira. "Me asusta incluso pensar que algo así vuelva a suceder".

Sin embargo, la posibilidad de que otro desastre de gran escala vuelva a golpear a Bosnia y Herzegovina está lejos de ser remota.

"La gente pone el cambio climático al final de su lista de problemas. Cuando las autoridades realizan trabajos de reconstrucción, sólo tratan de que las cosas se queden igual que antes, en lugar de preparar la infraestructura para que sea resistente a futuros impactos más fuertes", advierte el climatólogo Vladimir Đurđević. "Podemos esperar ver más y más eventos climáticos súper extremos, que provocarán enormes daños y sufrimiento para las personas, con una intensidad aún mayor".

La gente pone el cambio climático al final de su lista de problemas
Vladimir Đurđević
Climatólogo

"Las zonas rurales son aún más sensibles al cambio climático que las ciudades y no tendrán la fuerza para recuperarse cuando las casas se destruyan", dice Gianmaria Sannino, Jefe del Laboratorio de Modelización del Clima e Impactos del ENEA.

En Bosnia y Herzegovina la sensación es que la gente no tiene los medios, ni financieros ni emocionales, para enfrentarse de nuevo a un desastre similar.

"La gente aquí dice que no podría soportar otra inundación. Creo que las familias jóvenes podrían verlo como un desencadenante para irse permanentemente", dice el representante de la OSCE, Ćosić. "En cuanto a empezar un nuevo hogar en el extranjero o vivir en este país, cuando sopesan las dos opciones, prefieren optar por dejar Bosnia e ir a Alemania y empezar un nuevo trabajo, una nueva vida, en lugar de pedir un préstamo bancario y endeudarse para los próximos años".

Europe's Climate Migrants es una investigación desarrollada con el apoyo de:

Periodista • Lillo Montalto Monella

Editor de vídeo • Thomas Duthois

Fuentes adicionales • Traducción: Marta Rodríguez Martínez