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El dilema de muchos afganos: vivir con miedo en Kabul o desamparados en Pakistán

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Por Anelise Borges  & Euronews en español
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Familias afganas esperan para recibir ayuda de una ONG cristiana en la provincia de Baluchistán, en el oeste de Pakistán.
Familias afganas esperan para recibir ayuda de una ONG cristiana en la provincia de Baluchistán, en el oeste de Pakistán.   -   Derechos de autor  AP/Copyright 2021 The Associated Press. All rights reserved.
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"Recibí una carta de advertencia de los talibanes diciendo que si no dejaba mi trabajo me cortarían la cabeza". Testimonios, de un ciudadano afgano que trabajaba para un contratista estadounidense, reflejan el riesgo y la angustia que viven muchos afganos que no han podido huir del país.

- "El pueblo afgano teme que los talibanes no respeten su libertad, no permitan a la gente realizar sus principales aspiraciones, esa es la cuestión principal", añade este vecino de Kabul al que Euronews pudo contactar a través de la aplicación Whatssap.

Pero no todos esperaron a conocer la respuesta a esa pregunta que corroe las entrañas de buena parte de la población. De la noche a la mañana, Basit y Rabia hicieron las maletas y pusieron rumbo hacia la frontera:

- "Estaba trabajando como ingeniero eléctrico en la provincia de Gazni", explica Basit. "Cuando el Gobierno se derrumbó y los talibanes tomaron el control del país, me sentí muy tenso porque mi mujer está casi al final de su embarazo. Para su tratamiento sólo tenía 10.000 afganis conmigo, unos 100 euros. Entonces fui a ver al ministro jefe de Gazni para pedirle una carta que me permitiera recibir mi salario. Se la llevé la carta a los talibanes y en lugar de darme mi salario me advirtieron de que si volvía a acudir a ellos, me matarían", explica acongojado.

Tras llegar a Pakistán, la pareja ha buscado una ayuda que no termina de llegar. Desde hace varios días, tratan de registrarse como solicitantes de asilo, pero las autoridades no reconocen la urgencia de su caso y aún no les han dado cita. Hasta que no estén inscritos, no tienen derecho a alojamiento ni a asistencia médica, y su segundo hijo nacerá en cualquier momento...

Basit responsabiliza de su situación tanto al presidente depuesto como a los talibanes. "Nadie nos ayudó", se queja con amargura. "El Gobierno no nos pagó nuestros salarios y los talibanes tampoco nos permitieron recibirlo. Además, nos dijeron que no podríamos escapar por haber servido al régimen de Ghani"", añade.

Sin tener un lugar al que ir ni razones para regresar, Basit y Rabia han estado durmiendo a la intemperie frente al centro de registro de solicitantes de asilo de Islamabad. Abrazado a su hijo pequeño, Basit parece resignado a su suerte. Al menos están vivos. Esta será su cuarta noche en la calle.