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Chuwie, el perezoso que cambió la vida de una familia

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Por Carmen Menéndez
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Chuwie, el perezoso adoptado por Haydee y Juan Carlos
Chuwie, el perezoso adoptado por Haydee y Juan Carlos   -   Derechos de autor  AFP
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Su mirada melancólica y su eterna sonrisa podrían derretir el corazón más duro. Les presentamos a Chuwie, un perezoso que ha hecho cambiar de vida a un matrimonio venezolano.

Un día lo encontraron medio muerto, tendido en el suelo tras electrocutarse con un tendido eléctrico. El veterinario salvó su vida, pero los daños físicos eran tan importantes que ya no podía regresar a su entorno. Entonces, Haydee y Juan Carlos decidieron adoptarlo.

Fue el principio de una aventura, que les ha llevado a convertir su casa en un centro de rescate y rehabilitación de perezosos. Ahora mismo tienen seis, que una vez curados, devolverán a la selva.

"Y de pronto sin quererlo nos convertimos en los rescatistas de perezas de la zona. Y cuando nos dimos cuenta de lo difícil que era la situación aquí en el país con respecto a estos animales, simplemente dijimos: "bueno, vamos a convertirnos nosotros en lo que no hay aquí", o sea, lo que no hay en mi país que es un centro de rescate, un sitio donde se les pueda atender", explica Juan Carlos Rodríguez.

No sabían nada de perezosos, así que se pusieron a aprender y llamaron a expertos

Pero Juan Carlos y Haydee no tenían ni formación ni información disponible en Venezuela, así que tuvieron que llamar a expertos en Costa Rica para saber cómo cuidar de los animales.

"Cuando contactamos a Costa Rica fue donde empezamos a aprender toda la parte veterinaria, toda la parte de curación que obviamente, como digo, seguimos aprendiéndola porque nosotros no somos veterinarios", dice Juan Carlos.

Cada día, tienen que salir a buscar más de un kilo y medio de hojas frescas de árboles particulares para alimentar a sus inquilinos. Y luego están las llamadas, esas que les avisan de que hay un perezoso en peligro.

A menudo, estos animales sufren ataques de perros o son atropellados. El otro gran riesgo son los tendidos eléctricos que atraviesan las zonas boscosas. Los perezosos se aferran y acaban electrocutados.

Maruja es el nombre con el que han bautizado a una joven hembra que acaban de rescatar de una palmera, a la que se había subido huyendo de un perro. No está herida, así que se limitan a llevarla a un lugar más seguro. Es el perezoso número 58 en su lista de rescatados, una lista que abrieron tiempo atrás con un tierno amigo peludo llamado Chuwie.