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Las secuelas que aún padece Georgia treinta años después de la caída de la URSS

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Por Euronews en español
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Las secuelas que aún padece Georgia treinta años después de la caída de la URSS
Derechos de autor  Alexander Zemlianichenko/Copyright 1991 The Associated Press. All rights reserved

Han pasado 30 años desde la caída de la Unión Soviética... En 1991, el 26 de diciembre, tras 70 años de existencia, se rompió la unión entre las repúblicas socialistas soviéticas.

Desde entonces, 14 estados miembros de la unión han recuperado su independencia.

Años después de la caída, la disolución de la Unión Soviética ha sido calificada por el Presidente de la Federación Rusa como la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX.

Mientras tanto, Moscú sigue intentando reclamar influencia en la esfera postsoviética.

¿Qué legado ha dejado la Unión Soviética en sus antiguos Estados miembros? ¿A qué retos se enfrentan estos estados? Especialmente Georgia, teniendo en cuenta que parte de su territorio soberano ha sido ocupado por el ejército ruso.

En el centro de Tiflis hay un lugar donde el pasado cobra vida. Aquí se venden antiguos objetos personales que rememoran el antiguo imperio soviético, que duró 70 años.

Siempre habrá un cliente que busque un busto con el retrato de Stalin, pasaportes soviéticos y condecoraciones militares.

Para algunos, son coleccionables extravagantes y de moda, pero para otros, les traen recuerdos horribles, que ojalá no vuelvan a repetirse. Para algunos, estos símbolos representan las satisfacciones de su juventud, cuando la comida era abundante y, si había suerte, se podía conseguir también vacaciones gratuitas.

"No había nada, no había economía. Si querías comprar algo, tenías que ir a Moscú y traerlo todo desde allí. Algunos sienten nostalgia de los tiempos soviéticos, en mayor o menor medida por la estabilidad de la época", señala uno de los ciudadanos de Tiflis

"Estábamos tranquilos desde el punto de vista socioeconómico, todo estaba a nuestro alcance: la posibilidad de viajar, un sueldo elevado y trabajo", apunta otro residente de la capital georgiana.

En las calles de Tiflis, aquí y allá, todavía se pueden encontrar diferentes ejemplos de símbolos soviéticos, como la infame hoz y el martillo, aunque para las generaciones más jóvenes, estos símbolos son meros objetos interesantes. Son demasiado jóvenes para recordar las experiencias de la época soviética.

"Lo más importante es que la Unión Soviética nos recuerda cómo era un estado terrorista. Un estado que no permitía a sus ciudadanos el libre ejercicio de la política, en el que la libertad está fuera de toda discusión y prohibida", indica otro vecino de Tiflis.

"El pasado soviético sigue influyendo en la sociedad actual de muchas maneras, los viejos enfoques y percepciones de la vida siguen marcando la vida de los jóvenes, y eso es triste", destaca otra residente.

En 1991 se demostró que el vínculo involuntario de 15 estados de la Unión Soviética no era tan irrompible como se pensaba. Un imperialismo que se estaba desintegrando arruinó miles de vidas. Pero 30 años después, la Federación Rusa sigue intentando controlar a sus antiguas colonias y considera a esos estados como parte de su esfera de influencia.

Lasha Bakradze, es historiador y subraya: "Vladimir Putin ha declarado que la disolución de la Unión Soviética fue la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX. Ahora vemos cómo Putin y esta Rusia intentan declarar a los Estados postsoviéticos como parte de la esfera de influencia de Moscú. En cierto modo, han asumido el hecho de haber perdido el Báltico, esos estados han conseguido llegar a tiempo y unirse a la UE y a la OTAN. Sin embargo, se ve la cantidad de problemas que hay en Georgia y Ucrania".

El imperialismo hizo mella en las personas que vivían en la Unión Soviética y sus secuelas a menudo se manifiestan en sus pensamientos y acciones incluso sin darse cuenta.

Oliver Raisner, profesor de la Universidad Estatal de Ilia, dice:_ "La cultura política de la Federación Rusa de los otros estados postsoviéticos que surgieron como estados nacionales a partir de ella continuó. Como dijo muy claramente un colega mío "se puede sacar a Georgia de la Unión Soviética, pero no a la Unión Soviética de Georgia"._

A pesar de estos desafíos, la generación que mira hacia Occidente con esperanza, expresó muy claramente su voluntad a través del referéndum. Esta generación ha confirmado firmemente que nunca renunciará a su condición de Estado y a su libertad personal.