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El turismo volcánico podría contribuir a la recuperación de La Palma

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Por Reuters
El turismo volcánico podría contribuir a la recuperación de La Palma
El turismo volcánico podría contribuir a la recuperación de La Palma   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2022

Por Joan Faus y Horaci Garcia

EL PASO, ESPAÑA, 7 feb – La devastadora erupción volcánica en la isla de La Palma podría tener un lado positivo para una de las zonas más pobres de España.

Las escenas de paredes de lava solidificadas de hasta 70 metros de altura y los gases que aún se filtran desde el cráter están atrayendo hacia la isla a los turistas que quieren ver por sí mismos los efectos de una erupción que duró 85 días.

La demanda de excursiones con temática volcánica se ha disparado y las autoridades están invirtiendo en la promoción de La Palma, que es una de las menos visitadas de las Islas Canarias, dependientes del turismo y situadas frente al oeste de África, para reconstruir su economía.

Sin embargo, deben conciliar sus visiones de futuro para la isla con las necesidades más urgentes de los miles de personas cuyos hogares y medios de vida fueron destruidos, y para quienes la visión de unos turistas embobados ante la destrucción podría resultar gravemente irrespetuosa.

También deben estar atentos a cualquier nueva actividad volcánica.

“A pesar de tanta destrucción, también ha dejado oportunidades el volcán y una de ellas el turismo”, dice Mariano Hernández Zapata, jefe del gobierno de la isla.

Islandia y Hawái experimentaron un aumento similar de visitantes después de sufrir erupciones volcánicas.

El número de cruceros que hacen escala en la isla ha aumentado, por ejemplo, dice Zapata, y la llegada de más turistas podría ayudar a La Palma a diversificarse con respecto a la agricultura.

El Gobierno español anunció la semana pasada un plan de 9,5 millones de euros (10,85 millones de dólares) para promover el turismo en La Palma después de que las llegadas se redujeran a más de la mitad en los últimos cuatro meses de 2021.

“El volcán tiene que devolver a esta isla y a sus habitantes lo que les quitó”, dice Sergio Rodríguez, alcalde de El Paso, uno de los pueblos más devastados con zonas sepultadas por montones interminables de ceniza y fracturadas por torrentes irregulares de lava.

Se muestra optimista respecto a los posibles proyectos que pretenden aprovechar la erupción: senderos volcánicos, un centro de convenciones centrado en la ciencia o un teleférico con vistas a las zonas devastadas.

FOTOSJUNTO A LA CENIZA

El negocio ya está en alza para la empresa turística Get Holidays, que organiza un viaje de 11 horas alrededor del volcán para turistas de la cercana isla de Tenerife a 125 euros por adulto.

Hace un año, unas 30 personas a la semana llegaban a La Palma desde Tenerife para una excursión ordinaria. Ese número se disparó a 1.200 durante la erupción y ahora es de unas 150 por semana, dice el fundador italiano de la empresa, Basso Lanzone.

“Aunque el volcán se ha detenido, es muy impresionante”, dijo la turista alemana Ulrike Wenen en una excursión reciente. “Si le parece bien a la gente que vive aquí, que es lo más importante, es ideal verlo”.

Los visitantes fueron llevados en autobús a una zona rodeada de montículos de ceniza y donde una corriente de lava había engullido varias casas. Varios posaron para las fotos.

La astrofísica y residente en La Palma Ana García, de 47 años, solía organizar cuatro visitas guiadas a la semana antes de la pandemia para mostrar a los visitantes los claros cielos nocturnos de la isla. Ahora se plantea hacer un curso de vulcanología.

“Tenemos que pensar primero en cómo sobrevivir y luego en cómo cambiar nuestro negocio”, dice.

Está ganando menos del 10% de los ingresos que obtenía antes de la pandemia y le cuesta reunir a suficientes personas para realizar una excursión astronómica a la semana, pero espera que el atractivo del volcán le ayude a recuperar su éxito.

DESESPERADOS

Las lenguas de roca fundida del volcán —de hasta 4 kilómetros de ancho— se extendieron sobre 1.219 hectáreas, destruyendo unos 3.000 edificios y tierras de cultivo. De los 84.000 habitantes de la isla, 7.000 tuvieron que ser evacuados. La Palma también perdió 690 de sus 16.400 camas para turistas.

La profesora Esmeralda Martín, de 39 años, sólo tuvo dos minutos para huir de la que fue su casa durante 10 años, que compartía con su marido y sus dos hijos pequeños. Ahora la vivienda está enterrada bajo 40 metros de lava. La casa de sus padres y los campos de plátanos también han desaparecido.

Se siente frustrada porque las autoridades han descartado por ahora la reconstrucción de casas sobre la lava, ya que podría tardar años en enfriarse y la zona carece ahora de agua y electricidad.

“Muchas familias lo han perdido todo y es muy difícil empezar de cero”, dice Martín, mirando el manto negro de lava que cubre su casa.

Su marido, Enrique Pérez, de 36 años, dice que el volcán podría ayudar a impulsar el turismo, pero cree que no debería ser una prioridad.

“Las vidas de las personas que lo han perdido todo son más importantes”, dice.

“Tenemos que ser más astutos que el volcán y buscar la manera de que la gente vuelva a tener esperanza, sueños y un futuro”, dice su mujer.

(1 dólar = 0,8783 euros)