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Chile rehabilita las zanjas fronterizas de Colchane para frenar el flujo de migrantes

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Por Isidro Murga  con AFP, EFE, AP
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El general Marcos Jaque junto a una zanja fronteriza que está siendo rehabilitada en Colchane
El general Marcos Jaque junto a una zanja fronteriza que está siendo rehabilitada en Colchane   -   Derechos de autor  AFPTV

Muros, zanjas, soldados... pueden ser muy distintas las piedras en el camino de quienes han dejado todo atrás en busca de una vida mejor. En Chile, que la semana pasada decretó el estado de emergencia en su frontera, se ha reforzado la presencia militar y se han limpiado y rehecho las zanjas que separan la localidad fronteriza de Colchane de la vecina Bolivia. Trabajos que no todos ven con buenos ojos:

- "Es fuerte, porque, por este lado es peligroso pasar, con ese zanjón así. Porque hay muchos niños que van a tratar de ingresar a Chile", comentaba un ciudadano venezolano.

Una visión diametralmente distinta a la de las autoridades, como el general Marcos Jaque:

- "Si queremos hacer un balance, yo creo que ha sido positivo. Ya no se ve gente, por lo menos en la comunidad de Colchane. Todo aquel personal extranjero ya ha sido redireccionado hacia otros lados".

Colchane, que tiene algo más de 1 300 vecinos, quedó totalmente desbordada tras la llegada de más de 1 500 migrantes, la mayoría procedentes de Venezuela, a principios de febrero. Su alcalde, que se quejó de los daños colaterales de la declaración del estado de emergencia, valora, sin embargo, positivamente la limpieza de la zanja:

- "Ha servido como señal para otros migrantes que se encuentran en otros países que creen que el paso aquí es permeable", decía Javier García.

Sin embargo, las zanjas pueden ralentizar, pero no frenar en seco el flujo de migrantes hacia Chile que, a pesar de la pandemia, sigue siendo un imán para muchos habitantes de países vecinos gracias a su estabilidad política y económica. Excavadas en 2017, las primeras fosas fronterizas se llenaron pronto de pequeños puentes y pasos improvisados. Más de un 1,4 millones de migrantes viven en Chile, algo más del 7% de su población. Según algunas estimaciones, en el último año, unas 500 personas entraron diariamente de formar ilegal en el país provocando una crisis migratoria sin precedentes y algunos episodios de violencia xenófoba.