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Los riesgos a los que se enfrenta Moldavia por la guerra en Ucrania

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Por Julian GOMEZ
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Militarmente neutral, pero con inequívocas aspiraciones europeas, y con una economía tremendamente dependiente, tanto de Occidente como de Rusia, Moldavia es el país más pobre de Europa y el vecino más frágil de Ucrania, señala Julián López Gómez. El periodista de Euronews ha viajado al país para conocer el sentimiento de sus ciudadanos ante la guerra que se libra en Ucrania y sus posibles consecuencias. El reportero cuenta, en primera persona, su estancia en Moldavia.

¿A qué riesgos reales se enfrenta?

He sido enviado aquí para intentar encontrar respuestas a esa pregunta. Durante tres días, viajo por todo el país y me reúno con decenas de personas, prooccidentales y prorrusas; hablantes nativos moldavos y hablantes nativos rusos; ministros y propietarios de pequeños negocios.

Me da la impresión de que he venido a un país que 'contiene la respiración'.

Mi primera cita es con la familia Maxemchuk en un parque en Chisinau, la capital.

Parecen dar un relajado paseo dominical, pero la tensión y la angustia son palpables en esta pareja moldavo-estadounidense y sus cuatro hijos.

Tras 19 años de vida aquí, sus maletas para abandonar el país están preparadas.

"Casi toda la gente aquí comprende que nosotros podríamos fácilmente ser los siguientes. Es una situación geopolítica muy similar a la de Ucrania", dice John.

"Pero no tenemos a tantas personas para defendernos. Los ucranianos son valientes. Los hombres, las mujeres, se están defendiendo, los que se han quedado allí", comenta Aliona.

"Este es un país diminuto. Creo que la ciudad de Kiev tiene más población que toda Moldavia", interrumpe John.

Aliona no puede contener más las lágrimas.

"No queremos que nuestros hijos tengan que presenciar todo esto. Oír bombas, tiroteos. No queremos tener que abandonar a nuestros padres, a nuestros hermanos aquí luchando. Esta no es nuestra guerra. Es nuestro hogar".

Esta familia ilustra los miedos y la ansiedad que la vecina guerra está infligiendo a Moldavia.

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Ciudadanos pasean por una calle en Moldavia.Euronews-WITNESS

Con apenas 2,6 millones de habitantes, esta antigua república soviética es el país más pobre de Europa.

Desde su independencia de la Unión Soviética en 1991, partidos políticos prorrusos y proocidentales han polarizado aquí la política de forma aguda.

Mi próxima cita es en el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Tras condenar de forma vehemente la invasión rusa, el gobierno prooccidental solicitó de forma oficial su admisión en la Unión Europea.

El ministro de Asuntos Exteriores me reconoce que el país siente su propia vulnerabilidad.

"Casi todos los vecinos meridionales de Ucrania están en la Unión Europea, en la OTAN. Tienen garantías externas de seguridad. Tienen mayor capacidad de resistencia. Moldavia tiene un conflicto separatista. En este sentido sí. Moldavia es un estado frágil en una región muy difícil. Con esta guerra, nuestra prioridad número 1 ha sido mantener a nuestra sociedad unida y puedo afirmar que, en gran medida, esta guerra ha unido a nuestra sociedad".

Tradicionalmente euroescéptica y rusófila, la oposición parlamentaria ha contribuido hasta ahora a esta unidad.

Me reúno con un diputado del PSRM, el Partido de los Socialistas de Moldavia. Con 22 escaños, es el principal partido de la oposición. Ha solicitado reiteradamente negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania

El partido quiera ahora desarrollar la neutralidad de Moldavia, consagrada en la Constitución, mediante leyes específicas.

"Creo que mientras nos mantengamos neutrales, estaremos seguros", comenta Adrian Lebedinschi. Tenemos los ejemplos de Suiza, Austria o Liechtenstein, países que decidieron ser neutrales. Y esto les ha permitido no ser parte de ningún conflicto armado".

Sin embargo, Moldavia ya alberga un conflicto armado latente.

Me dirijo a la frontera artificial con Transnistria.

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Soldados rusos controlan el paso de vehículos y ciudadanos por la frontera de Transnistria.Euronews-WITNESS

Tras una cruenta guerra a comienzos de los noventa, esta región prorrusa se declaró independiente. Ningún país de Naciones Unidas ha reconocido este estatus.

Unos 1400 soldados rusos están desplegados allí. Rusia incluso estableció un Consulado.

En reacción a los acercamientos de Moldavia a la Unión Europea, la región reiteró su solicitud de reconocimiento internacional.

Intento cruzar la frontera con nuestras cámaras, pero no me lo permiten. Como quiero seguir cómo la crisis es vivida allí, contacto por teléfono con un ingeniero ruso, que vive en Tiraspol, la capital de la región.

"El ambiente no es demasiado malo", me dice este ingeniero ruso, que prefiere permanecer anónimo, pero me dice que desde el comienzo de la guerra ha perdido la mitad de su salario. "Pero mucha gente está apoyando... No saben muy bien a quién apoyar, ¿ve? Quién tiene razón, o quién no. Aquí en Transnistria hay muchos pensionistas rusos. Reciben sus pensiones de Rusia. Es la gente con una situación más problemática. Están sometidos a mucho estrés".

"¿Están preocupados por su futuro?", le pregunto.

"La gente se preocupa por sus carreras, por la vida ordinaria. Y ahora, dado que la guerra está tan cerca de nuestras fronteras, se preocupan el doble", me contesta. "La gente en Europa debe comprender que Transnistria no es un agresor. Transnistria no es agresiva. Contra nadie, de ningún lado. Nunca. Transnistria está a favor de la paz"

Transnistria no es el único lugar que intenta limar tensiones latentes.

Voy hacia el Sureste, a otra región sensible. Estoy a apenas 35 kilómetros de la frontera con Ucrania.

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Señales que indican la entrada en el territorio de Gagauzia.Euronews-WITNESS

Gagauzia es un territorio autónomo con lazos políticos, sociales y culturales muy estrechos con Rusia.

En un referéndum hace 8 años, una mayoría aplastante de los votantes optó aquí por tener relaciones más estrechas con la Federación Rusa que con la Unión Europea.

Pero estos días, también las autoridades locales prefieren mantener un perfil políticamente discreto. Es al menos lo que pienso tras hablar con Gheorghii Leiciu, vicepresidente de la asamblea legislativa local, cuya sede se erige junto a una enorme estatua de Vladimir Lenin.

"Esto es una especie de pelea entre hermanos", me dice Leiciu. "No podemos ver la situación en blanco o negro. Incluso aunque se insista en que nos pronunciemos de una forma u otra, no podemos hacerlo. Solamente, esperamos que la situación acabe en una paz".

Aunque políticamente apaciguada, Moldavia se enfrenta a enormes desafíos sociales y económicos.

La guerra está añadiendo dificultades a una economía ya debilitada por la pandemia y la crisis energética. Casi totalmente dependiente energéticamente de Rusia, el país padece una alta inflación, estancamiento económico y una cadena de suministros rota.

Como desafío añadido, la población de Moldavia se ha incrementado en casi un 4 por ciento; cientos de miles de refugiados ucranianos han buscado seguridad en sus fronteras.

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Centro de acogida para refugiados ucranianos en Moldavia.Euronews-WITNESS

Los moldavos han hecho un esfuerzo tremendo para ayudar a todos estos desplazados.

El refugio más grande del país está en unas instalaciones que fueron utilizadas como hospital COVID-19, de fortuna, durante los meses más duros de la pandemia.

El día que lo visité, había allí 600 mujeres y niños.

No lejos de allí, en el parque en el que sus hijos juegan y patinan, la pareja Maxemchuk me dice que también ellos están participando en proyectos activos de ayuda a refugiados.

A pesar de la situación difícil, la familia Maxemchuk ha decidido permanecer, por ahora.

"Vayan hacia donde vayan las cosas, creo que el poder, la fortaleza y el corazón de las personas ganarán. Deberían ganar", concluye Aliona.