Partidarios de Bolsonaro invaden sedes de la presidencia, el Congreso y la Corte Suprema

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Por Reuters
Simpatizantes de Bolsonaro invaden el Congreso y el palacio presidencial en Brasilia
Simpatizantes de Bolsonaro invaden el Congreso y el palacio presidencial en Brasilia   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2023

Por Adriano Machado

BRASILIA, 8 ene -Simpatizantes del expresidente Jair Bolsonaro invadieron el Congreso, el palacio de presidencial de Planalto y la sede del Tribunal Supremo en Brasilia, tras sobrepasar los cercos de seguridad y las barreras policiales.

El presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, que derrotó a Bolsonaro en unas elecciones disputadas el año pasado, anunció una intervención federal de seguridad en Brasilia que durará hasta el 31 de enero, después de que las policías de la capital se vieron inicialmente desbordadas por los invasores.

En una conferencia de prensa, culpó a Bolsonaro y se quejó de la falta de seguridad en la capital, diciendo que las autoridades habían permitido que “fascistas” y “fanáticos” causaran estragos.

“Estos vándalos, que podríamos llamar nazis fanáticos, estalinistas fanáticos… fascistas fanáticos, hicieron lo que nunca se ha hecho en la historia de este país”, dijo Lula, que se encontraba de viaje oficial en el estado de Sao Paulo.

“Todas las personas que hicieron esto serán encontradas y castigadas”.

El espectáculo de miles de manifestantes vestidos de amarillo y verde causando estragos en la capital coronó meses de tensión tras las elecciones y recordó los incidentes de hace dos años cuando partidarios del expresidente Donald Trump asaltaron el Capitolio de Estados Unidos.

Bolsonaro, que perdió los comicios del 30 de octubre frente al izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, propagó la falsa afirmación de que el sistema de voto electrónico de Brasil era propenso al fraude, lo que generó un violento movimiento de negacionistas de las elecciones.

“Este genocida (…) está alentando esto a través de las redes sociales desde Miami”, dijo Lula, refiriéndose a Bolsonaro. “Todo el mundo sabe que hay varios discursos del expresidente alentando esto”.

Los manifestantes dejaron un rastro de destrucción a su paso, arrojando muebles por las ventanas destrozadas del palacio presidencial, inundando partes del Congreso con un sistema de aspersores y saqueando salas ceremoniales del Tribunal Supremo.

Bolsonaro guardó silencio durante casi seis horas sobre el caos en Brasilia antes de publicar en Twitter que repudiaba las acusaciones de Lula en su contra.

El expresidente, que casi no ha hablado en público desde que perdió las elecciones, también dijo que las manifestaciones pacíficas son parte de la democracia, pero que invadir y dañar edificios públicos “cruza la línea.” Voló a Florida 48 horas antes del final de su mandato y se ausentó de la toma de posesión de Lula.

DESALOJO

Hacia las 18.30 hora local (2130 GMT), unas tres horas después de las primeras informaciones sobre los asaltos, las fuerzas de seguridad consiguieron retomar los tres edificios. Las imágenes de televisión mostraban a decenas de alborotadores esposados.

La invasión plantea un problema inmediato para Lula, que fue investido el 1 de enero, y ha prometido unir a una nación desgarrada por el populismo nacionalista de Bolsonaro.

Imágenes de televisión mostraron a manifestantes irrumpiendo en el Tribunal Supremo y el Congreso, donde destrozaron mobiliario. Medios locales calcularon que unas 3.000 personas participaron en los disturbios.

El Tribunal Supremo fue saqueado por los manifestantes, según imágenes de redes sociales que los mostraban rompiendo las ventanas del edificio modernista concebido por el fallecido arquitecto Oscar Niemeyer.

Un policía a caballo fue rodeado por manifestantes armados con palos que lo derribaron de su montura.

El gobernador de Brasilia, Ibaneis Rocha, dijo a Reuters que se habían desplegado todas las fuerzas de seguridad para hacer frente a los alborotadores.

Los partidarios de Bolsonaro llevaban semanas acampados frente al Cuartel General del Ejército en Brasilia, así como en otras ciudades, en una movilización contra los resultados de las elecciones en las que se eligió a Lula presidente de la República.

Varios líderes mundiales condenaron inmediatamente los acontecimientos.