Ucrania | La vida en Saltivka, un barrio de Járkov arrasado por la guerra

Una escuela reconvertida en un centro humanitario en el barrio de Saltivka, en Járkov (Ucrania).
Una escuela reconvertida en un centro humanitario en el barrio de Saltivka, en Járkov (Ucrania). Derechos de autor Euronews
Por Valérie Gauriat
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Antes de la invasión rusa vivían allí 40 000 personas, ahora unas 2 000 o 3 000. Algunos de los que se fueron han regresado pero ya piensan en volver a partir, otros han vuelto para quedarse "hasta la victoria", y otros nunca se fueron.

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Bloques de viviendas cubiertos con paneles de madera. Este es el aspecto hoy del barrio de Saltivka, a solo unos veinte kilómetros de la frontera rusa. Es el punto de entrada a la ciudad de Járkov.

Antes de la guerra, vivían aquí unas 40 000 personas. Hoy, no son más de dos o tres mil.

Olga y su hermana han vivido toda su vida en Saltivka, antes de que su edificio fuera bombardeado el año pasado. Ahora viven en otro lugar de Járkov, pero vienen a menudo a visitar a sus familiares. No sin pena. Olga ha perdido a su esposo, asesinado con un amigo mientras iban a buscar gasolina.

"Aquí se vivía bien antes. Sinceramente, no puedo ver esto sin llorar. No tengo palabras. Han destruido todo. Nos han dejado sin nuestros seres queridos, sin padres, sin maridos, sin hijos. Sin nuestra vida de antes. Sin trabajo... sin nada de nada", lamenta Olga Zhukovska, vecina de Saltivka.

Vivieron en varias ciudades antes de establecerse en Járkov. Olga y su hermana tienen la intención de regresar a Saltivka lo antes posible. Hoy visitan a su abuelo, que no se ha movido.

"Lo siento, es un desastre... Adelante", dice Olga.

"Si entra en la habitación, verá el moho. Porque cuando fue golpeado un lado del edificio, las tuberías del sótano explotaron. Venga a ver. Está todo podrido. El papel se ha despegado", explica.

El abuelo no está en casa. Olga nos presenta a sus vecinos.

"¡No tenemos luz, estamos inundados, no hay luz!", dice Svetlana, vecina de Saltivka.

"¡Mire cómo vivimos, con grietas, moho, vivimos como vagabundos!", añade.

Svetlana volvió de Polonia con su madre para comprobar el estado de su apartamento. No piensan quedarse.

"Nos vamos. La vida es insoportable aquí. Y todavía habrá combates. Nos iremos a un pueblo, en algún lugar", cuenta Klavdia Vasiliivna, vecina de Saltivka.

La reconstrucción está en marcha, pero la tarea es enorme y el futuro incierto. La vida cotidiana es un desafío para los que se quedaron.

Visitamos una escuela reconvertida en un centro humanitario.

"Las tiendas están cerradas en toda esta zona. Para los que han regresado, es demasiado lejos caminar a otra localidad a comprar cosas en una tienda. Por eso los ayudamos aq__uí", explica Olga Anatoliivna, gerente del núcleo de ayuda humanitaria de Saltivka.

Las mujeres que trabajaban en el comedor escolar antes de la guerra, ahora preparan platos calientes para cientos de personas cada día.

"Nos fuimos unos seis meses, y volvimos... vivimos en casa. Cuando estábamos fuera entendí que tenía que volver, para hacer lo necesario, para aligerar la carga de la gente aquí. Por eso volvimos, trabajamos y ayudamos a la gente. Lo que queremos es paz. Nada más. Queremos que todos sigan con vida y puedan vivir como vivíamos antes. Es todo lo que queremos"__, cuenta Veronika Semenivna, voluntaria en el centro humanitario de Saltivka.

Tanto los voluntarios como sus beneficiarios aseguran esto: seguirán en Saltivka, "hasta la victoria"

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"Mi hijo está en el frente y yo soy maestra. Doy clases en línea. Y me quedaré aquí, al lado de Járkov y de mi Ucrania", aseguraZoya, vecina de Saltivka.

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