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Grietas y lagunas: ¿Qué falta a las sanciones contra Rusia para ser efectivas?

Un barco cargado de mercancías
Un barco cargado de mercancías Derechos de autor Canva Stock Images
Derechos de autor Canva Stock Images
Por Joshua Askew
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Este artículo se publicó originalmente en inglés

Existen algunas lagunas llamativas en el régimen de sanciones de Occidente contra Rusia, que permiten a Moscú seguir amasando una fortuna.

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Después de que las tropas rusas cruzaran la frontera ucraniana en febrero del año pasado, Occidente desató una serie de sanciones sin precedentes contra Rusia, a una escala que no se veía desde los oscuros días de la Guerra Fría.

Un estudio de la Universidad de Yale de julio de 2022 afirmaba que las sanciones, que afectaban a un amplio abanico de industrias y comercios, estaban "paralizando catastróficamente" la economía rusa, citando el colapso del rublo y el éxodo masivo de empresas occidentales.

Sin embargo, desde entonces la economía rusa ha demostrado su capacidad de recuperación.

Según una encuesta de Reuters, su PIB -un indicador de la salud económica que mide el valor total de los bienes y servicios que produce un país- aumentará un 0,7% este año, mientras otras economías europeas se tambalean y se estancan.

Hay muchas razones que explican la solidez económica de Rusia. Pero algunos sugieren que una de las explicaciones es que las sanciones tienen demasiados puntos ciegos, lagunas y grietas, lo que limita su capacidad de golpear a Rusia donde más le duele: en el bolsillo.

AP Photo
McDonalds fue una de las compañías que se marchó de Rusia tras la guerra.AP Photo

"Hay muchas lagunas en el actual régimen de sanciones", explica a Euronews Tom Keatinge, director del Centro de Estudios sobre Delincuencia Financiera y Seguridad del Royal United Services Insitute.

En primer lugar, destaca el "sistema financiero", en el que "los canales bancarios con Rusia" siguen abiertos en Occidente.

Aunque aparentemente son para pagar importaciones de energía que en algunos casos continuqando estando permitidas, Keatinge afirma que las transacciones son "muy difíciles de vigilar", sugiriendo que los pagos por petróleo y gas podrían enmascarar compras de otros artículos, como material militar de alta tecnología.

"Si eres un banco, puede ser difícil saber realmente a qué comercio subyacente está conectado un pago", explicó. "Francamente, estos canales restantes deberían haberse cerrado hace tiempo".

Lo mismo ocurre con las empresas de otros sectores más humanitarios, como el alimentario y el farmacéutico, prosigue Keatinge.

"Siempre existe el riesgo de que un lote de medicamentos o similar que se exporte pueda servir de tapadera para algo menos benigno".

"No estoy en contra de dejar lagunas humanitarias si se reconocen y vigilan adecuadamente", añade.

Financiar la maquinaria bélica rusa

Otra laguna, según el analista, es que muchas industrias específicas permanecen libres de sanciones.

Los diamantes son un ejemplo. Aunque Estados Unidos y el Reino Unido han aplicado restricciones, la Unión Europea (UE) deja continuamente las piedras preciosas fuera de su lista de sanciones a Rusia.

Esto permite al mayor productor mundial de diamantes seguir accediendo a uno de sus mercados clave.

"Los gobiernos se esfuerzan por encontrar la forma de colmar esas lagunas de una manera que no afecte demasiado a sus bolsillos", explica Keatinge a Euronews, sugiriendo que el deseo de Bélgica de proteger su industria del diamante ayuda a explicar la lentitud de la aplicación de sanciones a la industria del diamante.

No obstante, advierte de que las sanciones son un asunto complejo.

A pesar de que existe mucho comercio "desagradable", Keatinge señala que algunos "son muy difíciles de cortar, como el comercio en curso de combustible nuclear".

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La agencia de noticias AP informó en agosto de que Moscú ingresaba cientos de millones de euros por la venta de combustible nuclear a Estados Unidos y Europa, que dependen totalmente de los productos rusos.

No imponer sanciones a otros productos, como los medicamentos para la población civil rusa, también "tiene mucho sentido", ya que podría suponer un "enorme autogol propagandístico" para Occidente, añade Keatinge.

En esta cuestión son fundamentales los argumentos sobre el funcionamiento de las sanciones y su finalidad última, con independencia de a quién se dirijan o no.

"Es un error sugerir que las sanciones son un todo o nada", subraya Keatinge.

"No es cierto que haya que sancionar todo en todas partes para que tengan algún efecto", explica, porque "se han establecido muchas restricciones". "Pero el sistema tiene, no obstante, grietas, donde el dinero y el comercio, como el agua, encontrarán su camino", remarca.

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"Tenemos que limitar el número de grietas en la mayor medida posible -y reconocer que si existen dejan lagunas materiales en nuestras defensas-, pero eso no socava por completo que el régimen de sanciones está teniendo un impacto", precisa.

Es una guerra económica

Mark Harrison, catedrático emérito de Economía de la Universidad de Warwick, afirma que resulta tarea ardua cerrar el grifo por completo a Rusia, pero que se le puede presionar para termine la guerra.

"El verdadero propósito de la guerra económica es aumentar los costes para un adversario obligándole a hacer adaptaciones", explica a Euronews. "No es posible sellar la economía rusa", continúa.

"Pero lo que podemos hacer es encarecer continuamente a Rusia el mantenimiento de sus vínculos con el resto del mundo", agrega.

"Las economías modernas son objetivos muy difíciles. Eso no significa que no merezca la pena atacarlas. Significa que los países necesitan realismo y paciencia", destaca.

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Los valorosos ingresos de Rusia por combustibles fósiles -de los que depende su economía- cayeron más de una cuarta parte en enero de 2023 en comparación con el año anterior, según la Agencia Internacional de la Energía.

Un último problema del régimen de sanciones de Occidente que plantean los expertos es que los terceros países no están cubiertos.

Esto significa que otros Estados con una posición más ambivalente en la guerra de Ucrania, como Turquía, Kazajistán e India, pueden actuar como intermediarios para que los bienes sancionados pasen por su territorio hacia o desde Rusia, eludiendo así las sanciones.

"Muchos en Europa han pasado por alto el hecho de que el objetivo de las sanciones, Rusia, no se sienta ahí y dice vale", afirma Keatinge. "Se reestructuran y reorganizan", abunda.

India ha incrementado sus compras de crudo ruso, que según algunos se vende como producto refinado para ayudar a Moscú a eludir las sanciones, según un informe de Euronews de mayo.

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Nueva Delhi se ha defendido, alegando que no puede pagar importaciones de energía más caras de países, aparte de Rusia, con millones de personas viviendo en la pobreza.

"Si bloqueas el comercio por una ruta, simplemente encuentra otra", detalla Harrison, citando un ejemplo histórico de la Primera Guerra Mundial, en la que las exportaciones "simplemente se desviaron" a través de países europeos neutrales después de que Gran Bretaña impusiera un bloqueo naval a Alemania.

Mala reputación cuando se trata de sanciones

Incluso entre los aliados occidentales de Ucrania, Keatinge sugiere que las sanciones carecen de "coherencia", ya que algunos países compran productos petrolíferos de forma más activa que otros, además de que unos pocos bancos rusos aún pueden utilizar el sistema de pagos SWIFT.

"No se trata de una burla a las sanciones, pero ciertamente hace mucho más difícil tener la certeza de que las restricciones se están imponiendo correctamente", declara a Euronews.

Dirigida por el ultranacionalista Viktor Orban, Hungría ha ganado notoriedad por seguir comprando energía rusa, mientras que algunos temen que la fatiga de las sanciones se apodere de Austria, con un partido político diciendo el pasado octubre que las restricciones deberían someterse a referéndum.

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"Las sanciones son una herramienta política", dice Keatinge. "Si los dirigentes de tu país no emiten mensajes contundentes sobre las sanciones, ¿por qué iba a sentir la industria la necesidad de cumplirlas?", recalca.

La UE señaló en julio que sus sanciones contra Rusia se desarrollarán con el tiempo, y que el bloque tratará de tapar agujeros y poner coto a nuevas lagunas a medida que surjan.

Esto podría ampliarse a la penalización de los países que ayudan a Rusia, aunque no es seguro.

"Se trata de una guerra de desgaste", afirma Harrison, "al someter a Rusia a costosas soluciones y forzar sus recursos, debilitamos al país tanto en casa como en el campo de batalla".

"Ése es el objetivo. Ese es el propósito", zanja.

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