Acuerdo con Arabia Saudí: ¿Podrá perdonar España a Rafael Nadal tras romperle el corazón?

El tenista español Rafael Nadal.
El tenista español Rafael Nadal. Derechos de autor Euronews
Por Laura Llach
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Este artículo se publicó originalmente en inglés

Antes de ser campeón del mundo, Rafael Nadal era conocido como una "buena persona". Aceptar la oferta de convertirse en embajador del tenis de Arabia Saudí ha echado por tierra el ideal que muchos en el país tenían del jugador.

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"¿Está claro ahora quién es Rafa Nadal?". Es una pregunta que los fans de la estrella del tenis se han hecho en las redes sociales, tras el anuncio de que el hijo predilecto del deporte español ha firmado un acuerdo para convertirse en "embajador del tenis" de Arabia Saudí.

Nadal firmó un acuerdo con el país árabe rico en petróleo para "promover el desarrollo del deporte", pero más que sus actos, fue la declaración que hizo lo que dejó boquiabiertos a los españoles: "Mires donde mires, aquí se ve crecimiento y progreso".

"¿El dinero lo compra todo?", se preguntaban al principio los aficionados, que criticaban la falta de derechos humanos en el Estado del Golfo. Ahora el debate se ha trasladado de las redes sociales a los pasillos de las oficinas, las cafeterías y los grupos de Whatsapp.

"Leí la noticia por la noche y pensé que estaba tan cansado que debía haberla leído mal, pero al día siguiente vi que era verdad. Lo primero que pensé fue: ¿por qué se ha vendido? Tiene mucho dinero y lo ha ganado todo, no lo necesitaba", cuenta a Euronews el madrileño Jaime, cuyo ídolo siempre ha sido Nadal.

"Ha sido un golpe tan duro que podríamos empezar a contar los años a partir de este momento: el primer año desde que Rafa fue vendido", añade.

Los periódicos también se han llenado de cartas lamentando la decisión de Nadal: "No entiendo la necesidad de venderse así, pero tampoco le culpo: cuando se trata de grandes sumas de dinero, la dignidad y el honor desaparecen", escribió Pablo Erskine, de Alcorcón, en El País. "¿De verdad merece la pena sacrificar los principios por unos millones más?", se preguntó. 

Gonzalo lo comentaba con sus compañeros durante un café en el banco para el que trabaja en Londres: "Es difícil ser objetivo porque para mí Nadal es Dios, pero está claro que no es lo mejor que podía haber hecho".

Hay quien se pregunta por qué la estrella deportiva más popular de España ha tomado esta decisión y hay quien defiende a su ídolo hasta en las mayores polémicas.

"No sé si el acuerdo es bueno para su imagen, pero creo que lo hace por el desarrollo del tenis y de su academia, no por el dinero. Sigo creyendo en los valores y principios de Nadal", dice Jorge, un español afincado en Alemania que asegura no haberse perdido ni un partido de Nadal.

El español Rafa Nadal devuelve el balón durante su partido contra Jack Sock de Estados Unidos durante su partido en el torneo de tenis de Italia, en Roma.
El español Rafa Nadal devuelve el balón durante su partido contra Jack Sock de Estados Unidos durante su partido en el torneo de tenis de Italia, en Roma.Gregorio Borgia/Copyright 2017 The AP. All rights reserved.

Tentado por los petrodólares

Rafa Nadal no es el primero, ni será el último deportista en trabajar para Arabia Saudí, por eso puede sorprender la reacción de los españoles. Más aún después de guardar silencio cuando otros deportistas firmaron contratos con el país árabe.

Otro español, Jon Rham, se incorporó a la liga de golf de Arabia Saudí, financiada por el Gobierno, con un contrato cuyo valor se estima en más de 500 millones de dólares.

Más allá de las fronteras del país, el portugués Cristiano Ronaldo se embolsará 200 millones de euros por promocionar la candidatura de Arabia Saudí para albergar la Copa del Mundo de 2030, según los medios de comunicación.

Muy poca información ha trascendido sobre el acuerdo de Nadal con los saudíes, mucho menos la cantidad de dinero en juego. Lo único que se ha hecho público es que se trata de "un compromiso a largo plazo para ayudar al crecimiento del deporte e inspirar a una nueva generación de tenistas en Arabia Saudí".

El comunicado de la Federación Saudí de Tenis también decía que se abriría una nueva Academia Rafa Nadal en el país y que el jugador pasaría una temporada allí.

Saudíes mantienen fotos del rey Salman de Arabia Saudita, a la izquierda, y del príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman.
Saudíes mantienen fotos del rey Salman de Arabia Saudita, a la izquierda, y del príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman.AP/Copyright 2019 The AP. All rights reserved.

La reputación de Nadal como modelo a seguir

Para entender el revuelo causado por el acuerdo saudí de Nadal el segundo tenista masculino con más títulos de Grand Slam después del serbio Novak Djokopvic- es necesario entender su relación con España. Son muchos los que le llaman "el hijo de España" o "el hombre modelo". Pero, ¿cómo es que (casi) todos los españoles quieren a Nadal?

Su jefe de comunicación, Benito Pérez-Barbadillo, dio la respuesta al Diario de Cádiz hace dos años. "Rafa es como lo ve la gente. Es un tipo muy normal y muy buena persona. Creo que Rafa es tan popular porque es muy auténtico, sin doble moral y no es una persona artificial", afirmó.

El tenista siempre ha sido visto como el chico de Manacor, un pueblo de la isla de Mallorca, que no alardea de sus victorias ni tiene una actitud excéntrica. Un campeón humilde y generoso que combate las derrotas con más trabajo y disciplina.

En 2017, en una entrevista concedida al diario El País, Nadal dijo que, en cuanto a la gestión de su patrimonio, "quizá sería mejor ir a otro país con condiciones más favorables, pero donde soy feliz es en España, con mi familia y mis amigos. En otro país tendría el doble de dinero, pero sería la mitad de feliz. El dinero no compra la felicidad".

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Antes de ser campeón del mundo, Rafa Nadal tenía fama de "buena persona". Aceptar la oferta saudí ha destrozado el ideal que muchos en el país tenían del gran tenista.

Rafael Nadal en una conferencia de prensa antes del Abierto de Río ATP en Río de Janeiro, Brasil, el 14 de febrero de 2014.
Rafael Nadal en una conferencia de prensa antes del Abierto de Río ATP en Río de Janeiro, Brasil, el 14 de febrero de 2014.Silvia Izquierdo/AP

¿Qué busca Arabia Saudí?

Desde 2021, se calcula que el país ha invertido 6.300 millones de dólares en acuerdos deportivos, aunque es probable que la cifra sea mucho mayor, pero la falta de transparencia dificulta conocer el total. El régimen autoritario invierte millones de dólares en deportes para proyectar una imagen de modernidad.

"Intenta promover la imagen de un país abierto y desarrollado según los estándares occidentales, pero sigue siendo un país acusado de no respetar los derechos humanos", declaró a Euronews David Hernández, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid.

El uso de los petrodólares sirve a la estrategia del príncipe heredero Mohammed bin Salman, su "Visión 2030", lanzada hace ocho años con la intención de diversificar la economía saudí lejos de su dependencia del petróleo. El príncipe asegura que el deporte ha contribuido a aumentar un 1% el PIB de su país y espera que el sector siga creciendo.

"Los saudíes se han dado cuenta de que los mercados energéticos internacionales están cambiando, cada vez se promueven más las energías renovables, y por eso están intentando transformar su economía", añadió. 

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Hernández cree que Arabia Saudí intenta alcanzar varios objetivos. El primero es una demostración de fuerza fichando a grandes estrellas, demostrando que tiene capacidad y recursos para organizar lo que quiera. El segundo es enviar un mensaje de que es un país presente y abierto al contacto con otras culturas. Y el objetivo final es convertirse en una potencia mediática en el mundo.

"Es un modelo similar al del Mundial de Catar. Cuando se organizó, hubo muchas acusaciones sobre la falta de respeto a los derechos humanos y a las condiciones de los trabajadores, pero al final, con el Mundial, la gente sólo hablaba de fútbol", afirma el experto. "El régimen saudí quiere proyectar la imagen que quiere que el mundo vea de su país. Es una imagen muy estudiada y calculada", concluye.

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