El dueño de Tesla y X ridiculiza la última ocurrencia del presidente estadounidense, quien pide una contribución millonaria para participar en este organismo internacional hecho a su medida al que no se ha adherido ninguna potencia occidental.
Elon Musk se ha burlado del recién creado Consejo de Paz por su exjefe, Donald Trump, con un juego de palabras. Ambos han mantenido una relación accidentada desde 2025, desde su cooperación en la Administración republicana hasta varias peleas retransmitidas por redes.
Pero, ¿qué dijo Musk exactamente? En el vídeo que circula por X, Musk se burla primero del nombre oficial en inglés del Consejo, 'Board of Peace', que fonéticamente puede sonar como 'trozo' en lugar de 'paz', su significado original. Musk alude a que ese 'trozo' es, en realidad, Groenlandia o Venezuela: una junta diseñada para conquistar un 'piece of land', es decir, un trozo de territorio.
El organismo, que estaría liderado por el presidente incluso cuando dejase su cargo y que otorga ventajas a los miembros que paguen más, se ha propuesto como un posible rival o formato paralelo a la ONU por parte de Trump. Muchos de los Estados firmantes están dirigidos por gobiernos autoritarios.
Los países solo serán miembros regulares durante un periodo de tiempo limitado, mientras que un pago de 1.000 millones de dólares (852,2 millones de euros) podría permitir una especie de estatus permanente. Esto refuerza la acusación de que se trata de un club exclusivo en el que el acceso y la influencia también dependen del precio.
Trump y Musk: una relación explosiva
Durante la campaña de las elecciones presidenciales, Musk apoyó a Trump con más de 230 millones de dólares (195,94 millones de euros), convirtiéndose en su mayor donante individual. Al mismo tiempo, ha utlizado su red X como megáfono de gran alcance para amplificar los mensajes de Trump.
Al comienzo de la Administración Trump, el multimillonario tecnológico dirigió entonces el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, una suerte de herramienta de recorte de gasto público por el que se despidió a miles de empleados federales) y puso fin a su trabajo allí a finales de mayo de 2025, tras expirar su estatus de "empleado especial del Gobierno", coincidiendo con varias desavenencias publicacas con el presidente.
Ya había habido roces antes de eso, como cuando Musk insultó públicamente al asesor comercial de Trump, Peter Navarro, en la primavera de 2025. La gran ruptura se produjo poco después de la salida de Musk de DOGE: Musk atacó frontalmente la ley de impuestos y gastos de Trump, desencadenando una escalada en cadena.
En el verano de 2025, esto se convirtió en una pelea abierta en el barro en la que Trump llegó a insinuar que haría revisar la deportación de Musk (este nació en Sudáfrica) y, al mismo tiempo, puso en juego subvenciones y contratos gubernamentales para las empresas del magnate tecnológico.
En otoño de 2025, ambos volvieron a escenificar una relajación de las tensiones: Musk apareció en una cena para el príncipe heredero saudí en la Casa Blanca, donde Trump le dio una palmada amistosa de forma demostrativa.
Los observadores han descrito recientemente la relación más bien como una "frágil tregua" o una desconfiada alianza de conveniencia, en la que ambos saben cuánto pueden perjudicarse mutuamente desde el punto de vista político y mediático. Y sin embargo: Musk ya ha señalado su disposición a movilizar de nuevo grandes cantidades de dinero para los candidatos republicanos de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre de 2026, claves para la supervivencia política de Trump.
Musk también choca con Ryanair
Incluso lejos de este momento de Davos, Musk se muestra actualmente llamativamente polémico. Acaba de tener un intercambio público de golpes con el CEO de Ryanair, Michael O'Leary, sobre el uso de Internet Starlink a bordo: después de que O'Leary llamara a Musk "idiota", Musk replicó en X que O'Leary era un "completo imbécil" y que debería ser despedido. Como resultado, Musk incluso lanzó una encuesta en X preguntando si debería comprar Ryanair, lo que movió brevemente el precio de las acciones de la compañía.