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Portugal lidera en Europa con un portaaviones no tripulado

Plataforma naval multifuncional de la Marina portuguesa
Plataforma naval multifuncional de la Marina portuguesa Derechos de autor  Marina de Portugal
Derechos de autor Marina de Portugal
Por João Azevedo
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El portaaviones, con capacidad para 200 personas, lanzará y recuperará drones aéreos y marítimos para investigación científica y vigilancia en misiones de larga duración. El país está reforzando su capacidad para controlar su vasta zona marina y hacer frente a amenazas híbridas.

La dinámica de la seguridad marítima se ha visto influida en gran medida por el desarrollo de la tecnología de los drones, que han pasado de ser simples sistemas de reconocimiento a instrumentos de ataque armado, y algunos ya profetizan que acabarán convirtiéndose en cazas aéreos.

Gracias a estos sistemas no tripulados, las fuerzas militares de los países pequeños y medianos, privadas del presupuesto necesario para utilizar los portaaviones tradicionales, pueden ahora ampliar su alcance operativo con costes reducidos.

Como señala el experto en Defensa, Michael Peck en un artículo publicado en '19FortyFive', la publicación digital de referencia en este sector, un portaaviones nuclear de 100.000 toneladas de la clase Ford de Estados Unidos (EE.UU.), por ejemplo, cuesta unos 13.000 millones de dólares. E incluso el Queen Elizabeth británico, de 65.000 toneladas, tiene un precio de más de mil millones de dólares.

Además de la ventaja financiera, las soluciones autónomas demuestran ser más ágiles: a diferencia de los portaaviones, cuyo despliegue implica un enorme esfuerzo logístico con un impacto negativo en los tiempos de tránsito, los drones permiten concentrar y proyectar la fuerza más rápidamente, con menores riesgos para quienes los operan.

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El primer boceto de un portaaviones teledirigido

"En un planeta que tiene un 71% de agua, disponer de un aeródromo móvil que pueda navegar cerca de cualquier zona de conflicto o crisis tiene muchas ventajas" , afirma aMichael Peck, para quien los portaaviones teledirigidos podrían incluso dejar obsoletos a los portaaviones.

El primer boceto documentado de un portaaviones teledirigido desde cero fue el UXV Combatant, propuesto por la empresa británica BVT Surface Fleet en 2007. Consistía en un buque de guerra multifuncional de 8.000 toneladas que encarnaba el concepto de nave nodriza para sistemas no tripulados. Sin embargo, en aquel momento, aspectos como la autonomía del buque y la coordinación en el lanzamiento de drones aéreos no estaban suficientemente consolidados y el proyecto nunca llegó a despegar.

En la actualidad, al menos tres armadas ya han adquirido o están desarrollando buques de cubierta plana diseñados para transportar sistemas aéreos autónomos: China, Irán y Turquía, estos dos últimos mediante la reconfiguración de un casco comercial y un buque anfibio, respectivamente. En la Unión Europea (UE), Portugal, aprovechando su experiencia y conocimientos en el campo de los drones, es el primer país en dar este paso.

Plataforma naval multifuncional

El Navío de la República Portuguesa (NRP) D. João II lleva el nombre del rey portugués del siglo XV, que, invirtiendo en una política de exploración del Atlántico, impulsó la expansión marítima de Portugal, contribuyendo decisivamente a hacer del país una potencia mundial.

El nombre lleva la ambición de un proyecto salido de la mente de Henrique Gouveia e Melo, antiguo Jefe de Estado Mayor de la Marina y candidato a la Presidencia de la República en las elecciones de este año, que lo ha ido madurando desde finales de la década pasada hasta crear lo que la Marina denomina Plataforma Naval Multifuncional (PNM).

Con un coste total de 132 millones de euros, en su mayor parte asegurados por fondos europeos del Plan de Recuperación y Resiliencia (94,5 millones), puesto en marcha para apoyar a los países de la Unión Europea tras el COVID-19, y con el resto invertido por el Estado portugués (37,5 millones), el buque, cuya entrega está prevista para el segundo semestre de este año, está siendo construido por la empresa holandesa Damen en los astilleros de la compañía en Galati, Rumanía, donde se cortó la primera chapa en octubre de 2024.

Mucho antes, en noviembre de 2023, en la ceremonia de firma del contrato en Lisboa, Gouveia e Melo anunció "un punto de no retorno para la modernidad", refiriéndose a un buque "transformador", parte de la estrategia de una "Marina holística, tecnológicamente avanzada, disruptiva y robotizada".

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A pesar de haber desarrollado plenamente el concepto, la Marina portuguesa no consiguió la patente, que habría supuesto una inversión adicional de millones de euros, y la empresa que ganó el concurso para construir el buque ya ha recibido manifestaciones de interés de marinas de otros países europeos. Es algo "revolucionario" para responder a la "forma de ser y actuar en el entorno militar del siglo XXI", dijo Gouveia e Melo en noviembre del año pasado, en una entrevista exclusiva con 'Euronews'.

Incorporando los atributos de un portaaviones no tripulado, con las condiciones para operar sistemas aéreos y marítimos no tripulados, incluso en la superficie del agua y bajo el agua, el NRP D. João II es muy fácil de adaptar a diferentes misiones en un corto período de tiempo.

"En una semana podemos quitar muchos de los sistemas que hay y sustituirlos por otros, dotándolo de nuevas capacidades para que pueda salir", declaró a Lusa el ingeniero naval Barbosa Rodrigues, jefe del equipo de seguimiento y supervisión de la construcción del buque en 2024.

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"Este enfoque permite al buque mantener una alta flexibilidad funcional, cambiando entre diferentes perfiles de misión sin compromisos estructurales significativos", explica a 'Euronews' Ricardo Sá Granja, portavoz de la Marina portuguesa, subrayando que el buque "constituye un hito significativo en el viaje de modernización de la institución", lo que refleja "un cambio estructural en la forma de concebir y emplear las capacidades navales", en un marco "apoyado por un ecosistema de innovación que ya existe en la Marina".

Interior del buque

Con una eslora de 107,6 metros, el PNR D. João II alcanzará una velocidad de 15,5 nudos y contará con una guarnición de 48 personas, con espacio para transportar a 42 especialistas, entre científicos y operadores de sistemas no tripulados. En caso de ayuda o emergencia, podrá acoger temporalmente entre 100 y 200 personas más.

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La amplia cubierta corrida, de cerca de 94 metros de longitud, permite el aterrizaje y lanzamiento de drones aéreos, y cuenta también con un hangar para el montaje, preparación y mantenimiento de estos vehículos. Para el funcionamiento de los drones de superficie y subsuperficie, además de hangares, habrá sistemas y equipos, incluida una rampa en la popa, para lanzarlos, recogerlos y luego comunicar su posicionamiento.

El PNM estará equipado con una cubierta de vuelo y su correspondiente hangar para helicópteros medios (tipo NH90 o SH60), y la configuración de esta estructura le confiere también capacidad para el aterrizaje y despegue de un helicóptero terrestre pesado (tipo EH-101).

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En este buque, será posible colocar 18 contenedores de 20 pies, incluyendo cámaras hiperbáricas y una estructura hospitalaria, 18 vehículos ligeros, incluyendo ambulancias, así como diez embarcaciones además de su dotación normal. También está previsto incluir una grúa "capaz de elevar 30 toneladas a 14 metros", lo que garantiza la autosuficiencia, y el Luso ROV, un vehículo operado por control remoto capaz de alcanzar una profundidad de 6.000 metros.

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De la ciencia a la seguridad y la soberanía

El PNR D. João II fue diseñado para garantizar una autonomía de hasta 45 días, "lo que le permite operar durante largos períodos sin necesidad de apoyo logístico cercano", señala Ricardo Sá Granja. "Esta capacidad, combinada con su arquitectura modular, amplía significativamente el radio de acción nacional y permite la ejecución continua de una amplia gama de misiones", añade.

Las operaciones científicas incluyen la recogida, procesamiento, tratamiento y transmisión de datos en tiempo real sobre el mar portugués, así como tareas de observación y vigilancia medioambiental. La instalación de laboratorios permanentes está prevista desde la fase de proyecto, en una lógica de estrecha colaboración con las universidades y de "alta interoperabilidad entre entidades civiles y militares".

La seguridad es otra de las principales áreas de actividad del buque, que realizará operaciones de búsqueda y salvamento y prestará asistencia en caso de catástrofes, en colaboración con las autoridades de Protección Civil. El buque también estará al servicio de la protección de la soberanía del país, prestando servicios de vigilancia, inspección y vigilancia marítima en Portugal. A este nivel, también se utilizará para sacar a ciudadanos de zonas peligrosas o en conflicto.

Misiones oceanográficas

El buque tiene capacidad para operar varios vehículos no tripulados simultáneamente, "en número compatible con misiones de media y larga duración", y los drones aéreos y de superficie se utilizarán para la monitorización medioambiental, la vigilancia marítima, así como el apoyo a las comunicaciones y la recogida de datos oceanográficos, "de acuerdo con la reglamentación del espacio aéreo", las "normas de seguridad operacional" y la "legislación marítima vigente".

En cuanto a los vehículos submarinos no tripulados, incluidos los drones y el ROV Luso, se utilizarán para actividades de inspección, detección y cartografía del fondo marino, "incluida la caracterización del medio marino y el apoyo a actividades técnicas especializadas". La utilización de estos sistemas, señala el portavoz de la Armada, "se basa en un concepto modular y escalable, que permite diferentes combinaciones de medios en función de la naturaleza científica, civil o militar de las misiones asignadas".

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El alcance de los diferentes drones varía en función del tipo de vehículo, de la misión en cuestión y de las condiciones operativas, "definiéndose caso por caso en función de parámetros técnicos, reglamentarios y de seguridad". Los sistemas no tripulados a bordo de la PNM serán, "siempre que sea posible, soluciones de fabricación nacional", y la Marina ha establecido protocolos de cooperación con empresas portuguesas productoras de este tipo de vehículos y tecnologías asociadas.

Colaboraciones internacionales

Sin embargo, no se descartan las colaboraciones internacionales: a finales del año pasado, en su primera visita a Kiev como jefe del Gobierno portugués, Luís Montenegro participó en la firma de un acuerdo entre Portugal y Ucrania para la producción conjunta de drones submarinos. "Portugal y Ucrania tienen una experiencia en vehículos no tripulados que hoy está a la vanguardia mundial**",** declaró entonces Montenegro.

Una cooperación que "puede añadir valor desde el punto de vista técnico y conceptual, en la medida en que permite compartir lecciones aprendidas, buenas prácticas y conocimientos acumulados sobre la operación de sistemas no tripulados en entornos exigentes", subraya el portavoz de la Marina, lo que sitúa a Portugal "entre los países europeos más activos en el área de lanzamiento, recuperación y uso integrado de vehículos no tripulados en el entorno marítimo".

El PNR D. João II fue diseñado utilizando una arquitectura "basada en principios de sistemas abiertos", lo que facilita la "integración gradual y controlada de tecnologías emergentes", como las aplicaciones de Inteligencia Artificial (IA), explica Ricardo Sá Granja.

Estas capacidades pueden aplicarseal "procesamiento y análisis de grandes volúmenes de datos, la navegación asistida o autónoma, la fusión de información procedente de múltiples sensores y el apoyo a la toma de decisiones", prosigue. Una apuesta que siempre salvaguardará "la supervisión humana, la trazabilidad de los procesos y el cumplimiento de los requisitos éticos, legales y de seguridad operacional".

"Responder a los retos comunes" en el mar

Por sus condiciones geográficas, Portugal se beneficia de una larga tradición naval y cuenta con un activo estratégico en el mar. En total, el llamado espacio marítimo nacional abarca cerca de 4 millones de kilómetros cuadrados, lo que confiere al país la condición de mayor Estado costero de la UE y uno de los mayores del mundo.

Con la tercera mayor Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Europa, 18 veces mayor que la continental, Portugal tiene mayores obligaciones en el ecosistema azul. En este sentido, según Ricardo Sá Granja, el PNR D. João II "fue diseñado para garantizar una presencia sostenida en el mar", desempeñando un papel de liderazgo en la defensa de la posición de Portugal "tanto en el Atlántico como en otras áreas estratégicas de interés nacional".

"Portugal es ahora ampliamente reconocido, en el contexto europeo y aliado, como un actor principal en el campo de la experimentación, validación e integración operativa de sistemas no tripulados desde plataformas navales", recuerda Sá Granja.

"Hacer frente a un mundo cada vez más inestable y hostil"

REPMUS, calificado por la Armada como el mayor ejercicio de experimentación operativa de sistemas no tripulados del mundo, ha contribuido a este reconocimiento. Comenzó en 2010, a raíz de un protocolo entre la Marina portuguesa y la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Oporto (FEUP), y desde entonces ha atraído cada año a Portugal a más de mil personas, así como a decenas de instituciones, entre empresas y universidades. Los conocimientos allí adquiridos también han contribuido a desarrollar el portaaviones portugués de aviones no tripulados, especialmente importante en un mundo cada vez más inestable y hostil.

Además de una "mejor comprensión del entorno marítimo", la información obtenida de diversos sensores, incluidos los sistemas no tripulados, permitirá "identificar a tiempo patrones o actividades anómalas", afirma Sá Granja.

Los niveles de actividad naval de Rusia en el Atlántico han aumentado en los últimos años. La Marina rastreó 143 buques rusos a lo largo de la costa portuguesa entre 2022 y 2024, y en 2025 se detectaron al menos ocho en aguas bajo jurisdicción de Portugal, concretamente submarinos equipados con misiles de largo alcance y buques espía capaces de destruir cables submarinos.

Un despliegue a escala nacional y en el marco de la UE

Los datos recogidos a bordo del PNM serán "relevantes" para contrarrestar las "amenazas híbridas contemporáneas" identificadas por la Marina, como el sabotaje de infraestructuras críticas sumergidas o las acciones encubiertas. El buque se desplegará a escala nacional y en el marco de la Unión Europea, "reforzando la capacidad de respuesta a los desafíos comunes en el dominio marítimo", subraya el representante de la rama de las fuerzas armadas portuguesas dedicada al mar.

El mando y control de flotas dispersas de vehículos no tripulados es una tarea difícil y depende de enlaces de datos seguros que pueden sufrir interferencias. Ricardo Sá Granja reconoce que se trata de un "desafío técnico exigente" y añade que la Marina ha venido desarrollando "arquitecturas" basadas en principios como la "redundancia de los enlaces de datos, el uso de fuertes mecanismos de encriptación, la segmentación de la red y la capacidad de operación degradada o autónoma" para garantizar" la continuidad de las misiones dentro de parámetros aceptables de riesgo y control humano, incluso en entornos complejos".

Los sistemas no tripulados aportan muchas ventajas

Independientemente de estas preocupaciones, los sistemas no tripulados en el contexto marítimo aportan muchas ventajas, sobre todo porque hacen posibles despliegues simultáneos prolongados, con evidentes ganancias en capacidad de vigilancia y recogida de datos. Además, incluso las fuerzas navales de los principales países del mundo, que tienden a favorecer los medios tradicionales más pesados, están siguiendo este camino.

En una conferencia celebrada este mes en Washington D.C., Christopher Alexander, contralmirante de la US Navy, estimó que en 2045 casi el 45% de la fuerza de superficie estadounidense estará compuesta por sistemas no tripulados.

La Marina portuguesa quiere mantener el rumbo de la tecnología y, dado "el creciente peso del software, la automatización y la gestión avanzada de datos en las operaciones marítimas", admite que el PNR D. João II, debido a su "modularidad", podría, en el futuro, actualizar sus conceptos operativos e integrar "nuevas capacidades, si así lo deciden las autoridades competentes", pero sin poner en peligro la vocación primaria de la plataforma como buque polivalente.

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