Las estimaciones de los analistas sobre las capacidades de producción y exportación del país caribeño (ahora mismo se producen unos 800.000 barriles diarios para todo el mundo) hacen dudar de la veracidad de las declaraciones del presidente.
Donald Trump ha asegurado, en un nuevo y dudoso baile de cifras durante su reciente discurso del Estado de la Unión, que su Administración ha importado 80 millones de barriles de petróleo venezolano desde que autorizó a cinco compañías -cuatro europeas y solamente una estadounidense- a reanudar sus actividades en Venezuela.
Estas cifras, sin embargo, son engañosas. Contradicen, en primer lugar, las estimaciones de analistas económicos por parte de fuentes como Teekay Tankers, una naviera canadiense especializada en el transporte de crudo citada por Standard & Poor's. Sus expertos estiman un volumen de exportaciones totales, y no solo para Estados Unidos, de entre 700.000 y 800.000 barriles por día. Las cifras que aportó el propio Trump durante su discurso (600.000) son aún más conservadoras.
Se trata de unas previsiones consistentes con los datos que maneja Reuters recogidos desde la empresa petrolera estatal venezolana (PDVSA) y de analistas económicos como LSEG, que estiman que la producción de crudo se ha movido, desde 2023 hasta 2025, entre los 600.000 y el millón de barriles diarios, con una media de 800.000 durante el último año.
Teniendo en cuenta que Trump levantó las sanciones venezolanas durante la tarde del pasado 13 de febrero, esto dejaría un margen máximo de 8.800.000 barriles exportados, casi 10 veces menos de lo que asegura el presidente, y sin tener en cuenta al resto de compañías que también quieren su trozo del pastel. Repsol, en su informe anual de resultados durante la semana pasada, ha anunciado que espera triplicar sus cifras de producción en la Faja del Orinoco, pero no ha informado sobre si ya está operando en el país o a qué volumen.
Las estimaciones que aportó el propio presidente el 7 de enero, cuatro días después de la captura y extradición forzosa de Nicolás Maduro por parte de un grupo de paramilitares estadounidenses, rondaban los 30 y 50 millones de barriles exportados, pero Trump no dijo en ningún momento sobre qué lapso de tiempo estaba hablando.
Junto a Repsol, Estados Unidos autorizó a las británicas Shell y BP, la italiana Eni y a la norteamericana Chevron a operar en Venezuela. El Gobierno republicano, además, ha emitido otra licencia que permite a empresas de todo el mundo firmar contratos para nuevas inversiones en el sector petrolífero y gasístico venezolano
La medida se adoptaba después de que el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, se reuniese en Venezuela con representantes de Chevron y de la cúpula política chavista, entre ellos la propia presidenta interina, Delcy Rodríguez.