El contrato de referencia TTF salta de 30 a 60 euros por el temor a un bloqueo en el estrecho de Ormuz. La baja reserva en los almacenamientos de Alemania y Francia amenaza con encarecer las facturas de los hogares y obligar al Gobierno a tomar medidas de apoyo.
Los precios del gas continuaron subiendo a un ritmo vertiginoso en Europa este martes, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, que sacudieron los mercados energéticos mundiales y reavivaron el temor a un shock prolongado.
"Esto ha desatado un temor inmediato a una menor disponibilidad de gas natural licuado (GNL) para Europa, lo que ha provocado una oleada de compras en los mercados spot y un aumento de las primas de riesgo", declaró a 'Euronews' Business Yousef M. Alshammari, presidente del London College of Energy Economics.
El contrato de referencia del gas en Europa, el TTF holandés, superó los 60€/MWh hacia las 12:30 (CET) de este martes, un salto considerable desde algo más de 30€/MWh a finales de la semana pasada.
"La situación sigue siendo muy volátil, con los mercados incorporando un nivel considerable de incertidumbre", añadió Alshammari, que subrayó que los flujos de GNL procedentes de Qatar, el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz y las iniciativas diplomáticas pueden mover de forma significativa los precios.
Las perspectivas para Europa
Para Europa, la gran incógnita es cómo impactaría un nuevo shock energético en una recuperación ya frágil y en un sistema de suministro que sigue más expuesto a las interrupciones que antes de 2022.
El continente ha ido saliendo poco a poco de la crisis desencadenada por la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, reduciendo drásticamente su dependencia del gas ruso por gasoducto y sustituyéndolo por GNL transportado por mar.
Este cambio ha contribuido a estabilizar el suministro, pero también implica que Europa depende ahora más de las rutas marítimas globales, de los cargamentos comprados en el mercado spot y de las terminales de importación, todos ellos elementos que pueden tensionarse con rapidez cuando se disparan las tensiones geopolíticas.
Qatar es una pieza clave de este mix, ya que aporta en torno al 12-14% de las importaciones europeas de GNL, lo que mantiene a los operadores muy pendientes del Golfo y de sus puntos de estrangulamiento ante cualquier señal de que los flujos puedan reducirse.
"Europa es mucho menos dependiente del petróleo y el GNL del Golfo que China, India, Japón o Corea del Sur, pero no está aislada", señala un informe de Bruegel, un laboratorio de ideas con sede en Bruselas.
Cualquier bloqueo del estrecho de Ormuz podría provocar subidas inmediatas de precios en los mercados mundiales de petróleo y GNL, afectando a Europa pese a su relativamente limitada importación directa desde la región, ya que el bloque compite con los compradores asiáticos por los cargamentos flexibles en el mercado spot.
El laboratorio de ideas advertía de que unos precios más altos llegarían en un momento en que Europa comenzara 2026 con niveles de almacenamiento de gas más bajos que en los últimos años.
Los almacenamientos de gas de la UE están en torno al 30%, por debajo del nivel de hace un año. Las reservas de Alemania se situaban en torno al 21,6% a finales de febrero, mientras que Francia también se mueve en la franja baja del 20%.
Alshammari señaló que no puede descartarse un aumento significativo de los precios al por menor, en función de "la duración y la gravedad de cualquier restricción de la oferta".
"Si las perturbaciones actuales se prolongan durante semanas o meses, podríamos ver un traslado significativo a las facturas energéticas de los consumidores", añadió.
Sin embargo, muchos hogares y pequeñas empresas están acogidos a tarifas fijas o reguladas que se ajustan con retraso, por lo que cualquier shock de precios probablemente se materializaría en los próximos meses y no de forma inmediata.
Alertó de que mantener el precio por encima del umbral de 50-60€/MWh podría provocar aumentos apreciables en las facturas de electricidad y calefacción, especialmente si coincide con un episodio de frío tardío o con una renovada presión para rellenar los almacenamientos de cara al próximo invierno.
Quién está más expuesto
Un periodo prolongado de precios elevados castigaría especialmente a las industrias intensivas en energía como la química, los fertilizantes, el acero, el vidrio y la fabricación de papel.
Países como Alemania, Italia y Países Bajos podrían ver aún más mermada su competitividad, lo que eventualmente podría derivar en recortes de producción o cierres de plantas, según Alshammari.
Los hogares con menores ingresos, especialmente en Europa Central y Oriental, incluidos Polonia, Chequia y Hungría, así como en los países del sur como Italia y España, también podrían ser vulnerables debido a su mayor dependencia del gas para calefacción y cocina y a un parque de viviendas menos eficiente desde el punto de vista energético.
Las pequeñas y medianas empresas de todo el continente también pueden tener dificultades, ya que carecen de la capacidad de cobertura y del poder de negociación de las grandes corporaciones.
"Los Gobiernos quizá tengan que volver a plantearse medidas de apoyo específicas para proteger a los consumidores vulnerables", concluyó Alshammari.