En este Día Internacional de la Mujer, Euronews Green pone el foco en varias políticas que encabezan la incesante lucha contra el cambio climático.
"Se avecina una marea verde en las próximas elecciones generales", proclamó Hannah Spencer al convertirse la semana pasada en la primera diputada del Partido Verde elegida en el norte de Inglaterra. Ella, junto a un grupo cada vez mayor de mujeres, encabeza esa ola.
Spencer no encarna el perfil típico de la política ecologista. Fontanera, dejó los estudios a los 16 años y seguía completando su formación como yesista en plena campaña electoral, representa al tipo de electorado al que el Partido Verde, con su feudo tradicional en las clases medias del sur del Reino Unido, lleva mucho tiempo intentando llegar.
En su discurso se comprometió a "mejorar la vida de gente como nosotras, bajar el coste de la vida, introducir controles de alquiler y acabar con la basura y los vertidos ilegales en nuestras calles"; ahora aspira a representarlos.
Ese tipo de compromiso tiene un coste personal. Incluso antes de tomar posesión de su escaño, se cuestionaban su trayectoria profesional y sus credenciales de clase trabajadora, mientras circulaban falsos rumores sobre un supuesto marido multimillonario.
"A la derecha no le gusta la idea de una mujer joven y de clase trabajadora en política", declaró a la revista 'New Statesman' durante la campaña. "Quieren que Westminster siga siendo un club reducido de niños bien que fueron todos a los mismos colegios o estudiaron en Oxbridge".
Un análisis (fuente en inglés) de 2019 concluyó que solo el siete por ciento de los diputados del Reino Unido procede de un entorno "de clase trabajadora".
¿Están relacionados el sexismo y la reacción contra las políticas climáticas?
Spencer no es la única que se enfrenta a este tipo de reacción.
"Los abusos sexistas, los ataques personales y la pérdida de privacidad forman, por desgracia, parte de la realidad", explica Lena Schilling, de 25 años, que dejó su vida como activista climática de Fridays for Future para convertirse en eurodiputada austríaca del Partido Verde en 2024.
Lo singular, quizá, es cómo la intersección entre género y clima intensifica esos ataques.
Una investigación estadounidense publicada en la revista Climatic Change (fuente en inglés) halló una correlación constante entre sexismo, negacionismo climático y oposición a las políticas sobre el clima. Sus autores sostienen que la clave está en la "justificación del sistema", cuando las personas luchan por proteger el orden socioeconómico existente.
Buena parte de este acoso se produce en Internet, donde los guerreros del teclado se esconden tras el anonimato y los algoritmos amplifican los contenidos divisivos.
Una encuesta entre personas políticamente activas en Alemania constató que las mujeres son atacadas con más frecuencia y con un contenido más sexual, y que en torno a dos tercios han sufrido agresiones sexistas o misóginas, según un estudio (fuente en inglés) de HateAid y la Universidad Técnica de Múnich.
Y no siempre es fácil sobreponerse: el 22 % de las mujeres afectadas por la violencia digital afirma que en algún momento se ha planteado abandonar por completo la política.
"La hostilidad que sufren las mujeres jóvenes en Internet sigue desanimando a muchas a alzar la voz o a dar el paso de entrar en política desde el principio", señala Schilling. "Eso es algo que tenemos que cambiar".
‘La paridad está en nuestro ADN verde’
Para los partidos ecologistas europeos, esto empieza por dentro. El Partido Verde Europeo es uno de los dos únicos partidos europeos con cuotas de género formales y, aunque algunos las descalifican como discriminación positiva, un estudio de 2024 del King's College de Londres concluye que siguen siendo el único método realmente eficaz para garantizar la representación de las mujeres en las direcciones de los partidos.
"La paridad está en nuestro ADN verde", señala Terry Reintke, copresidenta del grupo Verdes/ALE y eurodiputada alemana desde 2014, en declaraciones a Euronews Green.
Los Verdes/ALE son el único grupo del Parlamento Europeo con plena paridad de género, y las mujeres ocupan el 68 % de los cargos de dirección del Partido Verde Europeo, la cifra más alta de todos los partidos europeos, según el estudio del King's College.
Criada en la región del Ruhr, el antiguo corazón industrial de Alemania, Reintke ha defendido durante toda su carrera que la política ecologista y la justicia social son inseparables.
"Cuando se da prioridad a la inclusión, la justicia social y el pensamiento a largo plazo, se abren de forma natural las puertas a liderazgos más diversos", afirma. "Y eso marca una diferencia real, no solo en quién se sienta a la mesa, sino en cómo se toman las decisiones y qué voces se escuchan".
En Alemania, los Verdes han consagrado la codirección, un hombre y una mujer, como principio fundacional. Once Estados miembros de la UE cuentan ya con cuotas de género legalmente vinculantes para las elecciones. Pero los avances son desiguales y la distancia entre la voluntad política y la realidad global sigue siendo abismal.
En la cumbre climática COP30 del año pasado, las mujeres representaban solo el 40 % de los miembros de las delegaciones nacionales, un aumento de apenas 9 puntos porcentuales en 17 años, y menos de un tercio de las delegaciones estaban encabezadas por una mujer, según la organización Women's Environment & Development Organization (WEDO).
Las mujeres sufren de forma desproporcionada el impacto del cambio climático
Lo que está en juego no es algo abstracto. La investigación constata de forma reiterada que el cambio climático golpea con más fuerza a quienes tienen menos poder para evitarlo. Las mujeres y los niños tienen 14 veces más probabilidades que los hombres de morir cuando se producen fenómenos meteorológicos extremos, y se calcula que cuatro de cada cinco personas desplazadas por los impactos del cambio climático son mujeres y niñas.
Pero cuando las mujeres tienen poder, los resultados mejoran para todos: un estudio en 91 países mostró que una mayor presencia femenina en los parlamentos nacionales se correlaciona con políticas climáticas más estrictas y menores emisiones de carbono.
Schilling lo ha visto de primera mano. "Un momento que marcó mi motivación fue cuando la ministra austríaca de Medio Ambiente de los Verdes, Leonore Gewessler, luchó por salvar la Ley de Restauración de la Naturaleza", cuenta. "Demostró con mucha claridad que una sola mujer en el lugar adecuado puede tomar decisiones que cambien el futuro de todos nosotros".
Las mujeres en política pueden "cambiar el futuro"
La ambición de Spencer va más allá de su propio escaño. "No he venido aquí para hacer carrera en la política", dijo en su primera rueda de prensa tras conocerse el resultado. "He venido para mantener la puerta abierta a otras personas que hacen trabajos como el mío", afirmó la política de 34 años.
Esa es una idea que Schilling reconoce. "La política no se hace solo en los parlamentos", afirma. "Se hace en las calles, en las organizaciones de la sociedad civil, en las comunidades locales y en los movimientos.
"Si te importa el mundo que te rodea, ya formas parte de la política. Y cuando más mujeres dan un paso al frente y asumen responsabilidades de liderazgo, no solo cambiamos la política, cambiamos el futuro".