Los animales salvajes desempeñan en secreto un "papel crucial" para mitigar el cambio climático provocado por el ser humano gracias a su comportamiento natural.
A medida que el planeta se acerca a un punto de daño irreversible, los animales salvajes de todo el mundo libran en secreto su propia batalla contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.
Pese a las repetidas advertencias de la comunidad científica, la humanidad sigue llenando la atmósfera de gases de efecto invernadero, elevando la temperatura media global en torno a 1,4ºC respecto a los niveles preindustriales. Esto ha desencadenado episodios cada vez más frecuentes de fenómenos meteorológicos extremos, ha provocado miles de muertes evitables y ha generado daños valorados en billones de euros.
Actividades humanas como la deforestación y la ganadería intensiva también han devastado la biodiversidad, empujando a muchas especies al borde de la extinción. Sin embargo, entre bastidores los animales salvajes utilizan su comportamiento natural para ayudar a mitigar parte del caos que hemos creado. Sin ellos, la prosperidad futura del planeta está en peligro.
Con motivo del Día Mundial de la Vida Silvestre, el 3 de marzo, 'Euronews Green' pone el foco en el trabajo oculto de estos animales casi de superhéroe. "Los animales salvajes desempeñan un papel crucial en la lucha contra el cambio climático, por lo que es esencial aplicar políticas que mejoren su bienestar y al mismo tiempo protejan y restauren sus poblaciones", explica Ed Goodal, experto en políticas climáticas de la World Federation for Animals. "Proteger la fauna silvestre y sus hábitats es mucho más que una obligación moral, es la pieza que falta para afrontar el mayor desafío de nuestro tiempo".
Elefantes y tigres que almacenan carbono
Los grandes herbívoros como los elefantes desempeñan un papel clave en los ecosistemas y en los ciclos biogeoquímicos. Un estudio de 2019 publicado en la revista científica 'Nature' concluyó que la reducción de la densidad de tallos en los bosques, provocada por la presencia de elefantes en las selvas tropicales africanas, modifica la competencia entre los árboles por la luz, el agua y el espacio.
Según los investigadores, estos cambios favorecen la aparición de árboles más grandes y de madera más densa, capaces de absorber más carbono de la atmósfera. Según WWF, se calcula que basta con un elefante de bosque para aumentar la capacidad neta de captura de carbono de un bosque en casi 250 acres. Esto equivale a retirar de la atmósfera un año de emisiones de 2.047 coches.
Un estudio del año pasado, publicado por la editorial Wiley, constató que los bosques donde viven tigres autóctonos almacenan hasta un 12% más de carbono por hectárea. La razón es que los tigres cazan ciervos y jabalíes, que de otro modo impedirían el crecimiento de árboles y plantas.
Mamíferos excavadores que mejoran el suelo
En Australia, especies como el bettong y la equidna excavan madrigueras y hoyos en los bosques. Estas cavidades atrapan de forma natural la hojarasca y aumentan los nutrientes del suelo, lo que puede ayudar a secuestrar más carbono.
La World Federation for Animals señala que estos mamíferos excavadores también ayudan a conservar la humedad en unos bosques cada vez más secos y vulnerables a los incendios. Muchos de los fuegos registrados el año pasado en Europa fueron más probables debido al calentamiento global causado por el ser humano, que dispara las temperaturas.
Aves marinas que dan vida a los arrecifes de coral
Las cargas excesivas de nutrientes resultan perjudiciales para los arrecifes de coral y los ecosistemas acuáticos, porque desencadenan proliferaciones masivas de algas que consumen el oxígeno y acaban asfixiando la vida marina.
En el mar Báltico, actividades humanas como el vertido de aguas residuales sin tratar y el uso de fertilizantes han dejado unas aguas literalmente sin aliento. Sin embargo, los aportes naturales de nutrientes pueden favorecer el crecimiento del coral y el buen funcionamiento de los arrecifes.
Las aves marinas se alimentan mar adentro y regresan a las islas para descansar y nidificar. Los nutrientes que depositan con sus excrementos son arrastrados después hacia los arrecifes cercanos.
Un estudio de 2024 publicado en 'Nature' observó que las colonias de coral situadas cerca de una isla con altas densidades de aves marinas aumentaron sus tasas de calcificación, es decir, la velocidad a la que los corales constructores de arrecifes forman su esqueleto, hasta 2,7 veces en comparación con colonias próximas a otra isla cercana con pocas aves.
Las tortugas verdes dispersan las semillas de las praderas marinas
Tras haberse recuperado de forma notable en los últimos meses, las tortugas verdes de Australia ingieren semillas de praderas marinas y las transportan a otros lugares, llevando este importante almacén de carbono a distancias de hasta 650 km. Los dugones, también conocidos como vacas marinas, también contribuyen a dispersar estas plantas, incluso en la cada vez más amenazada Gran Barrera de Coral.
Castores que combaten las inundaciones
Probablemente uno de los animales con superpoderes más evidentes, la capacidad de los castores para construir presas funciona como una defensa natural frente a las inundaciones. Esto es aún más importante en un mundo que se calienta, ya que por cada aumento de 1ºC en la temperatura del aire la atmósfera puede retener en torno a un siete por ciento más de humedad, lo que se traduce en lluvias más intensas y abundantes.
El año pasado, una familia de castores fue noticia tras construir una presa exactamente en el lugar donde las autoridades checas habían proyectado levantarla. La obra de los animales ahorró a los contribuyentes unos 30 millones de coronas checas (1,2 millones de euros).
Las presas de los castores también actúan como cortafuegos naturales, y la investigación demuestra que las zonas influenciadas por estas estructuras resultan tres veces menos afectadas por los incendios forestales. Esto ayuda a que la vegetación se mantenga verde y frondosa y protege áreas clave que absorben grandes cantidades de carbono.