La Semana Santa 2026 arrancará con frío casi invernal: temperaturas de 11-13ºC, heladas, lluvias y nieve el Domingo de Ramos, con mejora progresiva desde el Lunes Santo.
La Semana Santa es una de las celebraciones más importantes en España, no solo desde el punto de vista religioso y cultural, sino también por su impacto en el turismo y las actividades al aire libre. Por ello, la previsión meteorológica adquiere especial relevancia cada año. En 2026, las primeras estimaciones apuntan a un inicio marcado por el frío y la inestabilidad, especialmente durante el Domingo de Ramos.
El arranque de la Semana Santa estará condicionado por una entrada de aire frío que dejará un ambiente casi invernal en amplias zonas del país, según ha confirmado el miércoles Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). El Domingo de Ramos se esperan temperaturas máximas en torno a los 11-13°C, e incluso inferiores en áreas del interior, con posibilidad de heladas durante la madrugada en puntos del norte y del este peninsular.
Además, se prevén precipitaciones en el Cantábrico, los Pirineos y el valle del Ebro, así como nevadas en zonas de montaña a cotas relativamente bajas, en torno a los 1.000 metros. Esta situación podría afectar directamente al desarrollo de las primeras procesiones y actos al aire libre.
A partir del Lunes Santo, la previsión apunta a una estabilización progresiva de la atmósfera, con lluvias más restringidas al extremo norte y una recuperación gradual de las temperaturas hacia valores más propios de la época, lo que favorecería una segunda mitad de la semana más tranquila en buena parte del país.
En este contexto, la Aemet mantiene una previsión general sin una tendencia clara en precipitaciones para el conjunto del periodo festivo, con temperaturas en torno a la media, aunque condicionadas por este episodio frío inicial.
En conjunto, todo apunta a una Semana Santa de contrastes, con un inicio marcado por el frío y la inestabilidad y una posible mejoría progresiva en los días posteriores, aunque con la incertidumbre característica de la primavera en España.