El nuevo índice de transformación de la Fundación Bertelsmann señala que el mundo se vuelve más autocrático y las autocracias se afianzan, pero una rara excepción es Polonia, vecina de Alemania, donde se hacen las cosas de otra manera.
Las democracias, bajo presión, cada vez más países derivan hacia sistemas de gobierno autoritarios y las democracias quedan a la defensiva, según el nuevo Índice de Transformación de la Fundación Bertelsmann (BTI). Actualmente, el 56 % de los 137 Estados analizados son gobernados de forma autocrática.
En total, 77 países del estudio están gobernados de forma autocrática, casi dos tercios de ellos se consideran autocracias duras. Esto implica que los derechos fundamentales se vulneran por completo, constatan los autores del informe de Bertelsmann. Se trata de un máximo histórico desde el inicio de las mediciones en 2006.
"El BTI muestra de nuevo hasta qué punto las instituciones democráticas de todo el mundo están bajo presión, y al mismo tiempo vemos en muchos lugares una resistencia notablemente viva frente a su desmantelamiento", afirma Daniela Schwarzer, integrante del patronato de la Fundación Bertelsmann. "En esta capacidad de movilización, que parte sobre todo de una sociedad civil activa, reside un potencial clave para la renovación democrática."
Pero el informe advierte de que también en numerosas democracias se imponen tendencias autocráticas. "Muchos gobiernos elegidos en las urnas han vaciado de contenido las instituciones democráticas fundamentales con el objetivo de mantenerse en el poder. Este abuso de poder allana el camino hacia la autocracia", señala la experta en democracia y autora del estudio Sabine Donner.
Sin embargo, el panorama también refleja algunos avances positivos. En Brasil y Polonia, por ejemplo, se ha producido un giro democrático, aunque su éxito a largo plazo en sociedades polarizadas dista de estar garantizado. Estos casos prueban una creciente capacidad de aprendizaje democrático para proteger las instituciones y aprovechar las ventanas de reforma.
Polonia, pionera en resiliencia democrática
Tras años de retrocesos democráticos, el actual Gobierno encabezado por Donald Tusk ha iniciado un cambio de rumbo, ha puesto en marcha reformas para reforzar el Estado de derecho, despolitizar las instituciones públicas y combatir la corrupción. Polonia se convierte así en un ejemplo de lo que el informe describe como una contraofensiva poco frecuente, la resiliencia democrática.
Mientras muchos gobiernos debilitan deliberadamente las instituciones, en Varsovia se ha conseguido, al menos en parte, reforzar de nuevo precisamente esas estructuras. Según el BTI, no es en absoluto algo garantizado, ya que el desmantelamiento de los sistemas democráticos parte a menudo de los propios gobiernos elegidos.
"Con el objetivo prioritario de mantenerse en el poder, las élites políticas elegidas han seguido vaciando gradualmente las instituciones democráticas fundamentales", se lee en el informe "La represión se enfrenta a la resistencia" de Sabine Donner, Hauke Hartmann y Sebastian Plate.
El informe advierte, sin embargo, de que unas instituciones debilitadas solo pueden reconstruirse lentamente. Las reformas suelen verse frenadas por las redes que dejan los gobiernos anteriores, la polarización política y los bloqueos institucionales.
También el caso de Polonia lo ilustra, pese a los avances, la confianza en las instituciones estatales sigue siendo baja y el panorama político está fuertemente polarizado. El retorno a estándares democráticos sólidos es un proceso largo.
Alemania, al igual que otros 22 países de la OCDE considerados democracias estables, no forma parte del estudio del BTI. Sin embargo, las tendencias descritas no se limitan a otras regiones del mundo. El aumento de la polarización, la pérdida de confianza en las instituciones y la presión sobre los procedimientos democráticos son dinámicas que también ponen a prueba a las democracias consolidadas. El ejemplo de Polonia demuestra que el retroceso democrático no tiene por qué ser irreversible, pero también hasta qué punto estos procesos siguen siendo frágiles.