Cada primavera, en Otrębusy, cerca de Varsovia, cientos de voluntarios salen a las calles para ayudar a ranas y sapos a cruzar una carretera muy transitada durante la temporada de migración. Con chalecos reflectantes y cubos en la mano, los vecinos patrullan al anochecer los márgenes del bosque, sobre todo tras la lluvia, para trasladar a los anfibios con seguridad a las marismas cercanas. El esfuerzo es importante porque una carretera construida en la última década corta una ruta migratoria tradicional y pone en riesgo a las poblaciones reproductoras.
La 'Frog Patrol' local, activa desde hace tres años, se reúne ahora de forma regular entre marzo y abril y asegura haber rescatado a unos 18.000 anfibios desde el inicio de la iniciativa. Los biólogos de la Universidad SGGW de Varsovia advierten de que los atropellos pueden contarse por cientos en una sola noche, lo que reduce las tasas de reproducción y amenaza a las poblaciones locales. Existen iniciativas similares en Alemania, Rusia y Estados Unidos, pero los vecinos de Otrębusy sostienen que su labor también sirve para sensibilizar, ya que familias y niños se suman a las patrullas para proteger la fauna de su comunidad.