Los expertos advierten de que, si no se repara la estructura de protección que rodea el emplazamiento nuclear, podría desatarse un "polvo altamente radiactivo" que "no reconoce fronteras".
El martes 14 de abril, Greenpeace advirtió de que el posible colapso del refugio radiológico interno de la extinta central nuclear de Chernóbil, en Ucrania, podría provocar la liberación de radiactividad al medio ambiente.
Esta advertencia se produce pocos días antes del 40 aniversario de la catástrofe de Chernóbil, que sigue siendo el peor desastre nuclear de la historia. El 26 de abril de 1986, cuando Ucrania formaba parte de la Unión Soviética, explotó un reactor de la central, contaminando una vasta zona que abarcaba Ucrania, Bielorrusia y Rusia.
Tras la catástrofe, se construyó apresuradamente una estructura interior de acero y hormigón, conocida como sarcófago, alrededor del reactor destruido para evitar nuevas fugas de radiación. Años más tarde, en noviembre de 2016, se construyó una cúpula metálica de alta tecnología denominada estructura de Nuevo Confinamiento Seguro (NSC), con un coste de 1.500 millones de euros, para reforzar el armazón interior.
¿Por qué preocupa Chernóbil a los expertos?
Kiev ha acusado repetidamente a Rusia de atentar contra la central desde que Moscú lanzó su invasión a gran escala de Ucrania en 2022, incluso el año pasado, cuando un dron ruso impactó contra el armazón exterior en febrero.
Aunque inicialmente el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) no había informado de ninguna fuga de radiación, en diciembre confirmó que el impacto del dron había degradado la estructura de acero y que ya no bloqueaba la radiación.
El director general del OIEA, Rafael Grossi, declaró que una inspección "confirmó que la [estructura de protección] había perdido sus funciones primarias de seguridad, incluida la capacidad de confinamiento, pero también constató que no había daños permanentes en sus estructuras portantes ni en los sistemas de vigilancia". Grossi añadió que, aunque se habían efectuado algunas reparaciones, "sigue siendo esencial una restauración completa para evitar una mayor degradación y garantizar la seguridad nuclear a largo plazo".
Chernóbil requiere unos 500 millones de euros en reparaciones
El mes pasado, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, estimó que la cúpula necesitaba casi 500 millones de euros en reparaciones. "Hemos presentado esta tarde la primera estimación financiera de los daños causados por este dron, que ascienden a unos 500 millones de euros", declaró Barrot tras presidir una reunión de ministros de Asuntos Exteriores del G7 en marzo.
Greenpeace informó de que, a pesar de algunos esfuerzos de reparación, el escudo protector aún no se ha restablecido por completo. La organización advirtió de que esto aumenta el riesgo de liberación de radiactividad, especialmente en caso de colapso de la estructura interna.
"Eso sería catastrófico porque hay cuatro toneladas de polvo, polvo altamente radiactivo, pastillas de combustible, enormes cantidades de radiactividad dentro del sarcófago", declaró a principios de mes el especialista nuclear senior de Greenpeace Ucrania, Shaun Burnie, a la agencia AFP.
"Y como el nuevo confinamiento seguro no puede repararse en estos momentos, no puede funcionar como fue diseñado, existe la posibilidad de que se produzcan emisiones radiactivas", añadió Burnie.
Las partículas radiactivas no reconocen fronteras
La deconstrucción de los elementos inestables del armazón interior es crucial para evitar un derrumbamiento incontrolado, afirmó Greenpeace, pero los continuos ataques de Rusia han impedido que prosigan los trabajos en el emplazamiento.
Además de la advertencia de Greenpeace, el director de la central, Sergiy Tarakanov, también ha advertido de que si un cohete cayera cerca de las instalaciones, la estructura podría correr el riesgo de derrumbarse debido al impacto. "Y por lo que nos demostró el accidente de 1986... las partículas radiactivas no reconocen fronteras", expresó.