Horas después de que jurara su cargo el dirigente más joven de la historia del país, la olicía nepalí ha detenido al ex primer ministro y al ex ministro del Interior por la mortífera represión de las protestas de septiembre del año pasado en las que murieron 76 personas y hubo 2.300 heridos.
La Policía nepalí ha detenido a primera hora del sábado al ex primer ministro Khadga Prasad Sharma Oli por la muerte de decenas de personas durante las violentas protestas que derrocaron a su Gobierno y dieron lugar a nuevas elecciones que han terminado con la llegada del primer ministro más joven de Nepal.
Las autoridades arrestaron al poderoso líder comunista en su residencia de las afueras de la capital, Katmandú. También detuvieron a Ramesh Lekhak, ex ministro del Interior, acusado de ordenar a las autoridades que dispararan contra los manifestantes.
El ministro del Interior en funciones, Sudan Gurung, anunció las detenciones en las redes sociales.
"Nadie está por encima de la ley. Hemos puesto bajo control al ex primer ministro KP Sharma Oli y al ex ministro del Interior Ramesh Lekhak", afirmó Gurung en un post en Facebook.
"Esto no es una venganza contra nadie, es sólo el comienzo de la justicia. Creo que ahora el país tomará un nuevo rumbo".
La investigación de una comisión creada por el Gobierno pedía penas de hasta 10 años de cárcel para Oli, Lekhak y el jefe de Policía en el momento de las protestas.
Varios camiones de agentes de Policía con equipo antidisturbios llevaron a cabo las detenciones en los domicilios de los hombres antes de trasladarlos a la oficina de la Policía del distrito de Katmandú.
Las detenciones se producen un día después de la toma de posesión del nuevo Gobierno presidido por el rapero reconvertido en político Balendra Shah, tras la aplastante victoria de su partido Rastriya Swatantra en las elecciones parlamentarias celebradas a principios de mes.
Shah y Gurung han prometido justicia para los muertos y heridos.
Las elecciones eran las primeras que se celebraban en el país desde las protestas encabezadas por jóvenes contra la corrupción y la mala gobernanza los días 8 y 9 de septiembre, que se saldaron con 76 muertos y más de 2.300 heridos.
Turbas enfurecidas incendiaron los despachos del primer ministro y del presidente, comisarías de Policía y los domicilios de altos cargos políticos, que se vieron obligados a huir en helicópteros del Ejército.
Las manifestaciones, alimentadas por activistas de la 'Generación Z', forzaron el 12 de septiembre el nombramiento de la primera mujer primera ministra de Nepal, Sushila Karki, magistrada jubilada del Tribunal Supremo que prestó sus servicios durante la transición previa a las elecciones.