Un informe de la Guardia Civil confirma que la vía de Adamuz (Córdoba) se rompió unas 22 horas antes del accidente ferroviario del 18 de enero, que dejó 46 muertos, pero el sistema no activó ninguna alerta. La Junta de Andalucía estudia acciones legales.
La investigación sobre el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), en el que murieron 46 personas el pasado 18 de enero, apunta a que la vía se rompió alrededor de 22 horas antes del siniestro, sin que el sistema de detección generara ninguna alerta operativa.
Un informe de la Guardia Civil remitido al juzgado instructor sitúa la fractura del carril a las 21:46 del día anterior.
Los registros del sistema detectaron esa noche una alteración eléctrica compatible con una rotura en la vía, con una caída de tensión de unos 0,5 voltios. Sin embargo, ese descenso no alcanzó el umbral necesario para activar una alarma automática, fijado en torno a 0,78 voltios.
Según la investigación, la anomalía quedó registrada pero no fue trasladada a los equipos operativos. El sistema la detectó "de forma pasiva", sin activar protocolos de intervención ni avisos a mantenimiento.
Los investigadores subrayan además que el sistema de señalización no está diseñado para detectar roturas estructurales en la vía, sino principalmente para localizar trenes en circulación, lo que limita su capacidad de prevención en este tipo de fallos.
Fallo técnico como principal hipótesis
La Guardia Civil descarta por el momento un sabotaje o ataque externo, tras no encontrar indicios de cortes con herramientas ni de sustancias corrosivas en el carril. La principal hipótesis apunta a una causa técnica, como la rotura del raíl o de una soldadura. El informe menciona posibles factores como defectos de fabricación, desgaste o tensiones acumuladas en el material.
También se analiza si los trabajos de mantenimiento y supervisión se realizaron correctamente. Entre los elementos bajo revisión figuran la formación del personal encargado de inspeccionar soldaduras y la ausencia de supervisión en algunas intervenciones técnicas.
Además, otros datos recogidos en la investigación apuntan a que varios trenes que pasaron por el tramo antes del accidente registraron anomalías en la vía, lo que refuerza la hipótesis de un deterioro progresivo no detectado a tiempo.
Investigación judicial y posibles acciones legales
El caso sigue bajo instrucción judicial en el juzgado de Montoro, mientras la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) continúa el análisis técnico del siniestro.
En paralelo, la Junta de Andalucía estudia el contenido del informe de la Guardia Civil para valorar posibles acciones legales en el marco de la causa, en la que ya había anunciado su intención de personarse.
Las diligencias buscan determinar si hubo fallos en los sistemas de detección, en los protocolos de mantenimiento o en la cadena de supervisión que pudieran haber evitado el accidente.
El Ministerio de Transportes, por su parte, mantiene abierta una investigación para esclarecer por qué la anomalía detectada el día anterior no derivó en ninguna intervención preventiva.