Si se introducen como variable, las energías renovables baratas consiguen modificar los cálculos acerca de las temperaturas previstas para el año 2100.
Las proyecciones más pesimistas sobre el aumento de la temperatura para finales de siglo se han revisado a medida que las medidas de mitigación empiezan a dar frutos. El desplome del coste de la energía solar y eólica ha hecho cada vez más inalcanzable un futuro altamente dependiente de los combustibles fósiles, y las políticas climáticas están contribuyendo a reducir las emisiones, que ahora se sitúan por debajo de las previsiones más pesimistas.
Algunos de los principales científicos del clima del mundo consideran ahora que el aumento de 4,5ºC para 2100 previsto anteriormente ya no es plausible y han rebajado el límite superior de su escenario más extremo de calentamiento global a 3,5ºC por encima de los niveles preindustriales.
Los modelos revisados proceden del Scenario Model Intercomparison Project (ScenarioMIP), que ha elaborado proyecciones climáticas a partir de distintos escenarios de futuras emisiones y cambios en el uso del suelo. Dirigido por un comité internacional de destacados científicos del clima, sus conclusionesalimentarán las futuras evaluaciones del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU.
Aun así, las proyecciones más pesimistas siguen muy alejadas del límite máximo de 2ºC acordado por los países en el Acuerdo de París de 2015 y seguirían acarreando consecuencias devastadoras para el planeta.
¿Cómo se modelizan las temperaturas futuras más extremas¿
Los científicos han elaborado distintos escenarios para proyectar el calentamiento global en los mejores y peores casos de aquí a 2100. Estos han tenido en cuenta la futura población mundial, el uso de la energía, las fuentes de energía, la inversión en adaptación y mitigación del cambio climático, las políticas climáticas y la colaboración entre países.
Los escenarios más extremos imaginan un mundo en el que las políticas climáticas y los esfuerzos de mitigación se debilitan o se revierten, y el uso de combustibles fósiles aumenta junto con tecnologías y modos de vida muy intensivos en recursos y energía. Un uso intensivo de combustibles fósiles superaría las reservas actuales, lo que implicaría recurrir a yacimientos aún no descubiertos mediante futuras tecnologías que hicieran plausible su extracción.
Los modelos también dan por terminada la caída de una década en los costes de las energías renovables, posiblemente porque los minerales necesarios para los paneles solares, las turbinas eólicas y las baterías de vehículos eléctricos se vuelven escasos o quedan atrapados entre disputas comerciales. La falta de cooperación para abordar los problemas medioambientales globales, incluidos los avances insuficientes en tecnologías de bajas emisiones, podría agravar aún más la situación.
Un elevado crecimiento económico y la competencia regional, el nacionalismo resurgente, las preocupaciones por la competitividad y la seguridad y los conflictos regionales podrían llevar a los países a dar cada vez más prioridad a los asuntos internos o regionales frente a la mitigación del cambio climático. Esto podría desembocar en el colapso de las políticas climáticas internacionales y nacionales, advierte el estudio sobre estas proyecciones.
Los modelos de peor caso proyectan que el consiguiente repunte de las emisiones provoque cambios irreversibles en los componentes lentos del sistema terrestre, como el océano profundo o las capas de hielo y los glaciares, que regulan el clima global. Aunque este escenario es poco probable, sus efectos serían catastróficos.
Se llevarán a cabo más simulaciones con modelos del sistema terrestre, que también incluirán los efectos de las retroalimentaciones del ciclo del carbono, a lo largo de este año, y sus resultados podrían modificar las proyecciones.
¿Cuáles son los escenarios alternativos?
El informe también modeliza escenarios progresivamente más suaves, que van desde unas emisiones elevadas hasta mediados de siglo seguidas de reducciones rápidas, hasta políticas climáticas reforzadas que permitirían al mundo alcanzar las cero emisiones netas lo antes posible, limitando lo que el propio documento califica ya de rebasamiento "inevitable" del objetivo preferido del Acuerdo de París de 1,5ºC. Los modelos se extienden hasta el año 2500.
Si las actuales políticas de lucha contra el cambio climático continúan sin cambios, las estimaciones preliminares apuntan a un aumento de la temperatura de en torno a 2,5ºC. Si se retrasan las medidas de mitigación pero el mundo consigue alcanzar las cero emisiones netas a finales de siglo, los modelos indican que el aumento de la temperatura podría llegar a 2ºC.
Incluso los escenarios de bajas emisiones podrían consolidar cambios catastróficos en el nivel del mar y en las capas de hielo que serían irreversibles a escala humana. Un rebasamiento temporal de 1,5ºC, aunque después se revierta, también podría causar daños duraderos a ecosistemas vitales como los arrecifes de coral y las selvas tropicales.
Desarrollados a mediados de la década de 2010, los escenarios anteriores utilizaban datos reales de emisiones hasta 2015. Los nuevos modelos amplían ese periodo hasta 2023 y reflejan mejor cómo responden los sistemas terrestres al calentamiento, por ejemplo cuántas emisiones de CO2 absorben los océanos y los bosques a medida que aumentan las temperaturas.