La electricidad soporta impuestos mucho más altos que los combustibles fósiles: ¿podría una nueva propuesta de la Unión Europea cambiar por fin esta situación?
Los impuestos sobre la electricidad podrían reducirse drásticamente con una nueva propuesta de la UE para compensar el impacto de la guerra con Irán en los precios de la energía. Un borrador de propuesta de la Comisión Europea, que se publicará el 22 de abril, detalla medidas para contener las facturas de energía, según informa la agencia Reuters.
Se espera además que incluya planes para reducir la dependencia de los combustibles fósiles de la UE y proteger mejor a los Estados miembros frente a los sobresaltos energéticos.
"Estamos pagando un precio muy alto por nuestra excesiva dependencia de los combustibles fósiles", afirmó esta semana la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, después de que los precios del petróleo superaran de nuevo los 100 dólares por barril.
Los precios del gas natural en Europa han subido más de un 70% desde el inicio del conflicto, con el estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor del 20% del petróleo mundial, prácticamente cerrado.
Como los precios mayoristas de la electricidad en Europa siguen determinados en gran medida por el coste de la generación con gas, el encarecimiento del gas desde el estallido del conflicto se ha trasladado directamente a las facturas de electricidad. "La dura realidad para nuestro continente es que la energía procedente de combustibles fósiles seguirá siendo la opción más cara en los próximos años", dijo Von der Leyen.
La brecha entre los precios de la electricidad y de los combustibles fósiles
En la actualidad, los impuestos sobre la electricidad son mucho más elevados que sobre los combustibles fósiles en la mayoría de los países europeos, pese al impacto climático del petróleo y el gas.
Según Eurostat, el precio medio de la electricidad para los hogares de la UE se situó en torno a 0,29 euros por kWh a comienzos de 2025, mientras que el gas doméstico costó de media solo 0,11 euros por kWh, lo que significa que la electricidad era aproximadamente dos veces y media más cara por unidad. El año pasado, casi el 28% de la factura eléctrica media de los consumidores europeos correspondió a impuestos y recargos.
Esta diferencia no es casual. En parte, los impuestos a la electricidad son elevados porque los Gobiernos los utilizan para financiar las energías renovables y las políticas medioambientales. Históricamente, los precios más bajos del gas también buscaban mantener asequibles la calefacción y el transporte basados en combustibles fósiles.
Pero a medida que estos sectores se electrifican, los críticos sostienen que esta estructura fiscal desincentiva activamente el paso a una energía más limpia.
Reducir los impuestos a la electricidad, clave para la transición ecológica
La Comisión Europea defiende que abaratar los impuestos sobre la electricidad es fundamental para impulsar el abandono de los combustibles fósiles. Sin embargo, las normas de la UE sobre la fiscalidad de la electricidad no han cambiado desde 2003 y los intentos de modificarlas se han estancado una y otra vez. En noviembre de 2025, una propuesta de reforma fiscal no logró el apoyo unánime necesario de los Estados miembros.
A partir del próximo mes, la Comisión previsiblemente propondrá cambios legales en las normas fiscales de la UE para que los impuestos sobre la electricidad sean inferiores a los aplicados al petróleo y el gas.
Para compensar la pérdida de ingresos si estos cambios entran en vigor, expertos han pedido un impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las empresas de combustibles fósiles, que se han disparado desde el inicio de la guerra con Irán.
La Comisión Europea ya ha mostrado su apoyo a esta vía y un gravamen de este tipo se introdujo temporalmente para hacer frente a la crisis energética provocada por la invasión rusa de Ucrania.
La próxima propuesta se apoyará en el Plan de Acción para una Energía Asequible de la UE y acelerará su aplicación, un programa que busca impulsar la electrificación mediante una menor fiscalidad, al tiempo que se amplían las renovables y se mejoran las redes. Según las informaciones disponibles, la Comisión planea proponer un objetivo vinculante de electrificación antes del verano.