La energía geotérmica es el aprovechamiento del calor del subsuelo terrestre para generar electricidad o calefacción. En Islandia, el agua geotérmica se utiliza para calentar viviendas desde hace casi un siglo. Hoy, en torno al 30% de la electricidad del país procede de fuentes geotérmicas.
Muy por debajo de la superficie terrestre se encuentra una fuente de energía inmensa que, según los científicos, podría ayudar a impulsar un futuro con bajas emisiones de carbono.
Cada vez más investigadores y empresas energéticas compiten ahora por aprovechar la geotermia supercaliente, una forma de energía muy antigua pero a la vez novedosa que podría proporcionar electricidad constante y sin carbono casi en cualquier lugar del planeta.
A comienzos de este año, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) destacó la geotermia supercaliente en su informe 'State of Energy Innovation', donde la describe como una fuente prometedora de energía limpia y firme capaz de apoyar la transición lejos de los combustibles fósiles.
Ahora, uno de los proyectos más seguidos del sector echa a andar en el estado estadounidense de Oregón, donde la empresa emergente Quaise Energy afirma que tiene previsto construir para 2030 la que denomina la primera central geotérmica supercaliente del mundo.
¿Qué es la energía geotérmica supercaliente?
La energía geotérmica es el aprovechamiento del calor del subsuelo terrestre para generar electricidad o proporcionar calefacción. Su uso como fuente de electricidad o de calefacción no es precisamente nuevo.
En Islandia, el agua geotérmica se utiliza para calentar viviendas desde hace casi un siglo. Hoy, en torno al 30% de la electricidad del país procede de fuentes geotérmicas. Según la AIE, las centrales geotérmicas tradicionales dependen de reservorios subterráneos naturales de agua o vapor calientes, que suelen concentrarse en regiones con actividad volcánica o a lo largo de los límites de las placas tectónicas.
La geotermia supercaliente aspira a llegar más profundo. Esta tecnología se dirige a rocas a más de 300ºC, donde el agua alcanza un estado supercrítico y puede transportar mucha más energía que en los sistemas geotérmicos convencionales.
Según la organización estadounidense sin ánimo de lucro Clean Air Task Force, aprovechar solo el 1% de estos recursos podría aportar más de ocho veces la generación eléctrica actual en el mundo.
¿Por qué es tan difícil su explotación?
El principal reto, hasta ahora, ha sido perforar lo suficientemente profundo como para alcanzar esas temperaturas extremas. Según diversos organismos energéticos, los sistemas de perforación convencionales, muchos de ellos adaptados de la industria del petróleo y el gas, afrontan grandes dificultades ante el calor y la presión extremos que se encuentran a varios kilómetros de profundidad.
Los costes también aumentan a medida que los pozos se hacen más profundos. Esto ha llevado a los investigadores a explorar tecnologías de perforación alternativas. Quaise Energy planea utilizar perforación convencional en los tramos superiores de sus pozos en Oregón antes de pasar a una tecnología de ondas milimétricas desarrollada en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), de cuyos proyectos de investigación surgió la empresa.
El sistema utiliza ondas electromagnéticas de alta frecuencia, similares a las microondas, para fundir y vaporizar la roca en lugar de cortarla mecánicamente. Si tiene éxito, este proceso podría permitir que los pozos alcancen recursos geotérmicos mucho más profundos de lo que permite la tecnología actual.
A continuación se bombearía agua al subsuelo, se calentaría con la roca circundante y volvería a la superficie en forma de vapor para generar electricidad antes de reciclarse de nuevo en el sistema.
Quaise asegura que este sistema proporcionaría 50 megavatios de energía renovable y constante, suficientes para abastecer a decenas de miles de hogares. La empresa confía en ampliar el proyecto hasta 200 megavatios poco después de su puesta en marcha, algo que podría cambiar las reglas del juego en un mundo que intenta reducir emisiones sin dejar de atender una demanda energética creciente.
¿Por qué es importante?
A diferencia de la solar y la eólica, la energía geotérmica puede funcionar de manera continua con independencia de las condiciones meteorológicas. Sin embargo, la fuerte caída del coste del almacenamiento en baterías está ayudando a que las renovables ofrezcan electricidad las 24 horas a precios que rivalizan con los de los combustibles fósiles, según un nuevo informe de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA).
Los defensores destacan también que la geotermia ocupa relativamente poco terreno en comparación con los grandes parques solares o eólicos. No sorprende que el interés por la geotermia supercaliente esté creciendo en todo el mundo.
En Islandia, los investigadores han obtenido recientemente 10 millones de euros de financiación de la UE para desarrollar proyectos similares. El año pasado, Nueva Zelanda también firmó un acuerdo de cooperación con Islandia para desarrollar tecnología geotérmica dentro de sus planes de seguridad energética a largo plazo.
Los expertos creen que este tipo de energía podría acabar extendiéndose más allá de las regiones volcánicamente activas. Según la AIE, los avances en perforación profunda podrían hacerla viable en amplias zonas de Europa, Asia y Norteamérica. Por prometedora que sea, esta tecnología aún tiene un largo camino por recorrer antes de transformar las redes eléctricas a escala mundial.
Todavía no funciona ninguna central geotérmica supercaliente comercial, y los investigadores deben demostrar que los sistemas de perforación, las formaciones rocosas del subsuelo y las infraestructuras eléctricas pueden soportar esas condiciones extremas durante largos periodos. También puede haber preocupaciones medioambientales.
Los investigadores señalan que la perforación geotérmica puede desencadenar pequeños terremotos, un fenómeno conocido como sismicidad inducida. Aunque la mayoría son demasiado débiles para percibirse, algunos pueden ser importantes.
En 2017, un terremoto de magnitud 5,4 en la escala de Richter sacudió las inmediaciones de una instalación geotérmica en Pohang, Corea del Sur, y causó daños generalizados. Se consideró que fue causado por sismicidad inducida, después de inyectar fluidos a alta presión en el subsuelo del emplazamiento.
Aun así, sostienen sus defensores, es difícil ignorar el potencial de esta fuente de energía. Según Clean Air Task Force, aproximadamente el 2% de la energía geotérmica situada entre tres y diez kilómetros bajo la superficie terrestre podría cubrir el equivalente a 2.000 veces la demanda energética actual de Estados Unidos por sí solo.