Los científicos advierten de que la capacidad solar se está viendo dañada mientras el mundo sigue aferrado a la contaminante energía del carbón.
La energía solar se ha descrito como la "estrella brillante" de la transición limpia de la UE, pero los científicos advierten de que la contaminación del carbón está mermando la capacidad de las renovables para recortar emisiones.
Un nuevo estudio dirigido por la Universidad de Oxford y el University College London (UCL) ha cartografiado y evaluado más de 140.000 instalaciones de energía solar fotovoltaica (solar PV) en todo el mundo.
El estudio, publicado en la revista científica Nature Sustainability (fuente en inglés), utiliza datos satelitales y atmosféricos sobre la contaminación del aire para calcular cuánta luz solar se pierde y cómo esta merma reduce la generación de electricidad.
Los investigadores comprobaron que la contaminación procedente de las centrales térmicas de carbón "reduce de forma significativa" la producción de energía de las instalaciones solares fotovoltaicas, especialmente cuando ambas tecnologías se expanden en paralelo.
Cómo la contaminación del carbón perjudica a la energía solar
El estudio advierte de que los aerosoles (minúsculas partículas en suspensión en el aire) redujeron en 2023 la electricidad solar mundial en un 5,8 %.
Equivale a 111 teravatios hora de energía perdida, la cantidad que generan 18 centrales térmicas de carbón de tamaño medio. Para situarlo, un teravatio hora equivale aproximadamente al consumo eléctrico anual de 150.000 ciudadanos de la UE, según Our World in Data (fuente en inglés).
Entre 2017 y 2023, las nuevas instalaciones fotovoltaicas añadieron una media de 246,6 TWh de electricidad al año, mientras que las pérdidas relacionadas con los aerosoles de los sistemas ya existentes alcanzaron los 74 TWh anuales, casi un tercio de las ganancias procedentes de la nueva capacidad, añade el informe.
Los investigadores sostienen que esto pone de relieve una "interacción hasta ahora no reconocida" entre el uso de combustibles fósiles y las energías renovables, en la que las emisiones de un sistema afectan directamente al rendimiento del otro.
"Estamos asistiendo a una rápida expansión mundial de las energías renovables, pero la eficacia de esa transición es menor de lo que se suele suponer", afirma el autor principal, el doctor Rui Song.
"A medida que el carbón y la solar se expanden en paralelo, las emisiones alteran el entorno de radiación y socavan directamente el rendimiento de la generación solar."
Por qué las centrales de carbón son una mala noticia para las renovables
El carbón se considera la forma de producción de energía más sucia y contaminante y es uno de los principales motores del calentamiento global. Aunque el año pasado las renovables superaron por primera vez a la generación con combustibles fósiles, muchos países siguen aferrados a las centrales de carbón pese a su daño ambiental.
El mes pasado, Italia anunció que aplazaba el cierre definitivo de sus centrales de carbón hasta 2038, 13 años más tarde de la fecha inicialmente prevista. Los grupos ecologistas y la oposición de centroizquierda criticaron la decisión, y el líder del partido ecologista Europa Verde, Angelo Bonelli, acusó al Gobierno de "negligencia climática".
Las centrales de carbón emiten partículas finas contaminantes que dispersan y absorben la luz solar, lo que reduce la cantidad que llega a los paneles solares cercanos. El doctor Song explica que la contaminación atmosférica no solo bloquea la luz del sol, también modifica las nubes y puede recortar aún más la producción solar.
"Eso significa que el impacto real probablemente sea mayor del que hemos medido, de modo que quizá estemos sobrestimando cuánto puede contribuir la energía solar a reducir las emisiones si no logramos controlar la contaminación procedente de las centrales de carbón", añade.
Este efecto fue especialmente evidente en China, donde la capacidad solar y la de carbón han crecido en paralelo y a menudo se concentran en las mismas zonas. Las regiones con gran capacidad de carbón coincidían en gran medida con las áreas que registraban las mayores pérdidas de solar fotovoltaica.
China es el mayor productor solar del mundo y generó 793,5 TWh de electricidad solar fotovoltaica en 2023 (el 41,5 % del total mundial). Pero también fue el país que sufrió mayores pérdidas por aerosoles, con una reducción del 7,7 % de su producción total.
Los investigadores estiman que en torno al 29 % de las pérdidas de solar fotovoltaica relacionadas con aerosoles en China proceden específicamente de las centrales de carbón.
El coautor doctor Chenchen Huang, de la Universidad de Bath en el Reino Unido, sostiene que las conclusiones del informe envían una clara señal de alerta, ignorar las pérdidas de energía solar causadas por la contaminación puede llevar a una sobreestimación sistemática de la producción de energía renovable por parte de los gobiernos, las empresas y el conjunto de la sociedad.
"Para mantenernos en la senda adecuada, las políticas deben tener en cuenta este lastre oculto y redirigir las subvenciones a los combustibles fósiles alejándolas del carbón", añade el doctor Huang.