La estudiante irlandesa Ayra Satheesh ha sido galardonada por 'Eco Purge', un material biodegradable que libera enzimas para eliminar microplásticos del entorno. El proyecto, premiado con 12.500 dólares, busca combatir una epidemia donde solo se recicla el 9 por ciento del plástico.
Ayra Satheesh, una joven estudiante irlandesa de 18 años, afronta uno de los mayores desafíos medioambientales de nuestro tiempo: los microplásticos. Satheesh ha resultado ganadora europea del prestigioso Premio Earth, el mayor concurso medioambiental del mundo, que ofrece mentoría a jóvenes y una financiación de 100.000$ (85.000€).
La joven Satheesh ha recibido el galardón por su proyecto Eco Purge, un plástico biodegradable que se descompone de forma segura mientras libera catalizadores que ayudan a eliminar otros microplásticos ya presentes en el medio ambiente. Ya ha colaborado con investigadores de las universidades irlandesas UCD Dublin y ATU Letterkenny, así como del centro de investigación BiOrbic Bioeconomy Research Centre, todo ello mientras sigue estudiando en el instituto.
Gracias a un premio de 12.500$ (10.624€), esta joven científica planea trasladar su invento para su uso real en productos como envases y bolsas de compost. No será tarea fácil, dado lo complicado que resulta fabricar plásticos biodegradables lo bastante resistentes para el uso cotidiano.
"Un sueño hecho realidad"
"Es un sueño hecho realidad", afirma Satheesh en una entrevista con ''Euronews' Earth'. "Todavía no me creo que sea la ganadora". Satheesh, que espera completar un doctorado en ingeniería enzimática o biotecnología en los próximos diez años, cuenta que se inspiró para crear Eco Purge a raíz de uno de sus primeros proyectos, en el que monitorizaba la calidad del agua. Comprobó que los microplásticos podían detectarse con facilidad, pero no eliminarse.
"En aquel momento, el plástico y los microplásticos eran un problema muy extendido", explica, y advierte de que los microplásticos se han vuelto tan ubicuos que se han encontrado incluso en el agua potable y en la leche materna.
"Solo quería saber qué era el plástico, y empecé a investigar cómo se formaban los microplásticos y los nanoplásticos, cómo entran en nuestro cuerpo y qué impacto pueden tener en nuestra vida diaria. Luego empecé a buscar soluciones".
Satheesh ha desarrollado un plástico de origen vegetal capaz de transportar enzimas especiales. Al incrustar estas enzimas en el material, se mantienen estables y se liberan de forma gradual a medida que el plástico se degrada, lo que permite que sigan descomponiendo microplásticos en distintos entornos como el suelo, el agua dulce y el agua salada.
Este método consiste en modificar genéticamente una bacteria para que produzca la enzima, un proceso que, pese a su elevado coste inicial, será más rentable con el tiempo. Satheesh planea utilizar la mitad del dinero del premio para poner a prueba esta teoría, observando el crecimiento y la eficacia de E.coli una vez introducidas las bacterias modificadas para producir la enzima.
"El reciclaje por sí solo no resolverá la epidemia de plástico"
Si su hipótesis resulta correcta, destinará el resto del dinero a aumentar la producción. Si no, regresará al laboratorio para investigar cómo puede lograrse. Como ganadora europea, Satheesh ha instado también a las multinacionales presentes en la UE a dejar de utilizar plástico.
Reconoce que lograrlo sería "realmente difícil", pero sostiene que el reciclaje por sí solo no resolverá la epidemia de plástico, ya que solo el nueve por ciento de los 240 millones de toneladas de plástico que se producen cada año se recicla realmente.
Las grandes compañías de combustibles fósiles también se benefician del consumo de plástico y utilizan productos petroquímicos en miles de artículos de uso diario para mantener la demanda de petróleo y gas pese al auge de las renovables.
Satheesh añade que reutilizar y optar en la medida de lo posible por plásticos biodegradables sigue siendo mejor que seguir aumentando los residuos plásticos. En breve se abrirá una votación pública para elegir al ganador mundial del Earth Prize el 29 de mayo.