Según los informes, EE.UU. llegó a tener 17 instalaciones militares y más de 10.000 efectivos en el apogeo de la Guerra Fría. "Todas las personas con las que he hablado en Groenlandia desearían que Estados Unidos volviera a ocupar esas bases", ha asegurado.
El enviado especial para Groenlandia del presidente de Estados Unidos Donald Trump ha asegurado que cree que ha llegado el momento de que Estados Unidos vuelva a dejar su huella en el territorio.
Jeff Landry, que también es gobernador de Luisiana, hizo estas declaraciones durante un viaje esta semana a la isla ártica, su primera visita desde que fue nombrado enviado especial en diciembre de 2025.
Groenlandia ha ocupado titulares con frecuencia desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, con el presidente insistiendo en que Washington necesita adquirir este territorio danés para reforzar la Defensa nacional y evitar que caiga en manos de Pekín o Moscú.
"Si no lo hacemos nosotros, lo hará China o Rusia", ha dicho Trump sobre sus esfuerzos por adquirir Groenlandia, y ha añadido que no quiere tenerlos como "vecinos" en la región.
Desde Nuuk, la capital de Groenlandia, Landry declaró a Agence France-Presse: "Creo que están viendo al presidente hablar de intensificar las operaciones de seguridad nacional y de volver a ocupar ciertas bases en Groenlandia".
"Todas las personas con las que he hablado en Groenlandia desearían que Estados Unidos volviera a ocupar esas bases", continuó, y añadió que el territorio "necesita a Estados Unidos".
Se estima que Estados Unidos llegó a tener 17 instalaciones militares y más de 10.000 efectivos en Groenlandia en el punto álgido de la Guerra Fría. Actualmente solo opera una base en la isla, la Base Espacial Pituffik, la instalación más septentrional del Departamento de Defensa estadounidense.
Según la Fuerza Espacial de Estados Unidos, Pituffik se utiliza para misiones de alerta de misiles, defensa antimisiles y vigilancia espacial. No es la primera vez que las declaraciones de Landry levantan ampollas.
Tras su nombramiento en diciembre, el gobernador republicano afirmó que su objetivo era que la isla pasara a formar parte de Estados Unidos, lo que desató críticas tanto entre los groenlandeses como entre los políticos daneses.
Según se informó entonces, el ministro de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, declaró en la televisión de su país que estaba "profundamente molesto" por el cargo de enviado especial y que estaba "particularmente molesto" por las "inaceptables" declaraciones de Landry.
En enero, los líderes de cinco partidos representados en el Parlamento de Groenlandia difundieron un comunicado conjunto con un mensaje claro para Estados Unidos. "No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses; queremos ser groenlandeses", decía el texto.