Según diversas informaciones, Estados Unidos llegó a tener 17 instalaciones militares y más de 10.000 soldados en Groenlandia en el apogeo de la Guerra Fría.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha reavivado la controversia sobre el interés permanente de Washington por Groenlandia. Durante su comparecencia ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes el miércoles, la congresista Sarah McBride le preguntó si era "consciente de que Groenlandia es efectivamente parte de Dinamarca". "Por ahora", respondió Rubio.
Groenlandia se ha convertido en un tema candente desde el regreso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la Casa Blanca, y el mandatario sostiene reiteradamente que Washington necesita adquirir el territorio danés para reforzar la defensa nacional.
"Esta enorme isla desprotegida forma parte en realidad de Norteamérica", dijo Trump sobre Groenlandia durante su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos en enero. "Ese es nuestro territorio, por tanto constituye un interés central de seguridad nacional". Trump también ha advertido de que China o Rusia podrían hacerse con el control de la isla si Estados Unidos no actúa.
El miércoles, Rubio explicó al comité que la Administración mantiene conversaciones tanto con Groenlandia como con Dinamarca sobre el uso de la isla para la "defensa colectiva" y señaló que es un elemento clave de la Defensa antimisiles. "Estamos participando ahora mismo en esas conversaciones, creo que vamos bien encaminados", afirmó Rubio.
Se calcula que Estados Unidos llegó a tener 17 instalaciones militares y más de 10.000 soldados en Groenlandia en el apogeo de la Guerra Fría. Actualmente solo opera una base en la isla, la Base Espacial de Pituffik, la instalación más septentrional del Departamento de Defensa estadounidense. La Fuerza Espacial de Estados Unidos afirma que Pituffik se utiliza para misiones de alerta de misiles, defensa antimisiles y vigilancia espacial.
Estas declaraciones llegan después de que el enviado especial de Trump para Groenlandia, Jeff Landry, afirmara en mayo que creía que había llegado el momento de que Estados Unidos recuperara su presencia en la isla.
El gobernador republicano ya había provocado una fuerte reacción entre los groenlandeses después de declarar que su objetivo como enviado era convertir el territorio en parte de Estados Unidos.
Los líderes de cinco partidos políticos del Parlamento de Groenlandia emitieron en enero una declaración conjunta sobre el asunto, dejando clara su posición tanto a Washington como a Copenhague. "No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses; queremos ser groenlandeses", afirmaron.