El clima en el que vivimos hoy ya no se parece al de nuestra infancia y nuestros edificios e infraestructuras están lamentablemente muy poco preparados para lo que viene.
Las temperaturas récord de mayo han abrasado amplias zonas de Europa, mientras los países siguen atrapados bajo una "potente" cúpula de calor, pero los expertos advierten de que lo peor aún está por llegar.
La agencia meteorológica francesa Météo France informó el lunes 25 de mayo de que se habían registrado nuevos máximos mensuales en más de 350 estaciones meteorológicas, con una temperatura máxima de 37,1ºC cerca de Hossegor, junto a Biarritz. El intenso calor se ha relacionado con varias muertes y no da señales de remitir.
En el Reino Unido, el récord del día de mayo más caluroso se batió ayer por segundo día consecutivo, con temperaturas que en algunas zonas de Londres superaron los sofocantes 35ºC.
Según el servicio de predicción meteorológica WFY24, decenas de capitales europeas registraron temperaturas muy por encima del máximo climatológico normal para esta época del año.
Londres fue la que sufrió la mayor anomalía, con temperaturas 16ºC por encima de la media de mayo, mientras que París (+14ºC), Berlín (+11ºC), Lisboa (+10ºC) y Madrid (+10ºC) también soportaron valores excepcionalmente altos. Incluso regiones habitualmente más frescas como Oslo vivieron unos templados 18ºC, es decir, 3ºC más que la media de finales de mayo.
¿Está el cambio climático detrás de las sofocantes temperaturas de mayo en Europa?
Los meteorólogos atribuyen la persistencia de estas temperaturas extremas a una cúpula de calor, que atrapa el aire muy caliente, pero este fenómeno en sí mismo es cada vez más frecuente a causa del calentamiento global provocado por el ser humano.
"Este calor sin precedentes lleva la huella del cambio climático por todas partes", afirma Friederike Otto, profesora de Ciencia del Clima en el Imperial College de Londres.
"Temperaturas de esta magnitud eran antes excepcionales incluso en pleno verano. Ver 35ºC en el Reino Unido en primavera resulta absolutamente asombroso, pero la ciencia es muy clara: el cambio climático hace que estas olas de calor sean más intensas, más largas y mucho más frecuentes".
Otto advierte de que los récords de temperatura seguirán produciéndose mientras no se reduzcan las emisiones globales y los países no alcancen las cero emisiones netas.
"El clima en el que vivimos hoy no es, sencillamente, el mismo en el que crecimos, y nuestros edificios e infraestructuras están dramáticamente poco preparados para lo que viene", añade. "Aunque hemos avanzado algo en la reducción de emisiones, no es suficiente ni lo bastante rápido".
¿Qué países sufrirán más el aumento de las temperaturas en 2026?
El Servicio de Cambio Climático Copernicus de la UE (C3S) y el Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Medio Plazo (ECMWF) prevén que el verano de 2026 estará probablemente marcado por un "patrón de presión atmosférica relativamente débil".
Esto puede influir mucho en las temperaturas al limitar el viento, lo que a menudo se traduce en días bochornosos y de aire estancado.
La previsión apunta a que este verano las temperaturas estacionales estarán por encima de la media en todas las regiones, con una señal especialmente clara en las zonas sudorientales del continente, mientras que el C3S también prevé precipitaciones por debajo de lo normal en el este de Europa.
Ioanna Vergini, fundadora del servicio mundial de predicción meteorológica WFY24, explica a 'Euronews Earth' que Europa debe prepararse para "calor y sequía combinados en el sur, un arco de incendios forestales de Portugal a Grecia, seguido de inundaciones repentinas en otoño".
Por cada grado que aumenta la temperatura del aire, la atmósfera puede contener en torno a un siete por ciento más de humedad, lo que puede dar lugar a lluvias más intensas y abundantes.
"El sur de Europa sigue siendo el foco más vulnerable, pero Europa central y oriental se calientan más deprisa y son las menos adaptadas a los días de más de 35ºC que ahora afrontan de forma habitual", señala Vergini. "Es en las ciudades donde muere la gente".
Infrastructuras como el hormigón y el asfalto absorben el calor, lo que mantiene elevadas las temperaturas exteriores, sobre todo en las ciudades. Es lo que se conoce como el efecto isla de calor urbana.
¿Cómo pueden los europeos afrontar el calor extremo este verano?
Las ciudades europeas se están moviendo con rapidez para proteger a la población del estrés térmico. España, por ejemplo, cuenta con la red de refugios climáticos más extensa del mundo, que da acceso a edificios públicos con asientos gratuitos, agua y aire acondicionado.
Solo en Barcelona hay ya 400 refugios climáticos en edificios públicos como bibliotecas, museos, polideportivos y centros comerciales. Otras ciudades empiezan a sumarse a esta iniciativa, y el Consejo General de Bucarest aprobó a principios de este mes la creación de refugios climáticos.
Ciudades como París también llevan décadas preparándose para el aumento de las temperaturas, con esfuerzos para transformar las calles que acumulan calor en un "oasis verde". Desde 2020 se han eliminado más de 6.000 plazas de aparcamiento y 1,3 hectáreas de asfalto para poder renaturalizar las calles.
Para 2024 había ya casi 100 calles parisinas con jardineras, lo que permite que la naturaleza prospere junto a la vida urbana. Los árboles y las plantas mejoran la calidad del aire, un beneficio añadido para las ciudades contaminadas.
Desde 2020 se han plantado en París más de 100.000 árboles para proporcionar más sombra a los vecinos y aumentar la absorción de gases que atrapan el calor.
"Conozca los avisos de calor de su país, preocúpese por sus vecinos mayores y no confíe en que la noche refresque", añade Vergini.
"Las noches tropicales (cuando la temperatura nunca baja de 25ºC) son ya habituales en el sur de Europa y agravan el estrés diurno sobre el organismo".
La experta insta a las autoridades a dejar de tratar la planificación frente al calor como algo "reactivo" y a asegurarse de que las medidas se programan con antelación. "Los pronósticos estacionales ofrecen varios meses de margen, lo que falta es usar esa información de forma operativa", afirma.