El 'agujero del plátano' se ha descrito como una auténtica biblioteca viva de la historia de nuestro planeta, pero su futuro está en peligro.
En las profundidades del Ártico se extiende una singular franja de aguas internacionales entre Noruega y Groenlandia donde prosperan esponjas milenarias y se congregan las ballenas.
Por primera vez, la organización ecologista Greenpeace lleva a cabo una expedición de aguas profundas a la que describe como una de las zonas salvajes menos conocidas del planeta, el área bautizada como 'Banana Hole'.
Los científicos de varios centros de investigación de prestigio aseguran que se sumergen para obtener pruebas científicas que permitan "garantizar que este hogar ancestral siga protegido para las generaciones futuras".
En el vídeo de arriba se puede seguir de cerca su misión.
¿Qué es el 'Banana Hole'?
El 'Banana Hole', situado en alta mar en pleno Ártico, alberga ecosistemas antiguos y fuentes hidrotermales volcánicas que actúan como una "biblioteca viviente" de la historia de nuestro planeta.
Pero este frágil ecosistema se enfrenta a una amenaza inminente, advierte Greenpeace: "Las empresas mineras industriales quieren arrasar el fondo marino para extraer minerales, lo que destruiría de forma irreversible ecosistemas y especies milenarias antes incluso de que hayan sido descubiertos".
La zona en la que se desarrolla la expedición fue abierta a la minería en aguas profundas por el Gobierno noruego en 2024, pero el proceso se frenó el año pasado tras las protestas de organizaciones ecologistas, científicos y los partidos verdes de la oposición en Noruega.
La minería en aguas profundas puede tener efectos devastadores. Durante una investigación de cinco años, los investigadores analizaron datos de la zona Clarion Clipperton, situada entre Hawái y México, que está siendo objeto de interés por su fondo marino rico en minerales.
Hallaron más de 4.000 animales viviendo en el fondo marino y siguieron la evolución de la biodiversidad de la zona durante los dos años previos y los dos meses posteriores a que la máquina minera extrajera más de 3.000 toneladas de nódulos polimetálicos.
Advirtieron de que el número de animales de la macrofauna presentes en las huellas de los vehículos mineros se redujo en un contundente 37 % en comparación con las áreas intactas.
Se trata de organismos visibles a simple vista, como gusanos, crustáceos, caracoles y almejas. No se observó impacto en la abundancia de animales en las zonas cubiertas por la nube de sedimentos generada por la máquina. Sin embargo, el equipo sí constató que la prueba provocó una reducción del 32 % en la riqueza de especies, es decir, en el número de especies diferentes presentes en una zona determinada.
Así es la expedición en aguas profundas
La misión, de un mes de duración y que comenzó a principios de este mes, se centra en explorar montes submarinos del Ártico y campos de fuentes hidrotermales, ecosistemas tan remotos que siguen siendo en gran medida un misterio para la humanidad.
"Estamos navegando hacia un territorio del planeta inexplorado y sin cartografiar y probablemente encontraremos nuevas especies que aún no han sido descritas ni nombradas", explicó en un comunicado el doctor Paco Cárdenas, experto en esponjas de aguas profundas del Museo de Evolución de la Universidad de Uppsala.
"Estos animales han sobrevivido durante cientos de millones de años y estamos conectados con ellos de muchas maneras. Son las bibliotecas químicas del océano, albergan posibles curas para enfermedades y desempeñan la importante función de limpiar nuestros mares.
"Perder estas especies antes siquiera de comprenderlas sería una tragedia de dimensiones mundiales. Es esencial que las protejamos".
Greenpeace y los científicos externos a bordo están retransmitiendo en directo (fuente en inglés) desde profundidades de hasta 3.000 metros hasta el 30 de mayo.
También se puede seguir la expedición en WhatsApp (fuente en inglés) para recibir avisos de todas las inmersiones en directo y de los hallazgos.