Los refugiados afganos son el grupo más numeroso que necesita reasentamiento, seguidos por personas de Sudán del Sur, Sudán, Siria y por refugiados rohinyá de Myanmar que viven en enormes campos en Bangladés.
Casi 2,4 millones de personas refugiadas necesitarán ser reasentadas el año que viene, según informó el martes Naciones Unidas, en un momento en que varios países han recortado las plazas disponibles.
ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, advirtió de la grave escasez de opciones para estas personas, que no pueden regresar a sus hogares y se enfrentan a riesgos en sus países de asilo.
"Ampliar el reasentamiento es urgente y posible", declaró a la prensa en Ginebra Jackie Keegan, responsable del servicio de soluciones duraderas y apoyo a la protección sobre el terreno de ACNUR.
"El aumento de las cuotas, la incorporación de más países y la agilización de los trámites permitirá que esta herramienta que salva vidas llegue a más personas que la necesitan".
En su informe anual sobre las necesidades previstas de reasentamiento a escala mundial, ACNUR señaló que 2,37 millones de personas de 43 países de origen y que residen en 76 países de asilo deberán ser reasentadas en otros lugares el año próximo.
Las personas refugiadas afganas constituyen el mayor grupo que necesita reasentamiento, seguidas de nacionales de Sudán del Sur, Sudán y Siria, así como de refugiados rohinyás procedentes de Myanmar que viven en enormes campos en Bangladés.
La cifra de 2,4 millones supone un descenso de un 6% respecto al informe del año pasado.
Keegan explicó que esto se debe en parte al retorno de afganos desde Irán y Pakistán "en circunstancias adversas" y al derrocamiento del presidente sirio Bashar al Assad en diciembre de 2024, que ha abierto la vía a regresos voluntarios.
En 2025, solo unas 37.000 personas refugiadas fueron reasentadas en un nuevo país con la ayuda de ACNUR, una cifra muy inferior a las 116.000 registradas en 2024.
Parte de esa caída estuvo relacionada con Estados Unidos, durante mucho tiempo el mayor país de reasentamiento de refugiados del mundo, que recortó drásticamente las admisiones poco después de que el presidente Donald Trump regresara a la Casa Blanca el año pasado.
Keegan subrayó, no obstante, que "no se trata solo de Estados Unidos", ya que otros países con una larga tradición de reasentamiento "han reducido sus cuotas o las han suspendido".
"Retomar el compromiso con la protección y las soluciones es más crucial que nunca", afirmó.