Según una fuente palestina, las discusiones apoyaron el derecho de los palestinos a crear un Estado independiente en las fronteras de 1967, base de la visión francesa e internacional de dos Estados.
Fuentes palestinas han revelado la celebración de una reunión de máxima confidencialidad entre destacados dirigentes del buró político del movimiento Hamás y una delegación francesa integrada por diplomáticos en activo y antiguos, así como por miembros del Parlamento francés, tanto de la coalición gobernante como de la oposición.
El diario 'Asharq Al Awsat' cita a tres fuentes palestinas que aseguran que la reunión se celebró recientemente en uno de los países de la región, sin que se haya revelado su lugar ni la fecha exacta, y la describen como "extremadamente secreta", hasta el punto de que algunos actores palestinos y regionales solo fueron informados poco antes de que tuviera lugar o inmediatamente después de su conclusión.
Dos fuentes, una de ellas vinculada a una organización de la sociedad civil palestina que mantiene programas de cooperación con Francia y otros países europeos, y la otra relacionada con una facción palestina cercana al movimiento Hamás, explicaron que el encuentro se desarrolló en un clima de máxima reserva, aunque evitaron precisar el país anfitrión.
Según estas fuentes, varios gobiernos y mediadores implicados en los esfuerzos de desescalada y en el alto el fuego en Gaza, entre ellos Egipto, Catar y Turquía, fueron informados de la celebración de la reunión poco antes de que tuviera lugar o inmediatamente después. Una de las versiones indica además que el movimiento Hamás notificó a algunos actores la existencia del encuentro sin desvelar sus detalles ni su agenda.
Dos responsables de Hamás confirmaron al periódico que la reunión tuvo lugar, pero se negaron a ofrecer información adicional sobre su contenido o sus resultados.
Este encuentro constituye el primer canal de comunicación conocido entre la parte europea y Hamás desde el 7 de octubre de 2023.
Desde el estallido de la guerra, Hamás ha mantenido contactos directos e indirectos con responsables estadounidenses y enviados presidenciales. Esos contactos han contribuido a alcanzar acuerdos que permitieron la liberación de varios rehenes retenidos por el movimiento.
En aquel momento, el presidente estadounidense Donald Trump elogió estos contactos, aunque Estados Unidos clasifica a Hamás como organización terrorista desde 1997.
Francia, por su parte, no incluye oficialmente al movimiento en la lista de organizaciones terroristas en el marco de su legislación nacional, pese a perseguir judicialmente a personas o entidades sospechosas de contribuir a su financiación. El debate sobre este expediente ha vuelto a primer plano en Francia tras el ataque del 7 de octubre, con algunos sectores políticos reclamando que Hamás sea clasificada oficialmente como organización terrorista.
En cambio, la Unión Europea mantiene desde 2001 a Hamás y a su brazo armado, las Brigadas Ezedín Al Qasam, en la lista de sanciones contra organizaciones terroristas. Además, la UE impuso el pasado mayo nuevas sanciones tanto al movimiento Hamás como a la Yihad Islámica Palestina.
Relaciones entre París y Tel Aviv, en un momento de gran tensión
Las relaciones entre Francia e Israel atraviesan una fase de tensión inédita en años, a raíz de las crecientes discrepancias entre el presidente francés Emmanuel Macron y el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu en torno a la guerra en Gaza, las operaciones militares israelíes en Líbano y los bombardeos reiterados en territorio sirio.
La tensión se intensificó después de que Francia reconociera oficialmente al Estado palestino, un paso que provocó críticas del Gobierno israelí. En agosto pasado, Netanyahu acusó al presidente francés de que "alimenta el antisemitismo".
Qué se trató en la reunión
Según una fuente de la sociedad civil palestina, las conversaciones se centraron sobre todo en la situación interna palestina, incluida la reorganización de las instituciones y el refuerzo de los esfuerzos de reconciliación nacional entre las distintas facciones, además de debatir las perspectivas de abrir un proceso político que pueda llevar a poner fin al conflicto palestino-israelí.
La misma fuente indicó que los debates abordaron también el respaldo al derecho de los palestinos a establecer un Estado independiente en las fronteras del 4 de junio de 1967, un planteamiento que constituye uno de los pilares de la visión francesa e internacional basada en la solución de dos Estados.
Francia figura entre los principales defensores de esta solución y, junto con Arabia Saudí, ha desempeñado en los últimos tiempos un papel clave a la hora de recabar apoyo internacional para el reconocimiento del Estado palestino y reforzar la presencia de la cuestión palestina en la ONU y en otros organismos internacionales.
El movimiento Hamás se enfrenta a crecientes presiones en las negociaciones en curso sobre el futuro de la Franja de Gaza tras la guerra, en particular en lo relativo al destino de sus armas y a los arreglos de seguridad y gobierno en el enclave.
Según las mismas fuentes, Hamás supedita cualquier debate sobre la entrega de su arsenal o la reestructuración de sus capacidades militares a la existencia de una vía política clara que garantice el derecho del pueblo palestino a decidir su futuro y conduzca a la creación de un Estado palestino independiente y plenamente soberano.
Viejos contactos que se reactivan
A pesar de la importancia de la última reunión, no se trata del primer contacto entre el movimiento y responsables franceses o europeos. En 2008, Hamás reveló que había mantenido conversaciones con varios cargos europeos, entre ellos figuras francesas.
El entonces ministro francés de Exteriores, Bernard Kouchner, reconoció la existencia de esos contactos, pero subrayó que París no establecería relaciones oficiales con el movimiento mientras no reconociera a Israel y renunciara a la lucha armada.
En aquella fase, el portavoz del movimiento, Sami Abu Zuhri, explicó que los europeos buscaban comprender la posición de Hamás ante la evolución política y la posibilidad de alcanzar una solución negociada al conflicto.
Esos contactos coincidieron con la adopción gradual por parte del movimiento de una postura que acepta la creación de un Estado palestino en las fronteras de 1967 como solución provisional, manteniendo al mismo tiempo su rechazo a reconocer a Israel, su defensa del derecho de retorno de los refugiados palestinos y su consideración de Jerusalén oriental como capital del futuro Estado palestino.
En 2009, el entonces jefe del buró político de Hamás, Khaled Mashal, se reunió en Damasco con dos diputados franceses, en un gesto que evidenció la continuidad de los canales de diálogo oficiosos entre ambas partes.
En 2017, el movimiento dio un paso político coincidiendo con la llegada de Ismail Haniya a la jefatura del buró político, al aprobar un documento en el que expresaba su disposición a aceptar un Estado en las fronteras de 1967, sin modificar su rechazo a reconocer a Israel.
En los años siguientes, el movimiento amplió el alcance de sus contactos políticos con Rusia, Irán y varios países árabes, islámicos y europeos, y manifestó su disposición a dialogar con distintos actores internacionales, incluidos Estados Unidos.
Paralelamente, Hamás ha tratado en los últimos años de impugnar judicialmente su clasificación como organización terrorista en varios países europeos, en especial en Reino Unido, recurriendo a despachos de abogados internacionales y a diversas iniciativas legales.
Estos esfuerzos se apoyan en documentos y alegatos presentados por dirigentes del movimiento, entre ellos Musa Abu Marzuk, miembro del buró político y responsable de la oficina de relaciones internacionales, quien afirmó en uno de esos textos que Hamás se considera un movimiento palestino de liberación nacional y no una organización hostil a los judíos, y que no se ve a sí misma como una amenaza para los países occidentales.