La falta de alimentos, la escasez de rescatistas y el colapso de servicios tras los seísmos dejan escenas de pillaje y angustia en La Guaira. Por el momento, se han reportado casi un millar de víctimas mortales. Según estimaciones de la ONU, unas 50.000 personas continúan en paradero desconocido.
La desesperación por la falta de alimentos, agua y material sanitario ha desembocado en saqueos en varias localidades del estado de La Guaira, la zona más castigada por el doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudió Venezuela el miércoles.
La situación, no obstante, empeora al caer la noche. Mientras los cuerpos de seguridad concentran sus esfuerzos en edificios derrumbados, se repiten los saqueos en zonas comerciales de Catia La Mar, Caribe y Caraballeda.
Numerosas comercios en estas localidades fueron asaltados por grupos de vecinos a los que se podía ver cargando bolsas de comida y bebidas, en un ambiente de tensión, ansiedad y angustia, en momentos en que las fuerzas del orden se han visto desbordadas por la magnitud de la emergencia. Motocicletas cargadas con electrodomésticos y paquetes de comida circulan entre atascos provocados por escombros y semáforos apagados por los cortes eléctricos.
Según datos oficiales, el último balance asciende a 920 muertos y 3.360 heridos. Además la ONU estima que unas 50.000 personas continúan desaparecidas. Cientos de afectados han pasado la noche al raso, sobre colchones improvisados, sábanas o directamente en el asfalto de plazas y campos deportivos.
A la falta de suministros se suma el cierre de muchos negocios y el colapso de los servicios básicos, lo que ha empujado a miles de personas a hacer largas colas bajo el sol para recibir ayuda humanitaria.
Otros residentes explican que algunos comercios colaboraron con donaciones, pero que la mayoría cerró por miedo o por falta de productos, alimentando la sensación de abandono entre la población local.
El "milagro" de salvar a las víctimas
La escasez de equipos de rescate ha llevado además a muchos ciudadanos a buscar a sus familiares entre los escombros por su cuenta, cavando con herramientas improvisadas. "Cada persona salvada es un milagro", afirmó Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, quien se comprometió a que las autoridades no oculten la magnitud del desastre.
Por su parte, la presidenta interina, Delcy Rodríguez, anunció la militarización de La Guaira para reforzar las labores de rescate y garantizar la distribución de agua y alimentos. Mientras tanto, la llegada de ayuda internacional avanza, pero para muchos afectados la prioridad inmediata sigue siendo sobrevivir a las horas más críticas tras el desastre.